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Estanislao López. Batallas en las que participó:

. 1) Batalla de Paraguarí. 19 de enero de 1811
    Paraguarí, a 14 leguas (60kms) de Asunción de Paraguay.

Existen versiones contrapuestas sobre la participación de Estanislao López en la Batalla de Paraguarí (19-enero-1811).

Mientras la historiografía académica sostiene que en ese momento López permanecía en Santa Fe como joven oficial de milicias, la tradición oral afirma que se unió —con 24 años y grado de sargento— a la expedición de Belgrano al pasar por Santa Fe, fue capturado en combate y conducido prisionero a Asunción primero y luego embarcado a Montevideo, desde donde habría escapado (saltando por la borda y llegando a nado a la costa) para incorporarse al ejército sitiador de Montevideo.

La documentación militar oficial de la expedición de Belgrano no menciona a López.

Esta es la versión académica que sostiene que en 1811 López aún era un joven oficial de las milicias santafesinas, dedicado a la defensa de la frontera contra los indígenas del Chaco, y no habría participado en la expedición de Belgrano al Paraguay.

La leyenda del escape a nado aparece en biografías románticas del siglo XIX, que buscaban engrandecer la figura del caudillo santafesino.

Mas reciente, en el libro “Hombres y mujeres en tiempos de revolución” de Rogelio Alaniz (publicado en 2005 por la Universidad Nacional del Litoral) se menciona justamente esta versión epica, pero Alaniz aclara que: "la tradición sostiene" y "la leyenda cuenta". Esta fuente la usa wikipedia, que tambien aclara que "la leyenda afirma".

Es posible que López haya tenido algún contacto con la expedición, pero su papel directo en Paraguarí no está comprobado con fuentes primarias.

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2.a) Combate del Espinillo. 22 de febrero de 1814
      Campos del Arroyo Espinillo, a 6 leguas (25 kms) al este de la ciudad de Paraná. Entre Ríos.

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Placa recordatoria en el lugar del combate al costado de la Ruta Nacional n°18

Lopez ya de regreso en Santa Fe formando parte aún del Ejército del Directorio, enfrentó a los federales. Bajo el mando del coronel Holmberg marchó hacia Entre Rios (siguiendo las ordenes del Director Posadas de frenar el avance de los federales, capturar y fusilar a Artigas) y se enfrentaron a las fuerzas federales leales a Artigas comandados por los caudillos Eusebio Hereñú (oriundo de Nogoyá) y Fernando Otorgués (montevideano, primo de Artigas), donde terminó nuevamente prisionero.

Allí conoce las ideas federales y pasaría de ahora en más a militar por ellas. Puesto en libertad volvió a Santa Fe.

Esta fue la primera batalla de la guerra civil rioplatense, que dividiría al país entre unitarios y federales hasta 1875, y dio a los federales artiguistas el control del oeste de la Provincia de Entre Ríos.


Contexto: El 20 de enero de 1814 José Gervasio Artigas abandonó con más de 3.000 hombres el sitio de Montevideo en desacuerdo con la política del director supremo Gervasio Antonio de Posadas, luego de que la Asamblea del año XIII rechazara a los diputados orientales artiguistas.

Artigas se dirigió hacia la Villa de Belén, cerca de la cual estableció su Cuartel General en los potreros de Arerunguá (Departamento de Salto). El Director supremo Gervasio Antonio Posadas respondió con un decreto del 11 de febrero, declarándolo traidor y enemigo de la patria, ofreciendo 6.000 pesos a quien lo entregara vivo o muerto. Por esas razones Artigas declaró la guerra al Directorio porteño.

El 20 de febrero de 1814 el comandante de la Villa de Paraná, Eusebio Hereñú reconoció a Artigas como Protector de los Pueblos Libres desconociendo la dependencia del Gobierno de Santa Fe a la cual estaba sujeta desde 1810 y estableció de hecho la autonomía de la provincia de Entre Ríos.

Para frenar el avance de los federales y capturar a Artigas, Posadas ordenó al coronel Holmberg que alistara 400 soldados con artillería en Santa Fe y pasara a Entre Ríos en donde debía reunirse con las tropas del coronel Hilarión de la Quintana, este se hallaba en Concepción del Uruguay.


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El mapa de la división política en 1815,
reflejo de la asistencia a cada Congreso.
El Combate del Espinillo puede considerarse la fecha fundacional del federalismo pues es la afirmación del ideario federal que propugnaba el reconocimiento y respeto a las autonomías provinciales, la conformación de un estado independiente de todo poder extranjero.

Este ideario federal fué luego consagrado en el: "Congreso del Arroyo de la China o Congreso de Oriente", en Concepción del Uruguay, en junio de 1815, un año antes que Tucumán.

Para el debate: la olvidada Declaración de Independencia de 1815. por Pacho O'Donnell

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La bandera de la provincia de Entre Ríos es la bandera de Artigas.

La franja roja que la cruza en memoria aquellos cayeron defendiendo nuestra libertad

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2.b) Revolución del 2 de marzo de 1816 Santa Fe

De regreso en Santa Fe, Lopez ya convertido en Teniente de Blandengues, sublevó la compañía a su cargo en la guarnición de Añapiré y se plegó a la revolución del 2 de marzo de 1816, encabezada por el Coronel Mariano Vera, federal alineado a la ideología de Artigas en pos de los pueblos libres, que obligó a capitular a Juan José Viamonte, quien había tomado Santa Fe con tropas directoriales.

Nota 1: En noviembre de 1814, cuando ya se había iniciado la guerra civil contra los federales dirigidos por José Artigas, Juan José Viamonte fue nombrado gobernador de Entre Ríos, por el Director Supremo Posadas. En 1815, fue enviado´por el Directorio, a la villa de Santa Fe a controlar el avance de los federales. El fallecimiento del gobernador Francisco Candioti le dio la oportunidad de hacer que la provincia volviera a depender de la de Buenos Aires. En 1816 hecho prisionero por Vera fué enviado preso al campamento del federal Artigas.

Nota 2: Mariano Vera, descendiente de una antigua familia santafesina, en 1812, con 35 años, fue designado Procurador. Al año siguiente es nombrado Capitán de Milicias, y en 1815, ya en plena efervescencia revolucionaria, Secretario del Cabildo.

Declarada la autonomía de Santa Fe con respecto a Buenos Aires, en 1815, y nombrado como primer gobernador Francisco Antonio Candioti, la provincia es invadida y ocupada por las tropas directorales al mando del General Viamonte. En marzo de 1816, con la ayuda de José Gervasio Artigas, nuestras tropas expulsaron al invasor porteño, derrocando al ilegítimo Gobernador Juan Francisco Tarragona. En ese contexto, Mariano Vera es designado gobernador de la provincia. Desde ese preciso momento arreciaron nuevas invasiones digitadas desde el Congreso de Tucumán, donde con sus propios recursos, mantuvo a raya a los enemigos del federalismo.

Al llegar el año 1818, aquella amistad basada en el federalismo que había unido a López y Vera se vio inesperadamente interrumpida, cuando Mariano Vera, en un acto considerado por muchos como una traición, se volvió contra Artigas y encabezó una revolución que lo obligó a dejar el cargo de Gobernador de Santa Fe.

Inmediatamente, Vera fue remplazado por Estanislao López, que se convirtió en Gobernador de su provincia natal, legitimado luego el 14 julio de 1818, a través de la designación efectuada por una asamblea provincial.

A partir de ese momento, López se mantendría en el cargo por un período de veinte años.

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2.c) Batalla de Fraile Muerto. 8 de noviembre de 1818
      Fraile Muerto, hoy en día Bell Ville, provincia de Córdoba.

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Combate de Fraile Muerto. Ilustración www.revisionistas.com.ar/

Durante el gobierno de Mariano Vera, el director Supremo Juan Martín de Pueyrredón había dejado en paz a Santa Fe. Pero cuando asumió López, organizó una invasión a la provincia. En septiembre de ese año inició el ataque en dos frentes: desde Córdoba, al mando del coronel Juan Bautista Bustos, y desde el sur un poderoso ejército, al mando de general Juan Ramón Balcarce. La operación militar contra Santa Fe seria acompañanda en simultáneo de otra a la provincia de Entre Rios, que se hallaba acaudillada por Francisco Ramírez,

En el mes de septiembre, en San Nicolás, se reunió un ejército de 3000 hombres de infantería y caballería y 8 piezas de artillería, al mando de Balcarce, que recibió el nombre de Ejército de Observación. Esta formación era acompañada por unos 600 hombres al mando de Bustos, que se hallaban en Córdoba, y otros 300 entrerrianos al mando del coronel Eusebio Hereñú, embarcados en una flotilla formada por bergantines Belén y Aránzazu, la goleta Invencible y varios lanchones armados a órdenes del sargento mayor Ángel Hubac, que tenían la misión de bloquear la ciudad de Santa Fe.

Por otro lado, López no disponía, en realidad, de ejército organizado alguno. Apenas contaba con el Cuerpo de Dragones, de unas 300 plazas, que el mismo había creado algunos años antes, y de algunas partidas de paisanos e indígenas carentes de instrucción militar y sin otras armas que las que cada uno de ellos podía procurarse, con lo cual llegaba a los 1000 hombres a lo sumo.

¿Qué podía hacer Lopez, frente a ejércitos organizados, constituidos por las tres armas (infantería, caballería y artillería) y perfectamente pertrechados?: Aprovechando la velocidad de sus tropas y la lentitud del enemigo para avanzar, decidió atacar al contingente cordobés para disminuir el número de enemigos, mientras disponía algunas partidas de montoneros cerca de Rosario para que atrasen a Balcarce. La estrategia de López era adecuada a su inferioridad numérica y de armamento: desgastar al enemigo con ataques continuos de tropas que huían enseguida. Su táctica de batalla consistía en usar parejas de jinetes, con armas de fuego: uno de ellos disparaba sus armas a pie, mientras el otro le sostenía el caballo; enseguida cargaban con sus lanzas.

