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4.d) Bloqueo del puerto de Buenos Aires.

El 10 de diciembre de 1825, el Imperio del Brasil declaró la guerra a las Provincias Unidas del Río de la Plata luego de que esta última aceptara la incorporación de la Provincia Oriental. Días después, 21 de diciembre: El jefe naval de la escuadra imperial brasilera Rodrigo José Ferreira Lobo, comunica oficialmente al gobierno de Las Heras el bloqueo de todos los puertos argentinos, al dia siguiente cerró el acceso al estuario del Río de la Plata, afectando las aguas interiores, los canales de acceso y el frente costero de la ciudad de Buenos Aires. El bloqueo paralizó gran parte del comercio exterior, especialmente cueros y carnes saladas, vitales para la economía porteña, y puso de relieve la vulnerabilidad de Buenos Aires como ciudad-puerto. La respuesta argentina, aunque limitada en recursos, inauguró una etapa de combates navales que marcarían la identidad marítima del país. El