López atacó primero a Bustos en Fraile Muerto, dejándolo sin caballos y sin ganado para su subsistencia, imposibilitandolo de cooperar oportunamente con Balcarce. Y enseguida retrocedió hacia su provincia. Allí Balcarce, a pesar de la resistencia impuesta por las guerrillas dejadas por López, avanzó y ocupó sucesivamente Rosario, San Lorenzo y Coronda. Lopez se dirigió hacia el Salado, para disputar a Balcarce el franqueo de dicho obstáculo y para ello fortificó el Paso de Aguirre,

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2.d) Combate del Paso de Aguirre. 27 de noviembre de 1818
      Sobre el río Salado, Santa Fe.

El este Combate el general Juan Ramón González Balcarce, al mando de las tropas de Buenos Aires, venció al general Estanislao López y sus seiscientos hombres que se habían atrincherado en este paso sobre el río Salado. En "Paso de Aguirre", Lopez debió replegarse ante un inesperado avance de una columna enemiga que guiada por un baqueano vadeó el río por un paraje próximo y apareció sobre el flanco de López, en el preciso instante en que otras fuerzas de Balcarce lo atacaban frontalmente.

López huyó al norte y Balcarce ocupó sin resistencia una desierta Santa Fe, enviando su caballería en persecución de los santafesinos, quienes la derrotaron en el Combate de Monte Aguiar.

A partir de ese instante, las partidas de López desaparecieron de las vistas del Ejército de Observación. Pero su acción se la sentía en todas partes. Diariamente las tropas de Buenos Aires sentían los efectos de la guerra de recursos que desarrollaban sus adversarios. La ciudad de Santa Fe, fue además, evacuada casi totalmente por sus pobladores, de manera que muy pronto Balcarce se sintió completamente aislado y sin recursos, a pesar de haber alcanzado en parte su objetivo y de tener ya a la escuadrilla cerrando las bocas del Colastiné.

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2.e) Incendio de la "Villa del Rosario". 31 de enero de 1819

Privado de recursos, Balcarce resolvió retirarse, siendo hostilizado por la caballería de López durante la marcha se refugia en la "Villa del Rosario", donde quedará sitiado. Después de dos meses de asedio, el ejército porteño estaba en disolución y Balcarce decidió levantar su cuartel.

El 31 de enero de 1819, el general Juan Ramón Nepomuceno Balcarce ordena quemar la villa compuesta de endebles ranchos y casas dispersas, a modo de represalia, por la hostilidad con la que había sido recibido y se retirada por el río, embarcado rumbo a San Nicolás de los Arroyos. Balcarce será subrogado por el General Juan José Viamonte.

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2.f) Batalla de La Herradura. 18 de febrero de 1819
      Margen Sur del río Tercero, a 36 leguas (180 kms) al sureste de Cordoba.

Pero el Director Supremo Pueyrredón no se dio por vencido. Ante el fracaso de Balcarce el gobierno de Buenos Aires dispuso que fuese relavado por el general Belgrano, al que ordenó bajar con el Ejército Auxiliar del Perú, para hacerse cargo de las operaciones en el litoral. Pero, hasta tanto llegase dicho jefe, el Ejército de Observación fue puesto a órdenes del general Juan José Viamonte y reforzado en hombres y material de guerra. Igualmente, se reforzó el contingente de Córdoba con dos escuadrones de caballería al mando de los coroneles Paz y Lamadrid.

De modo que, al asumir el mando de las fuerzas, en febrero de 1819, el general Viamonte disponía de 2.500 hombres concentrados en San Nicolás y de 800 hombres al mando de Bustos en Córdoba. Ese mismo mes Viamonte avanzó hacia Rosario, al mismo tiempo que el Ejército del Alto Perú se ponía en marcha desde Tucumán hacia Córdoba para concurrir a la guerra del litoral. En esta forma iban a converger sobre Santa Fe alrededor de 7.000 hombres.

En esos días López había recibido un refuerzo de 800 hombres, procedentes de Entre Ríos, los que sumados le permitieron disponer de un ejército de poco más de 2.000 hombres.

El problema estratégico que esta nueva campaña planteaba al gobernador de Santa Fe era muy semejante al del año anterior, con la diferencia que, inicialmente sus enemigos estaban divididos en tres núcleos separados por grandes distancias.

Por su parte, Bustos, que después de la acción de Fraile Muerto se había replegado sobre la Villa de los Ranchos (hoy Villa del Rosario, prov de Cordoba), al ser reforzado por Paz y Lamadrid, que sólo le aportaron 300 hombres, avanzó hasta La Herradura, aumentando así la distancia que le separaba del ejército de Belgrano.

López comprendió que le era preciso resolver la situación con las fuerzas que amenazaban cercarlo antes de que se operase la reunión de Belgrano y Bustos, pues de lo contrario la superioridad enemiga sería aplastante. Sin pérdida de tiempo, dejó frente a Viamonte una fuerte partida para que lo retardase en su avance y, a la cabeza de 1.500 hombres, se desplazó rápidamente por el norte del Carcarañá hacia Córdoba, repitiendo la maniobra del año anterior.

Bustos, que había instalado su campamento en la margen sur del Río Tercero, en un lugar en que, por describir este una curva pronunciada ha recibido la denominación de La Herradura, había situado sus tropas en forma de que no podían ser atacadas por los flancos ni por retaguardia, pues el río, a nado, constituía en ese sentido una excelente protección. Además, a ambos lados del emplazamiento elegido se extendían montes espesos. El frente fue cubierto por una empalizada, en la que se abrieron tres portones para permitir la oportuna salida de la caballería en caso necesario.

El 18 de febrero se inició el combate con la aproximación de las guerrillas santafecinas, que avanzaron en todo el frente de la posición de Bustos, que era la única parte accesible a un ataque, siendo rechazados por el fuego de la infantería enemiga, siempre protegida por la empalizada. La batalla duró tres días, durante los cuales López intentó varias veces forzar la puerta del refugio de Bustos, sin lograr vencerlo. Impacientes, los jefes de la caballería de Bustos, los coroneles Gregorio Aráoz de Lamadrid y José María Paz hicieron varias salidas al frente de sus escuadrones (300 hombres), para perseguir a López, pero, una vez fuera del alcance de los fuegos de la infantería las guerrillas santafesinas volvian rápidamente a la carga, obligando a la caballería de Bustos a ganar nuevamente el campamento.

Al no poder conseguir atraer a Bustos a campo abierto, volvía a presentarse a López una situación análoga a la del año anterior. Carecía de elementos apropiados para atacar a un enemigo atrincherado, y ahora las circunstancias eran más apremiantes, pues, a medida que transcurría el tiempo, se aproximaban las fuerzas de Belgrano.

Finalmente López abandonó La Herradura y se dirigió hacia el noroeste, amenazando incursionar sobre Córdoba, esperando a que Bustos se decidiese a abandonar su posición. Al alcanzar la Villa de los Ranchos, llegaron al campamento santafecino noticias muy alarmantes sobre el avance del ejército de Viamonte, lo que decidió a López a abandonar las operaciones contra Bustos y dirigirse inmediatamente a Santa Fe.

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2.g) Combate de Barrancas. 10 de marzo de 1819
      Barrancas del rio Carcaraña, en proximidades de San Lorenzo.

Mientras tanto, Viamonte había dispuso que una división al mando del coronel Hortiguera, con 400 hombres, efectuase un reconocimiento ofensivo hacia el norte. A principios de marzo, Hortiguera cruzó el Carcarañá y se adelantó hasta Coronda. Al llegar a dicha población se apoderó de numeroso ganado y rechazó a varias partidas de montoneros que intentaron atacarlo. A continuación, Hortiguera retrocedió al encuentro de Viamonte, llevándose el botín recogido.

El 10 de marzo Hortiguera alcanzó el lugar denominado Las Barrancas. En ese punto, apareció de improviso una fuerza superior que, sin darle tiempo a reaccionar, lo cargó destrozándolo completamente. Era López, que de regreso a Córdoba, reaparecía inesperadamente en la escena, asestando al ejército de Buenos Aires este primer golpe abrumador.

Viamonte con sus efectivos disminuidos y desgastados por los combates afrontados contra las guerrillas enemigas, con el ganado casi agotado no se sintió en condiciones de proseguir la ofensiva emprendida y retrocedió a Rosario, donde las fuerzas de López lo sitiaron, exactamente igual que lo habían hecho con Balcarce el año anterior.

Mientras tanto, Belgrano, había llegado el 28 de febrero a la Villa de los Ranchos, en Cordoba, con más de 3.000 hombres y se preparaba para avanzar ahora sobre Santa Fe.

Lopez al conocer que el general José de San Martín se quejaba de que su campaña al Perú podía verse detenida si obligaban al Ejército de los Andes a retroceder hasta Santa Fe, como pretendía Pueyrredón, comenzó con Viamonte negociaciones de paz, para que no se perdiera la guerra exterior por una interior, y el 12 de abril de 1819 se firmó con el Directorio el armisticio de San Lorenzo. Mientras tanto, López hizo sancionar la constitución provincial de Santa Fe, la primera del país.

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3.a) Armisticio de San Lorenzo. 12 de abril de 1819

Enterado Lopez del plan preparado por Pueyrredón y ante la posibilidad de que San Martín, reviera su decisión y llevase al litoral su victorioso ejército de Chile, dispuso iniciar negociaciones de paz y para ello mandó sus emisarios a Manuel Belgrano, que se encontraba cerca de Rosario.

Viamonte tomó la iniciativa y negoció un acuerdo provisional conocido como "Armisticio de Rosario" que firmó con el gobernador de Santa Fe el 5 de de abril de 1819, en el convento de San Carlos Borromeo, en San Lorenzo, al norte de Rosario, documento que para que fuera oficial, necesitaba la firma de Belgrano, el comandante general de la operación.

Belgrano, convencido de que la revuelta del litoral era básicamente un levantamiento del pueblo llevado a la acción militar para oponerse a la imposición de un gobierno no deseado, también ansiaba la paz y se mostró dispuesto a aceptar las condiciones contenidas en este armisticio.

Finalmente, el 12 de ese mismo mes, Estanislao LÓPEZ y el general en jefe del Ejército del Norte Manuel BELGRANO, representando a Buenos Aires, aprueban y ratifican el armisticio celebrado siete días antes.

Días más tarde, el Director Supremo PUEYRREDÓN aprobó los términos de este el armisticio

De acuerdo con lo pactado, el ejército de Buenos Aires retrocedió a San Nicolás y el del Alto Perú a Cruz Alta. Por su parte, López se replegó hacia el Salado y despidió a sus aliados de Corrientes y Entre Ríos.

Si bien para Santa Fe este armisticio implicaba una paz necesaria y anhelada desde hacía tiempo por la provincia, para Artigas era un signo de debilidad frente a Buenos Aires.

Con este armisticio se iniciaba un nuevo ciclo de intentos pacifistas promovidos por Estanislao López y que luego derivarían en el Tratado de Pilar, de Benegas, del Cuadrilátero y el Federal


La campaña de 1819 terminaba, prácticamente, con un nuevo fracaso para el gobierno de Buenos Aires y la situación militar volvía a su punto de partida. En dos campañas sucesivas López alcanza el triunfo, con sólo sus maniobras y su guerra de recursos.

El 9 de junio de 1819, Pueyrredón renunció a su cargo ante el Congreso y se alejó de la acción política y del país siendo reemplazado por el general José Rondeau.

El armisticio apenas duró ocho meses, y terminó con la campaña que llevaría a los federales a la victoria en la batalla de Cepeda, definitiva derrota del unitarismo directorial.

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3.b) La desobediencia de San Martín

Disconformes con la Constitución de 1819, que a su juicio vulneraba las autonomías provinciales, varios caudillos se opusieron al recientemente nombrado Director Supremo del Estado, el general José Rondeau, y proclamaron el enfrentamiento militar con Buenos Aires.

Rondeau prosiguiendo con la movilización dispuesta por Pueyrredón, su antecesor en el cargo, ordenó que los Ejércitos del Norte y de los Andes (instalado en Cuyo), retornaran a la Capital para hacer frente a la situación de rebeldía generada por los caudillos.

Belgrano, jefe del Ejército del Norte, que se hallaba en Córdoba con sus fuerzas, debe regresar enfermo a Tucumán y deja en su lugar al general Francisco de la Cruz, que procura cumplir la orden del gobierno, pero una parte de sus tropas, se subleva antes de llegar a destino.

San Martín desobedece la orden y vuelve a Chile para continuar con la organización de la expedición al Perú. Y aquí nace un episodio de la Historia Argentina que se conoce como "la desobediencia de San Martín", el cual manejado insidiosamente por sus enemigos, pretendía mostrarlo como un hombre soberbio, indisciplinado y poco dispuesto a cumplir órdenes, pero que la Historia, ha podido de aclarar.

Las divisiones que habían vuelto al país desde Chile se componían del batallón Nº 1 de cazadores de los Andes, instalado en San Juan el regimiento de granaderos a caballo, acampado en San Luis, y los cazadores a caballo, estacionados en Mendoza, junto con la artillería y el cuartel general; sumaba unos 2.000 hombres.

El gobierno de Buenos Aires disponía de 15.000 hombres y no vacilaba en comprometer a los 2.000 hombres del ejército de los Andes en territorio de Cuyo, malogrando así la expedición al Perú.

San Martín, envió una carta a Rondeau manifestándole que estaba muy enfermo para seguir al mando del Ejército, le recomendó que encontrara un sustituto de inmediato y le anunció que pasaría a Chile, para tomar baños termales, y acompañado por 60 granaderos que se turnaban para cargar en sus hombros la camilla, atravesó la cordillera a comienzos de 1820.

Al llegar a la capital chilena se enteró de la sublevación del ejército del Norte en Arequito y de la del batallón de cazadores de los Andes en San Juan; entonces ordenó al resto del ejercito de los Andes cruzar de inmediato la cordillera y salvó así un contingente de 1.000 hombres entre granaderos y cazadores a caballo, que se hubiesen plegado y perdido de igual modo en la guerra civil.

San Martín se negó, tal como lo había hecho anteriormente ante el similar pedido de Pueyrredón; convencido de que su primer deber como comandante era lograr la independencia de la nación y de su renuencia a participar en la guerra civil, o como diría el mismo: "el general San Martín jamás desenvainará su espada para combatir a sus paisanos".

Nota: El 13 de marzo de 1819, San Martín escribió dos cartas, una para Artigas y otra para López, con conceptos idénticos, tendientes a influir sobre un cese de hostilidades entre el Directorio de Buenos Aires y las provincias del litoral.
En la carta a López, San Martín dice: “Unámonos paisano mío para batir a los maturrangos que nos amenazan; divididos seremos esclavos, unidos estoy seguro que los batiremos, hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares y concluyamos nuestra obra con honor. La sangre americana que se vierte es muy preciosa y deberíamos emplearla contra los enemigos que quieren subyugarnos. El verdadero patriotismo en mi opinión consiste en hacer sacrificios, hagámoslos, y la patria sin duda alguna es libre, de lo contrario seremos amarrados al carro de la esclavitud. Mi sable jamás saldrá de la vaina por opiniones políticas. Transemos nuestras diferencias, unámonos para batir a los maturrangos que nos amenazan”

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4) Batalla de Cepeda (1820). 1 de febrero de 1820
    Cañada Cepeda, afluente del Arroyo del Medio, frontera de la provincia de Santa Fe con la de Buenos Aires.

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Ilustración de la Batallas de Cepeda

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Monolito recordatorio de las dos Batallas de Cepeda

Después de 1810, se habían formado dos partidos: los unitarios querían establecer una forma de gobierno que no dejara ninguna autoridad a los gobernadores de las provincias y los federales, por el contrario, querían que cada provincia conservase su gobierno y no dependiese del gobierno central. Esto fue el origen de numerosos conflictos.

Proclamada la Independencia (1816), el Congreso se trasladó a Buenos Aires y en 1819 dictó la Constitución basada en los principios unitarios. Las provincias la rechazaron y la guerra civil se hizo general.

Los caudillos Francisco Ramírez de Entre Ríos y Estanislao López de Santa Fe reunieron sus fuerzas y marcharon contra Buenos Aires.

El Director Supremo, José Rondeau llegó a la frontera sur de Santa Fe. Se instaló en la margen derecha de la Cañada Cepeda, una cañada profunda, en busca de una posición que le permitiera resistir la caballería federal y dominarla con los fuegos de su artillería. Pasado las ocho de la mañana del sábado 1 de febrero de 1820, en medio de gritos atronadores, los federales atacaron. Una sola carga bastó para desmoronar al ejército porteño. La artillería pasó a manos de los caudillos que se apoderaron de caballos y bueyes.

La batalla no duró más de 10 minutos. Las bajas para los vencedores fueron de 40 entre muertos y heridos. Los derrotados, 300 muertos y 30 prisioneros. Su caballería no estaba para enfrentar a los veteranos de la federal, aguerridos y fanáticos por sus jefes.

Después de Cepeda, quedó abierto el camino a Buenos Aires. Se intimó al Cabildo que suprimiera el Congreso, que dejara sin efecto la Constitución de 1819 y renunciara el Directorio. Buenos Aires se convirtió en provincia y eligió gobernador a Manuel de Sarratea. El 23 de febrero de 1820, se firmó el "Tratado de Pilar", un acuerdo tripartito entre las provincias beligerantes poniendo fin al conflicto. El 25 de febrero los federales hicieron el desfile triunfal por las calles de Buenos Aires ante la alarma de los pacíficos vecinos de la ciudad, hiriendo la susceptibilidad de la orgullosa juventud porteña que no simpatizaba con los gauchos. La montonera se comportó con orden y los jinetes permanecieron cinco días en la ciudad sin que se registrase el menor atropello. Los escoltas integrada por indios “montieleros” que portaban una divisa roja en sus lanzas, ataron sus caballos en los postes y cadenas de la Pirámide de Mayo, mientras sus jefes se encontraban en el salón del Cabildo. Fue el primer paso institucional al sistema federal.

Nota: El 23 de octubre de 1859, en el mismo sitio, sucedió la segunda Batalla de Cepeda.

La Confederación al mando de J.J. de Urquiza se impuso a las fuerzas del Estado de Buenos Aires que comandaba Bartolomé Mitre. Tuvo consecuencias político-institucionales muy importantes. Se pidió la renuncia del gobernador unitario y ultraporteñista Valentín Alsina. Se firmó el Pacto de San José de Flores (11/11/ 1859) por el cual Buenos Aires se comprometía a ingresar a la Confederación.
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5.a) Batalla de la Cañada de la Cruz. 28 de junio de 1820.
    Arroyo de la Cruz, cerca de la localidad de Capilla del Señor.

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Monolito recordatorio de la Batalla de la Cañada de la Cruz

Después de la batalla de Cepeda (1 de febrero de 1820) se inició un período de anarquía en Buenos Aires. (ese mismo año, seis generales y coroneles se turnaron en el Gobierno de la provincia), no cumpliendo fielmente el "Tratado de Pilar" (firmado 20 días después de Cepeda). De modo que Estanislao López invadió la provincia a mediados de junio, causando la peor etapa de la anarquía.

El general Miguel Estanislao Soler, comandante del ejército de campaña de la provincia de Buenos Aires, que unos días antes fue designado gobernador por el Cabildo de Luján, le salio al encuentro, para evitar que llegara a la capital.

Al llegar a orillas de la Cañada de la Cruz, a unos 13 km al suroeste de la localidad de Capilla del Señor, se encontraron los 2.000 hombres de Soler con los 1.500 de López.

El ejército porteño incluía 178 de artillería con 4 piezas, 156 de infantería, 232 dragones, 247 blandengues y 290 cazadores.

La derrota del ejercito unitario porteño fue completa; en el campo de batalla dejó casi 200 muertos, numerosos prisioneros, y todas sus piezas de artillería. Soler escapó con una pequeña escolta en dirección a Luján, donde presentó su renuncia. Mientras el coronel Domingo French fue tomado prisionero y el coronel Manuel Pagola, el otro lugarteniente de Soler, retrocedió furioso hasta Buenos Aires, donde tomó el Fuerte y organizó la resistencia.

En este enfrentamiento, aliados a Lopez, participaron Carlos María de Alvear al mando de un grupo de cincuenta oficiales leales a su causa entre los que se encontraban: Juan Zufriátegui, Antonio F. Díaz, Manuel Oribe, Tomás de Iriarte, Martiniano Chilavert, Carlos Forest, Gregorio Perdriel. Junto al general chileno José Miguel Carrera al mando de una tropa de 300 soldados.

López y Carrera hicieron que el Cabildo de Luján eligiese a Alvear como gobernador el 1 de julio. Sin embargo, el Cabildo de Buenos Aires desconoció su elección y cuatro días más tarde, el 5 de julio de 1820, eligió a Manuel Dorrego como gobernador, que unos días más tarde logró que el coronel Pagola le entregara sus hombres y el Fuerte.

Dorrego decidió vengar el revés sufrido por el ejército porteño y lanzó una ofensiva contra las fuerzas federales. López se había retirado detrás del Arroyo del Medio, dejando a las fuerzas de Carrera y Alvear acantonadas en la villa de San Nicolás de los Arroyos.

Nota: La alianza entre el caudillo santafesino Estanislao López, Carlos María de Alvear (tres meses director supremo, obligado a renunciar) y el chileno Miguel Carrera (ex presidente en Chile) fue por una transitoria conveniencia ya que el objetivo de los tres era el de derrocar al gobierno de Buenos Aires pero por razones diferentes; sus enemistades y diferencias complicaron la colaboración.

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5.b) Batalla de San Nicolás de los Arroyos y Batalla de Pavón. 2 de agosto y 12 de agosto de 1820

El coronel Manuel Dorrego (gobernador de Buenos Aires) reunió las tropas de línea, a las que se sumaron las milicias rurales comandadas por Martín Rodríguez y Juan Manuel de Rosas, ascendido al grado de comandante del 5° Regimiento de campaña en recompensa de la eficaz cooperación que prestaba (recordemos que Rosas se había iniciado como alférez del Regimiento de Migueletes, en la defensa de Buenos Aires durante las invasiones Inglesas en 1807 y servía en clase de capitán desde 1817), sorprendiendo y venciendo en la madrugada del 2 de agosto de 1820, en San Nicolás de los Arroyos a las tropas del ex Director Supremo Carlos María de Alvear y del chileno Miguel Carrera, que se habían atrincherado alli, separandose de las montoneras federales de Estanislao López.

López, quien estaba en desacuerdo con Carrera y Alvear sobre el rumbo del enfrentamiento con Buenos Aires, reabrió negociaciones de paz con el gobernador Dorrego, quien las aceptó bajo la base de un armisticio de tres días, durante los cuales debería quedar la paz ajustada, por medio de los respectivos comisionados, que lo fueron por Santa Fe don Cosme Maciel, y don Martín Rodríguez y don Juan Manuel de Rozas por Buenos Aires.

Mientras que el general Rodríguez iniciaba los arreglos con el comisionado Maciel, Rosas (con 27 años) se trasladó directamente al alojamiento de López (con 34 años), con quien se reunio el 9 de agosto de 1820. Estos dos hombres, destinados a desempeñar después un papel prominente, quedaron de acuerdo en no llevar la guerra a Santa Fe, y que López no invadiría nuevamente Buenos Aires, rompiendo con Alvear y con Carrera; y Rosas se comprometio a poner toda su influencia para que la elección de gobernador de Buenos Aires recayese en un ciudadano que mantuviera la paz estable con Santa Fe, y fuera un aliado fiel de López contra el gobernador de Entre Ríos, en caso en que éste quisiese volver a invadir Santa Fe.

López se inclinaba a creer que fuera el mismo Dorrego (a quien suponía partidario de la guerra y recordaba como tropas a su mando saquearon Santa Fe en 1815), el canditado de Rosas a gobernador de Bs.As.

Cuando llegaron milicias de Santa Fe a reforzar el ejército de López, Dorrego, ordenó a los comisionados que exigieran inmediatamente las últimas proposiciones de López, y que saliesen del campo enemigo. Lo que López propuso daba a entender que no quería tratar con Dorrego: "pedía indemnización de los perjuicios sufridos por Santa Fe en la guerra civil, y que se le devolviera la división de Carrera tomada en San Nicolás".

Dorrego denunció el armisticio, movió sus tropas y encontró a las de López del otro lado del arroyo de Pavón, el día 12 de agosto, derrotandolo y dispersandolo. Las fuerzas enfrentadas tenían una composición aproximada de 1.000 combatientes cada una. En recompensa al buen desempeño al mando de la caballeria, Rosas fue ascendido a teniente coronel, jefe del 5° regimiento.

Envalentonado por los sucesivos triunfos de San Nicolás y Pavón, donde fueron decisivas las milicias rurales (gauchos y peones de estancias curtidos en las batallas con los pueblos originarios que Rosas había entrenado y equipado a su costo), Dorrego en vez de negociar con López, como sugerían Martín Rodríguez y Juan Manuel de Rosas, continuó la guerra invadiendo el territorio de Santa Fe, en busca de la aniquilación de los federales del Interior.

En desacuerdo con que el ejército de Buenos Aires penetrase en Santa Fe, Rodríguez se separó del ejército y lo mismo hizo Rosas, por cuanto, en su calidad de comisionado para ajustar la paz, habíale anticipado a López seguridades que desaparecían en presencia de la invasión que se llevaba sobre Santa Fe. Debemos ademas tener presente que los ganaderos de la provincia de Buenos Aires ansiaban una paz duradera que no estorbe el negocio.

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5.c) Batalla de Gamonal. 2 de septiembre de 1820. En las naciente del arroyo Pavón.

Tras la derrota en Pavón, las milicias del ejercito de López se retiran hacia el interior de Santa Fe, hostigando con su caballería a las tropas que las perseguían, y llevándolas sigilosamente en dirección a campos de pastos malignos para las caballadas.

La estrategia de López cumplio su cometido, ya que la zona donde tuvieron que descansar los soldados de Dorrego tenia un pasto con un componente venenoso para los caballos, asi que la mayor parte de ellos murieron a la mañana siguiente.

Nota: El “mío-mío” o "Romerillo". El arma biológica que usaron los santafesinos.

A) Arbusto florecido B) sin flor C) Hoja D) Flor

El “mío-mío” (Baccharis coridifolia) es un subarbusto perenne, de 3 a 9 dm de altura, de suelos fértiles o arenosos. Las hojas son lineales, alternas, de 1 a 3 cm de ancho, sin nervaduras y lisas, márgenes dentados diminutos. La flor es pequeña de color anaranjado, con floración estival, resiste sequía y calores fuertes.
Originario de Sudamérica y se encuentra en Uruguay, sur de Brasil, Paraguay y gran parte de Argentina. Toda la planta es tóxica (flores, hojas, tallos y raíces) y se debe a que el “mío-mío” absorbe micotoxinas que son producidas por hongos saprofitos del género Myrothecium (roridium y verrucaria) que crece en relación simbiótica en el suelo de las proximidades de la planta. La mayor toxicidad se da durante el periodo de floración, y luego que la planta es cortada la toxicidad se puede mantener hasta 18 meses.
Esta maleza nativa es de lenta implantación y cualquier competencia impide o afecta su establecimiento. Para que los animales no lo consumen se los puede acostumbrar frotando sus encías y labios con plantas frescas.

El lugar es conocido como los pastizales de Gamonal, y ese 2 de septiembre de 1820 los santafesinos pasaron al ataque obligando a las tropas porteñas a retirarse, comenzando una sangrienta persecución que dejo un saldo de 320 bajas porteñas. Esta matanza convenció a López de que era necesario concluir definitivamente con la lucha fratricida si se pretendía subsistir cono Nación.

La derrota de Gamonal puso fin al breve gobierno de Dorrego. La alarma llegó a Buenos Aires, que habia elegido una nueva junta representantes para votar al nuevo gobernador. Derrotado Dorrego no era ya candidato. Rosas enseñando una carta de López en la que le daba la seguridad de no invadir y que aguardaba el nombramiento del nuevo gobernador para entrar inmediatamente en arreglos de paz, hizo valer a su candidato y el 26 de septiembre fue elqegido gobernador de Buenos Aires el general Martín Rodríguez. Dorrego se había retirado a San Antonio de Areco, con unos 1.400 hombres.

Nota: Un golpe de estado en Buenos Aires durante octubre de 1820

Sectores de la oposición (funcionarios del gobierno de Sarratea, otros, oficiales que estuvieron al mando de Soler y de Dorrego) no están de acuerdo ni con la elección del nuevo mandatario provincial, ni tampoco con la Junta de Representantes que lo eligió. Las milicias de la capital no estaban dispuestas a ceder el poder a las milicias rurales, cuyo jefe era Rodríguez.

Apoyados por el Cabildo, el 1 de octubre de 1820 brigadas cívicas armadas se encaminan hacia la plaza de la Victoria. El coronel Manuel Pagola y Gregorio de la Lamadrid estan al frente de estas milicias. Después de un reñido y sangriento combate en las calles y en las azoteas que rodeaban las plazas entonces de la Victoria y de Mayo, Pagóla desalojó del Fuerte a las tropas leales a Rodríguez y las puso en completa dispersión. La ciudad ha sido tomada.

Mientras tanto, el gobernador Rodríguez, resuelto a mantener su autoridad, situó su cuartel general en una chacra al sur de Barracas. Ahí se le reunieron numerosos grupos de la capital y algunos milicianos de los alrededores. Al dia siguiente se le incorporó Rosas con el 5° regimiento, unos 500 hombres perfectamente equipados, montados y sostenidos a su costa; por manera que el gobernador alcanzó a formar una fuerza respetable en favor de su causa de unos 1.000 hombres (aproximadamente ya que los numeros varian segun el relator).

A Rosas no le había sido difícil concurrir prontamente al llamado de Rodríguez, porque tenía su regimiento reunido en las inmediaciones de la estancia de «Los Cerrillos» ya que al retirarse con los restos de su regimiento del cuartel general de Dorrego, despues de la batalla de Pavón, éste le ordenó que reorganizase ese cuerpo y que estuviese listo para el caso en que volviese a necesitar de sus servicios.

Cuando Dorrego se replegó a Areco, después de su derrota en el Gamonal, expidió circulares a los jefes de milicias para que se le reunieran; y en cumplimiento de esta orden, el comandante Rosas se movió desde San Miguel del Monte, en dirección a aquel punto; pero al llegar al Puente de Márquez recibió un oficio del gobernador y capitán general de la Provincia, don Martín Rodríguez, en el que le ordenaba que inmediatamente viniese a Santa Catalina.

En presencia de estas dos órdenes contradictorias, de cada una de estas dos autoridades de la Provincia, Rosas llamó a consejo a los cinco jefes de escuadrón que estaban bajo sus órdenes, y todos ellos fueron de parecer que se debía obediencia, fidelidad y firmeza a las autoridades constituidas de la Provincia, es decir a Rodríguez.

El Cabildo, enfrentado a Rodríguez, desconoció su autoridad, y reunió un cabildo abierto (asamblea), para elegir un nuevo gobernador, pero fracasó en medio de tumultos. El 4 de octubre, Rodríguez estaba de vuelta en Buenos Aires al frente de unos 1.000 hombres de las milicias del sur de la provincia; entre estos se destacaban por su disciplina los «colorados del Monte», al mandado del comandante Juan Manuel de Rosas. Rodríguez propuso negociaciones, cosa que fue aceptada por Quintana. Pero los milicianos, temiendo ser dejados de lado y castigados con más severidad que sus jefes, se negaron a negociar nada.

El 5 de octubre, cuando la deserción había mermado las fuerzas de Pagola a menos de 1.000 hombres, las tropas de Rosas atacaron a las de Pagola, quien reconcentró sus fuerzas en la plaza de la Victoria; colocó sus cañones en las bocacalles de ésta, y ocupó con los cívicos todas las azoteas inmediatas que dominan las calles adyacentes.

El gobernador Rodríguez resolvió iniciar el ataque general a las 12 del día 5, y encomendó al comandante Rozas el mando de las fuerzas que debían llevarlo, permaneciendo él con una buena columna en su cuartel general en Barrancas al Norte. El comandante Rosas formó las tropas a lo largo de la calle de México, y de aquí desprendió una columna con orden de lanzarse, por la calle Bolívar, sobre el cantón frente al Colegio de San Ignacio. Envió otra columna de ataque para operar sobre la calle Victoria (hoy Av. Hipólito Yrigoyen); y cuando estuvo todo dispuesto, se puso él á la cabeza de tres escuadrones de su 5° regimiento, y se vino a galope tendido sobre el cantón frente a la Iglesia de San Francisco, sufriendo el fuego mortífero de los artilleros y de los cívicos que el coronel Pagóla había repartido en la trinchera y en las azoteas de ambos lados de la calle.

Fué tan violento el ataque de los colorados de Rosas y tan sostenido el empuje con que se vinieron hasta el pié de los cañones, que apagaron los fuegos de éstos, y obligaron a los cívicos a aceptar un encarnizado combate al arma blanca, en el cual fueron vencidos estos últimos aunque con grandes pérdidas de ambas partes. Simultáneamente, piquetes de cazadores y de cívicos del 1er tercio desalojaban de las azoteas a los rebeldes, quienes descendían como podían a reunirse con los del cantón, que cedían el terreno cada vez más débiles en el entrevero que iniciaron los soldados de Rosas desmontados.

Combates del 5 de octubre de 1820, para reponer al Gobernador Martin Rodriguez. Participación destacada de los "Colorados del Monte" comandados por Juan Manuel de Rosas.
Antes de las cinco de la tarde, los colorados dominaron la trinchera. Cuando el comandante Rosas entró en la plaza, acababa de ser rechazada la columna que mandó avanzar por la calle de la Victoria (hoy Av. Hipólito Yrigoyen); y los cívicos que defendían el cantón frente al Colegio de San Ignacio y las azoteas contiguas se mantenían firmes todavía, y mientras mandaba pedir refuerzos de infantería al general Rodríguez (que ya llegaban) lanzó nuevamente sus escuadrones sobre las bocacalles de la plaza de la Victoria, venciendo y dispersando los cantones de la calle de las Torres (hoy Rivadavia). Al mismo tiempo Rosas salió de la plaza a la cabeza de dos escuadrones, cargó por retaguardia al cantón del Colegio, mientras la infantería qué enviaba de refuerzo el gobernador penetraban por los edificios vecinos y trepaban a las azoteas del Colegio desalojando de ellas a los cívicos. El cantón del Colegio fué el último que se rindió. Los sublebados sufrieron más de 300 muertos

Los Colorados del Monte fueron bautizados «restauradores de las leyes», título que poco después quedó identificado con el coronel Rosas. El traje que llevaban era: gorro colorado de manga volcada a imitación del gorro frigio o del catalán, camiseta colorada también, pantalón de brin blanco, bota de potro, espuela de pihuelo moderado; montados en recado común al uso del país, lazo a un lado del recado, boleadoras a la cintura, y armados de tercerola y sable.

El día 7 llego la noticia de que el coronel Dorrego, a la cabeza del ejército de su mando, venía sobre Buenos Aires respondiendo al llamado de auxilio del Cabildo, y de los promotores de la vencida rebelión. Pero Dorrego suspendió su marcha esperando en Lujan las órdenes de la Junta, la cual le ordenaba que suspendiese su marcha y esperara y obedeciera las órdenes del gobernador Rodríguez. El coronel Dorrego, se sobrepuso a sus ambiciones que atizaban sus allegados, y hizo reconocer a su ejército al general Rodríguez como gobernador de la Provincia. Y así lo comunicó el 10 de octubre a la Junta.

Consolidando así a Martín Rodríguez, quien contaría con la legitimidad que le permitiría disolver en 1821 al "Cabildo", que era una estructura heredada del período colonial, y reemplazarlo por la "Junta de Representantes de Buenos Aires".

El orden público quedaba establecido después de haber sido sofocada la anarquía que nadie pudo dominar hasta entonces. Así lo reconoció el gobierno de Buenos Aires, pues su primer acto fué el de ascender al Comandante Don Juan Manuel de Rosas a Coronel de caballería de línea y jefe del 5° Regimiento. Este jefe dió por terminada su participación en la cosa pública y resolvió trasladarse a sus estancias que había abandonado con motivo de las dos campañas descriptas: Batalla de San Nicolás (2 agosto 1820) y Batalla de Pavón (12 agosto 1820), y del golpe de estado de octubre de 1820 en Buenos Aires.

Antes de ausentarse explicó su conducta en los últimos sucesos en un Manifiesto al pueblo, el cual lleva la fecha de 10 de octubre de 1820, y fue publicado por la Imprenta de la Independencia en Buenos Aires.

Como quedaban pendientes los anticipos que la sociedad de "Rosas, Terrero y Dorrego" había hecho para equipar y sostener la división con la cual asistió Rosas a la campaña sobre Santa Fe, el gobernador Rodríguez pidió dicha cuenta y firmó la orden de pago por los "siete mil ciento noventa y tres pesos" que se adeudan.

Pero el gobierno tuvo necesidad de ocupar a Rosas todavía. Estaban aun pendientes las cuestiones con Santa Fe.

López aceptó la mediación de Juan Bautista Bustos, gobernador de Córdoba, con el fin de firmar un nuevo tratado de paz con Buenos Aires. Los representantes de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba se reunieron en la estancia de Tiburcio Benegas, mediante el cual se establecía el fin de la guerra y la reunión de un congreso en Córdoba.

La única dificultad para concluir el tratado consistía en que López exigía cierta cantidad de ganados, a lo cual se negaba Rodríguez por considerar semejante cláusula desdorosa para su Provincia. Como de esto se hacía depender la paz, Rodríguez consintió en tal dádiva, pero a condición de que no figurase como cláusula del tratado. López declaró que él aceptaría la garantía personal del coronel Juan Manuel de Rosas, con preferencia a toda otra. En vista de esto, Rosas salvó la dificultad constituyéndose personalmente obligado a entregar a Santa Fe 25.000 cabezas de ganado para ser distribuidas entre los vecinos de esa provincia que hubieran sufrido a causa de la guerra.

Para la firma de este tratado no se había invitado a Ramírez, lo que trajo como consecuencia el posterior enfrentamiento de Santa Fe y Entre Ríos. El tratado fue firmado en la estancia de Benegas (ubicada en las márgenes del Arroyo del Medio) el 24 de noviembre de 1820.

Rozas dirigió circulares a sus amigos haciendo valer las razones que mediaban para pedirles que contribuyesen con pequeñas suscripciones en ganados y asi reunió las 25.000 cabezas de ganado, a las que él aumentó con 6.000 de las suyas propias, y que fué entregando al gobernador de Santa Fe, según lo permitían las circunstancias. En 10 de abril de 1823 el gobernador de Santa Fe puso el siguiente recibo al pie de la obligación que contrajo Rosas en nombre de Buenos Aires: «Queda chancelado el presente documento en que el benemérito coronel don Juan Manuel de Rosas llenó el compromiso de su contexto con el exceso de 5.146 cabezas más...»


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5.d) Combate de las Lomas de Coronda. 26 de mayo de 1821.
      En las riberas del Arroyo Colastiné, en cercanias de Coronda, provincia de Santa Fé.


Contexto: El 9 de julio de 1816 se declaró en el Congreso de Tucumán la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, pero en el mismo, con excepción de Córdoba, no fueron representadas las provincias pertenecientes a la Liga de los Pueblos Libres, que estaban bajo la autoridad de José Artigas.

En agosto de 1816 numerosas tropas luso-brasileñas (cuerpo militar formado por soldados portugueses y brasileños) invadieron la Provincia Oriental, con la complicidad tácita de los unitarios que se habían fortalecido en Buenos Aires, con la intención de destruir al caudillo y su revolución. Debido a su superioridad numérica y material, las fuerzas luso-brasileñas vencieron a las de Artigas,y ocuparon Montevideo el 20 de enero de 1817. Indignado por la pasividad de los unitarios de Buenos Aires, Artigas les declaró la guerra, al tiempo que enfrentó a los luso-brasileños con ejércitos que se vieron diezmados por sucesivas derrotas.

Después de tres años y medio de resistencia, la batalla de Tacuarembó, del 22 de enero de 1820, significó la derrota definitiva de Artigas, que debió abandonar la Provincia Oriental, a la que ya no volvió. Sus lugartenientes cayeron prisioneros o abandonaron la lucha.

Casi al mismo tiempo, los integrantes de la Liga Federal, Francisco Ramírez, gobernador de Entre Ríos, y Estanislao López, gobernador de Santa Fe, lograron finalmente la victoria sobre los unitarios en la batalla de Cepeda que forzó la caída del Directorio. El 11 de febrero, Rondeau renunció y el Congreso de Tucumán se consideró disuelto al huir los diputados a sus provincias de origen. La presión de López y Ramírez logró imponer como el primer gobernador autónomo de Buenos Aires a un aliado, Manuel de Sarratea. Este firmó con López y Ramírez el Tratado del Pilar, del 23 de febrero de 1820, por el cual se transaba la paz y se convocaba a las provincias a un nuevo congreso.

Pero entre la batalla de Cepeda y el tratado había ocurrido una novedad, que cambiaría todo: había llegado al campamento federal la noticia de la derrota de Artigas en la batalla de Tacuarembó, a raíz de la cual este había evacuado la Banda Oriental hacia Corrientes. Por eso, en el tratado se dejaba a criterio posterior de los firmantes la colaboración en la guerra contra Portugal y se invitaba a Artigas, mencionado como gobernador de la Provincia Oriental, a adherir al Tratado.

. 5.d.I) Enfrentamiento entre Pancho Ramírez y Artigas. Las acciones militares en Entre Ríos:

Artigas-batalla-de-tacuarembo.jpg
Ilustración Batalla de Tacuarembó

Después de la batalla de Tacuarembó, el derrotado Artigas se instaló en el sur de la provincia de Corrientes, donde entró en serios conflictos con Francisco Ramírez, quien no aceptó la hegemonía del caudillo oriental en su provincia. Con apoyo del gobierno porteño, Ramírez inició una campaña contra Artigas. Fue derrotado en una pequeña batalla, pero logró derrotarlo en la batalla de Las Tunas, cerca de Paraná.

Artigas se instaló en abril en el campamento de Ávalos (cerca de Curuzú Cuatiá) donde armó un ejército de 3.000 jinetes, principalmente de Corrientes, única provincia que aún le era leal y le declaró la guerra a Ramírez el 8 de mayo y avanzó sobre Entre Ríos. Ante los preparativos militares de Artigas, Ramírez regresó a Entre Ríos desde Buenos Aires. La intención de Artigas era ocupar Concepción del Uruguay, punto estratégico frente a la Banda Oriental.

Ramírez, resuelto a evitar el avance de Artigas salió a su encuentro y se encontraron en el combate de Arroyo Grande y el 13 de junio en la "Batalla de Las Guachas" (cerca del río Gualeguay) con resultados favorables a los artiguistas, ya que Ramírez se retiró a Paraná y Artigas tomó Concepción del Uruguay. Ramírez tenía 500 a 600 jinetes cuya base eran 400 dragones bien disciplinados y Artigas lo superaba ampliamente en número, 1.800 combatientes.

En Paraná rearmó su ejercito gracias a las tropas y las armas que el gobierno de Sarratea le proporcionó desde Buenos Aires: Una infantería de 200 hombres armados con carabinas al mando del comandante Lucio Norberto Mansilla, Ramírez reunió 700 hombres de caballería y tres piezas de artillería y esperó la llegada de los 2.500 jinetes mal armados (la mayoría correntinos e indios) de Artigas en una posición favorable en las afueras de Paraná. El 24 de junio ("combate de las Tunas" o de la Bajada del Paraná) Artigas se acercaba a Paraná sin saber que Ramírez le tendía una trampa a la orilla oeste del arroyo Las Tunas. El entrerriano dispuso su escasa artillería y carabineros en forma de embudo alrededor del camino. Cuando las tropas del oriental llegaron intentaron cruzar el arroyo y fueron masacrados.

Tras su derrota, Artigas se situó luego cerca del arroyo Sauce de Luna en espera de la llegada de tropas. Ramírez partió de Paraná con 1000 jinetes y 300 infantes a las órdenes de Mansilla en dirección al campamento de Artigas, derrotando el 17 de julio en el "combate de Sauce de Luna", cerca del río Gualeguay, viéndose forzado a retroceder hasta su campamento en Avalos, cerca de Curuzú Cuatiá, en Corrientes. Allí, el caudillo oriental estaba al frente aún de 600 hombres, e intentó un último combate cuando Ramírez atacó el campamento el 29 de julio. En la "batalla de Avalos" Artigas fué completamente derrotado, cayeron prisioneros sus mejores oficiales y pasaron a poder de Ramírez toda la artillería, armas y municiones, 25 carretas y 500 bueyes. Artigas salió de allí con solo 12 hombres.

En permanente huida hacia el norte por el territorio de Misiones, perseguido de cerca por los lugartenientes Ramírez, se acercó a la frontera del Paraguay con sus últimos 200 hombres fieles, y viendo su causa definitivamente perdida, el 5 de septiembre de 1820, José Artigas cruzó el río Paraná hacia el exilio en Paraguay, dejando atrás su patria y su familia.

El dictador paraguayo José Gaspar Rodríguez de Francia le dio refugio, pero cuidó que no conservara ninguna influencia política, su único acompañante durante el resto de su vida fue el Negro Ansina.

Artigas-y-ramirez.jpg
A) José Artigas. Dibujo de J.M.Blanes. B) Escudo de la República Entre Ríos (una pluma de ñandú con los colores de la bandera de la "liga de los Pueblos Libres" detras) C) Francisco «Pancho» Ramírez en un retrato hipotético; no existen imágenes contemporáneas del caudillo.

Tras su victoria, Ramírez proclamó la República de Entre Ríos, que comprendía la provincia homónima, Corrientes y Misiones.

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5.d.II) La República de Entre Ríos

Republica_de_entre_rios-territorio-y-bandera.png Fundada por Francisco Ramírez el 29 de septiembre de 1820,
Desapareciendo poco después de su muerte ocurrida el 10 de julio de 1821.

El territorio comprendía a las actuales provincias de Entre Ríos y Corrientes y parte de Misiones. Esta última se encontraba en constante ataque por parte de Portugal, por la riqueza de sus yerbatales. Con capital en Concepción del Uruguay y su bandera la bandera de la "liga de los Pueblos Libres" creada por Artigas

El 29 de septiembre, Ramírez expidió en Corrientes un Reglamento Constitucional para las tres provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones. El 24 de noviembre fue elegido en Gualeguay Jefe Supremo de la República, de donde le vino el mote del Supremo Entrerriano, que nunca usó. Seis días más tarde proclamaba en el territorio de esas tres la constitución de la República de Entre Ríos, una provincia federal que deseaba unirse a las demás en una federación de iguales, y no una nación soberana.

Se sancionaron reglamentos en lo militar, lo político, lo económico y la recaudación de impuestos, eliminando los derechos de importación. Estableció un régimen de administración de justicia, un servicio de correos, ordenó la realización de un censo y decretó la obligatoriedad de la enseñanza primaria. Prohibió además la matanza de ganado cimarrón, promoviendo la cría en estancias.

Decidido a enfrentar a los portugueses para recuperar la Banda Oriental necesitaba más fuerzas militares. Creyó encontrarlos en Paraguay , pero como el dictador Francia se negaba, decidió invadir ese país y reintegrarlo a la organización de las Provincias Unidas. Solicitó el apoyo de López mientras concentraba su ejército en Corrientes pero este se negó (quizas recordaba la fracazada expedición militar de una década atrás, de la cual participó). Y también solicitó ayuda a Buenos Aires según lo firmado en el Tratado del Pilar, que no encontro la respuesta que esperaba.

El 24 de noviembre de 1820 el gobernador de Buenos Aires, Martín Rodríguez, y el de Santa Fe, Estanislao López, firmaron el "Tratado de Benegas" por mediación de Juan Manuel de Rosas y del gobernador de Córdoba, Juan Bautista Bustos. Por este tratado Santa Fe fue indemnizada con ganado vacuno por Buenos Aires y se acordó la reunión de un congreso de diputados en la ciudad de Córdoba, con el objeto de organizar el país. El tratado dejaba solo a Ramírez en su empeño por liberar la Banda Oriental.

Pronto consiguió Ramirez reunir más de 3.000 a 4.000 hombres, Francia contaba con 3.000 hombres profesionales y bien equipados. Como a consecuencia del Tratado de Benegas Entre Ríos quedó virtualmente bloqueada y ningún gobernador consintió en ayudarlo a invadir el Paraguay, en marzo de 1821 desistió dirigiéndose a Paraná con 2.000 soldados.

Al organizar la provincia de Entre Ríos y delinear su propia fuerza armada, Ramírez convocó a todos los entrerrianos de catorce a cuarenta años para integrar su ejército, para defender los ideales de federación, unión y libertad. El regimiento de Dragones de la Muerte fue la base para la creación del ejército, el atuendo elegido era similar al de los regimientos de caballería española de la época. En sus filas, que se destacaban por su destreza sobre las monturas, se encontraban indígenas charrúas y guaraníes. En la actualidad, un cuerpo ceremonial de la Policía de Entre Ríos lleva el nombre de este antiguo regimiento, especializado en homenajes y agasajos.

Desengañado, Ramírez decidió tomar armas contra Buenos Aires nuevamente y contra López. Estaba en la cima de su poder al vencer a Artigas y apoderarse de Corrientes

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5.d.III) El enfrentamiento entre Estanislao López y Pancho Ramírez. Las acciones militares en Santa Fe:

Ramírez concentró sus fuerzas en La Bajada (Paraná): 4000 hombres, 20 000 caballos y 70 000 vacunos. Solicitó permiso a López para atacar a Buenos Aires vía Santa Fe, pero el gobernador santafesino le respondió que no podía por lo que firmó en Benegas, por lo que Ramírez se resolvió a atacarlo.

A principios de mayo de 1821, una división del ejercito de Ramirez logra dar un golpe de mano en Coronda apoderándose de la caballada de López. Luego de eso el 6 de mayo Ramírez cruzó el Paraná con 1.000 hombres desde Punta Gorda (hoy Diamante), para reagruparse y avanzar hacia Rosario.

El 8 de mayo Ramírez derrotó a las fuerzas de Buenos Aires al mando de Gregorio Aráoz de Lamadrid que se dirigían a Santa Fe en la batalla de Oliveros, en San Lorenzo. Desde allí invirtió su rumbo y se dirigió a la ciudad de Santa Fe, dispersando el 13 de mayo en el combate del Carrizal de Medina a una fuerza santafesina que iba en ayuda de Lamadrid.

Ese día Mansilla cruzó el Paraná con 1000 infantes en una flotilla al mando de Manuel Monteverde y debía tomar Santa Fe, pero reembarcó la tropa y volvió a Paraná.

Ramírez, con sus tropas reducidas a 700 hombres acampó en Coronda mientras marchaban sobre él las fuerzas muy superiores de López y de Lamadrid. Este último lo atacó en el combate de Carcarañá el 24 de mayo y fue nuevamente vencido por Ramírez. El 26 de mayo López y Lamadrid vencieron en el combate de Coronda a las mermadas tropas de Ramírez, que optó por salvar sus 400 soldados remanentes y dirigirse a la provincia de Córdoba para desde allí vía Chaco cruzar el Paraná hacia Corrientes.

Una semana después reunió sus tropas con los 700 hombres de José Miguel Carrera provenientes de la provincia de San Luis y el 16 de junio atacaron sin éxito a "Juan Bautista Bustos" fortificado en Cruz Alta (combate de Cruz Alta), y luego se enemistaron y separaron en Fraile Muerto (actual Bell Ville), siguiendo Carrera hacia Río Cuarto.

Ramírez con 200 hombres avanzó hacia el norte por las sierras de Córdoba en dirección a Santiago del Estero, perseguido por una partida de Bustos. En "San Francisco del Chañar", prov.de Córdoba, el 10 de julio de 1821, fué alcanzado y le dieron muerte. Pancho Ramirez, el Supremo Entreriano tenía 33 años.

Su cabeza fue exhibida, en una pica, en Villa de María del Río Seco y trasladada a Santa Fe. Allí fue entregada a Estanislao López, quien la hizo embalsamar y exponer en una jaula en la puerta del Cabildo santafesino.

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En "San Francisco del Chañar", prov.de Cordoba, donde el Caudillo Pancho Ramirez perdió la vida, se yergue un monumento a la vera del camino real (Ruta Provincial n°18).

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6) Batalla en Puente de Márquez. 26 de abril de 1829
    Ruta nacional n° 7 (Av. Acceso Oeste) sobre el río Reconquista, Av.Gaona en "Paso del Rey"

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Puente Márquez en Paso del Rey, construido en 1773. Permitía cruzar el Río Reconquista (antes rio de las Conchas). Foto de 1928
Historia del Puente de Marquez:
El antiguo Camino Real del Oeste, establecido en 1586, cruzaba el río de las Conchas (hoy rio Reconquista) por el vado natural denominado “Paso del Rey”, situado en las inmediaciones del puente actual de la Ruta Provincial n° 7. Cuando las aguas desbordaban su cauce, quedaba suspendida la comunicación de Buenos Aires con el Alto Perú y Chile.
Como los carros reales enviados por el virrey solían pasar por allí, cruzando el Río Reconquista, porque allí un afloramiento de roca caliza permitía vadear el río, la estancia que se encontraba en sus cercanías fué bautiza: "Estancia Paso del Rey" hoy transformada en una ciudad dentro del Gran Buenos Aires.

Sobre otro camino alternativo, mas al norte (la actual ruta nacional n° 7) en las inmediaciones de la Av.Gaona y sobre el río Reconquista, Don Pablo Márquez, en 1773 levantó con madera el puente de mayor trascendencia histórica bonaerense, por haber sido el lugar obligado para el acceso a Buenos Aires por la ruta del Oeste.
Con Márquez se introduce el derecho de pontazgo (peaje) autorizado por el Cabildo de Buenos Aires y el de Luján. Se instalarán en su proximidad una pulpería y posta. Su construcción fue decisiva en la ruta a seguir por las carretas, cambiando el antiguo Camino Real (ruta provincial n°7) por el camino alternativo (ruta nacional n°7).

Fue el segundo puente de madera sólida apto para ser transitado por carretas. El primero fue sobre el Río Luján en dicha población.
Su ubicación estratégica será decisiva en los desplazamientos militares durante la guerra civil.

Introducción:

Resistido con los caudillos desde que quiso imponer una constitución unitaria, el 27 de junio de 1827, luego de la claudicación frente al Imperio del Brasil, Bernardino Rivadavia renunció a la Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Su sucesor Manuel Dorrego, pactó una paz definitiva con Brasil: la Banda Oriental, el objeto de la disputa, no quedaría para ninguno, se convertiría en un estado independiente.

La plana mayor de los ejércitos de la Confederación Argentina que había vencido a las tropas brasileñas en territorio uruguayo, recibió la noticia con desagrado. Los dos jefes militares que condujeron a las tropas de regreso, Juan Lavalle y José María Paz, se valieron de éstas para imponer el unitarismo y vencer a los caudillos.

Paz avanzó sobre Córdoba, donde venció a Bustos, y luego ocupó Cuyo y las provincias del Noroeste.

Lavalle invadió Buenos Aires y en diciembre de 1828 venció a la pequeña fuerza que le opuso Dorrego en Navarro y lo capturó. Inmediatamente ordenó que se lo fusilara por traición.

El 13 de diciembre de 1828, Manuel Dorrego murió fusilado en un corral a espadas de la iglesia del pueblo de Navarro.

Juan Manuel de Rosas, refugiado en Santa Fe, organizó la resistencia de los federales, conjuntamente con el caudillo santafecino Estanislao López.

Lavalle avanzó sobre Santa Fe con su ejército. Las milicias de gauchos hostigaron al ejército regular, sin aceptar combates, dueña de los recursos que no podían usar las fuerzas unitarias. El ejército de Lavalle fue atraído a un campo de hierba venenosa llamada mío-mío, donde éste acampó, y al día siguiente 600 caballos murieron.

Después de varios reveses, Lavalle se retiró de Santa Fe hacia el norte de Buenos Aires. Rosas y López reunieron todos los regimientos de caballería y avanzaron sobre el Puente de Márquez.


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Combate entre las tropas del general Juan Lavalle con las de Juan Manuel de Rosas y Estanislao López, el 26 de abril de 1829.

La Batalla:

El 26 de abril de 1829 Lavalle atacó. Las fuerzas de Lavalle estan compuestas por soldados coraceros (de caballería equipados con armaduras) veteranos de la guerra contra el Imperio portugués. López tenía un ejército más reducido pero su caballería estaba bien montada.

La batalla fué librada un poco más al oeste del Puente de Márquez, en los “Campos de Alvarez”. Lavalle atacó con 1.400 soldados de caballería, 500 infantes y 4 piezas de artillería. Las fuerzas federales contaban con 4.000 gauchos y 3.000 indios de la Pampa y el Chaco. La lucha duró horas (de las seis a las diez de la mañana) y fue encarnizada. Las tropas de López atacaron a los coraceros por la izquierda y las de Rosas por la derecha, arrollándolos de tal modo que emprendieron la retirada hacia Buenos Aires, dejando en el campo de batalla 150 muertos y numerosos heridos.

Lavalle se encierra en Buenos Aires, pronto sitiada por las fuerzas de Rosas. Sin provisiones desde el campo, meses después, Lavalle firmará un tratado de paz con Rosas, quien sería elegido gobernador en diciembre de ese año.

Estanislao López se retiró y emprendió viaje a Santa Fe, ante un presunto ataque del General José María Paz que había derrocado al gobernador de la provincia de Córdoba.

Consecuencias: El triunfo en la batalla permitió a los federales quedarse con el gobierno de Buenos Aires y llevar la guerra contra los unitarios al interior del país; contando a su favor con los enormes recursos económicos de dicha provincia. A fines de 1831, el partido unitario sería derrotado en casi todo el país.

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7) Campañas indígenas de Estanislao López contra los Mocovíes Montaraces.
López no fue solo el estratega político de estas campañas, estuvo en el campo de batalla dirigiendo personalmente las ofensivas de 1833 y 1834.

Las campañas de Estanislao López contra los indígenas del norte de Santa Fe ocurrieron principalmente después de finalizada la guerra civil contra Lavalle (1828–1829). Estas campañas lo obligaron a excusarse de colaborar con Rosas en la Campaña al Desierto de 1833, porque debía defender Santa Fe de los malones.

Estanislao López mantenía una relación armónica con los abipones. En 1825 propuso al cacique Patricio Ríos el traslado de la reducción de indios abipones desde San Jerónimo del Rey (actual ciudad de Reconquista) -fundada en el año 1748 por los jesuitas- hasta el paraje "El Sauce" (hoy San Jerónimo del Sauce), 50 km al oeste de la ciudad de Santa Fe, con ellos formaría la guardia de los "Lanceros del Sauce" que intervendrían en numerosas campañas al servicio del Gobernador santafesino. En guerrero abipón Domingo Pajón ("Chula"), su comandante, dirigió varias operaciones contra los "montaraces" nombre con el que llamaban a los mocovíes no reducidos.

El malón más grande sobre la ciudad de Santa Fe se produjo el 13 de noviembre de 1833, cuando un contingente de entre 400 y 600 mocovíes montaraces irrumpió desde el norte, llegando hasta las inmediaciones de la ciudad, y evidenció la fragilidad de la frontera norte santafesina, generando un clima de gran temor entre la población. El malón fue una respuesta directa a las campañas de represión que López había lanzado semanas antes.

Aunque finalmente fue repelido, el malón dejó un saldo de muertos y pérdidas materiales, que obligó a López a excusarse de participar en la Campaña al Desierto de Juan Manuel de Rosas, argumentando que debía atender la defensa de sus propias fronteras.

Principales campañas contra los mocovíes.
Fuente: "Nuestros paisanos los indios". Carlos Martínez Sarasola.

Ese mismo año (1833) López inició una serie de campañas:

- Junio de 1833: al mando de 200 soldados atacó las tolderías del cacique Lechuza en el Monte de los Monigotes. Los derrotó y persiguió a los fugitivos sin alcanzarlos.

- Septiembre de 1833: atacó el campamento del cacique Martín en San Javier, con un saldo de un centenar de muertos y captura de ganado.

- Febrero de 1834: en Cayastá, mató a 20 indígenas y logró que un grupo importante se rindiera (incorporados posteriormenet a la reducción de Santa Rosa de Calchines).
En su informe a la Sala de Representantes escribió: “Toda la campaña de la costa hasta San Jerónimo está libre de bárbaros"..."los salvajes dispuestos a colonizarse y su suerte en nuestras manos”.

- Abril de 1834: cerca del Monte de los Porongos, destruyó el campamento del cacique Simaiquin, con 28 indígenas muertos.

- En el invierno de 1836, López comandó personalmente su última expedición, donde habría contraído tisis pulmonar, enfermedad que lo llevó a la muerte en 1838.

La desaparición de López no detuvo las matanzas. Su hermano Juan Pablo López lo sucedió y encargó al coronel Andrada continuar con el aniquilamiento de los montaraces. En 1839 los atacó en el Monte de los Palos Negros, causando 41 bajas y 80 prisioneros.

Más tarde, el gobernador Pascual Echagüe, electo en abril de 1842, sufrió duros ataques mocovíes entre 1844 y 1846. El 21 de enero de 1848 sofocó violentamente una irrupción de indios tobas asentados en la Laguna La Brava, al mando del cacique Amatolec.

En síntesis: La política indígena de López evolucionó de la alianza con abipones y mocovíes reducidos hacia una represión sistemática contra los montaraces, con campañas sangrientas entre 1832 y 1836. Tras su muerte, la violencia continuó bajo sus sucesores, prolongando el ciclo de enfrentamientos en la frontera norte santafesina.


Nota: El caballo fue un factor decisivo en la transformación de la dinámica bélica indígena.
Los pueblos del Chaco —mocovíes, abipones y tobas— lo incorporaron progresivamente desde las misiones y las fronteras coloniales, modificando de manera profunda sus estrategias de guerra y movilidad.

Hasta fines del siglo XVIII, los mocovíes eran considerados “indios de a pie”. Sin embargo, con la adopción del caballo se convirtieron en jinetes expertos, capaces de hostigar a las milicias criollas, ejecutar ataques sorpresivos y replegarse con rapidez hacia el monte.

La nueva capacidad de desplazamiento les permitió recorrer grandes distancias, atacar estancias y retirarse antes de ser alcanzados. En este contexto, los malones se orientaron cada vez más a la captura de caballos y ganado, bienes esenciales no solo para la subsistencia material, sino también para el prestigio social y político dentro de las comunidades indígenas.


7.a) Los Lanceros del Sauce y la transformación abipona.

Durante más de cincuenta años, desde 1825, los indios de El Sauce (actual San Jerónimo del Sauce) participaron como lanceros en la guerra fronteriza, auxiliando a las tropas criollas.

Su papel no se limitó a las expediciones contra otros indígenas: también realizaron tareas de espionaje en tolderías y ataques sorpresivos, métodos destinados a intimidar y reducir a los grupos enemigos. Además, fueron involucrados en las luchas civiles que atravesaron la región durante ese mismo período.

La instalación de los abipones del cacique Patricio Ríos en la reducción de San Jerónimo del Sauce en 1825 respondió a la presión ejercida por los mocovíes montaraces. Los abipones, tras haber residido en la antigua reducción jesuítica de San Jerónimo del Rey (Hoy Reconquista), buscaron un acuerdo con el gobernador Estanislao López, solicitando caballos y apoyo militar para enfrentar a sus enemigos. La muerte de Ríos, en combate, precipitaron el traslado de la comunidad indígena hacia el Sauce.

La participación de los "Lanceros del Sauce" en las guerras civiles no respondía a una adhesión ideológica ni únicamente al interés por la paga o el racionamiento, pues la guerra ocupaba un lugar central en la cultura abipona: mitos, rituales, ornamentación corporal (como el uso de pieles de jaguar en batalla), tabúes, juegos y canciones exaltaban el valor y las proezas militares, impulsando a los jóvenes a buscar gloria en el combate.

La continua movilización militar les permitió mantener un estilo de vida acorde con sus valores, mientras la alianza con los criollos les ofrecía respaldo para vengarse de sus enemigos del Chaco. Sin embargo, este vínculo marcó el inicio de relaciones de subordinación respecto de la sociedad blanca.

Aunque existía una identidad colectiva abipona, la mayor integración se daba a nivel de la banda local (o pandilla), compuesta por grupos familiares unidos por lazos de parentesco y amistad. Estas bandas, de entre 40 y 60 miembros, se organizaban en torno a un cabecilla.

Los jesuitas que convivieron con ellos destacaron una “exótica particularidad”: los jefes no mandaban. El líder debía ser diplomático y guerrero, pero sus decisiones dependían de la voluntad colectiva. Al morir un cabecilla sin sucesor aceptado, la banda se disolvía y las familias tejían nuevas alianzas o se incorporaban a otros grupos.

La instalación en reducciones no alteró estos rasgos. Las poblaciones eran numerosas pero inestables: bandas entraban y salían, manteniendo su organización tradicional bajo la superposición del cabildo indígena. Los caciques podían influir, pero no dar órdenes directas. La independencia y el individualismo abipón dificultaban la imposición de una autoridad. La transformación de los líderes en oficiales fue gradual: debían equilibrar, siendo flexibles para evitar el abandono de sus seguidores., pero desde la perspectiva criolla, esta actitud era vista como encubrimiento de “fechorías”.

La vida en los fortines generó camaradería entre lanceros indígenas y soldados criollos, reforzada por matrimonios mixtos y compadrazgos, pero al mismo tiempo erosionaron la identidad étnica abipona.

Los Lanceros del Sauce, que eran fieles al caudillo santafesino Estanislao López y a su ministro Pascual Echagüe, avanzaban delante de las tropas del ejército en las luchas contra los porteños. A los escuadrones de aborígenes así organizados, se los conocía como “indios auxiliares”, y eran recompensados a través de un sueldo fijo.

En esa década de 1850, la frontera con mocovíes montaraces se desplazó al norte y los Lanceros del Sauce contribuyeron en la lucha contra ellos, mezclados con soldados de otras formaciones, mientras sus familias permanecian en El Sauce.

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8) Mapa con la ubicación de las propiedades de Estanislao López y de las batallas en las que participó:

Fuentes:
1) ¿Dónde queda la Estancia Colastiné que alguna vez fue del Brigadier López? www.ellitoral.com
2) El Triste Abandono De La Estancia Colastiné, Que Perteneció Al Brigadier López www.ellitoral.com
3) Tratado del Cuadrilátero www.ellitoral.com
4) La Casa del Brigadier en Santa Fe, el contraste con la olvidada Estancia Colastiné www.ellitoral.com
5) Batalla de Cepeda www.barriada.com.ar
6) Cepeda y Los Palmares, dos batallas de las guerras civiles que marcaron a sangre y fuego la historia argentina www.tn.com.ar
7) Tratado del Pilar www.constitucion.online
8) Batalla de Gamonal. Inicios del federalismo argentino www.serargentino.com
9) A 200 años del Tratado de Benegas o del Arroyo del Medio, un pacto indemnizatorio. www.ellitoral.com
10) Batalla de Puente Márquez. www.historiahoy.com.ar
11) Puente Márquez. Su trascendencia historica y cronologia. www.puentedemarquez.blogspot.com - Municipalidad de Ituzaingó
11) Batalla de Puente de Márquez www.ulaaustral.com.ar
12) Vado Paso del Rey Canal www.youtube.com/@RobertoRignola
13) Pacto Federal del 4 de enero de 1831 www.elhistoriador.com.ar
14) 4 de enero de 1831. Pacto Federal www.suteba.org.ar
15) Pacto Federal www.enciclopediadehistoria.com
16) Batalla de Paraguarí www.lagazeta.com.ar
17) Armisticio de San Lorenzo. www.elarcondelahistoria.com
18) Batalla de La Herradura. www.revisionistas.com.ar
19) Desobediencia de San Martín. www.todo-argentina.net
20) San Martín y sus adversarios porteños. www.perfil.com
21) La Desobediencia de San Martín (1819). www.elarcondelahistoria.com
22) Guerra entre Artigas y Ramírez. www.wikipedia.org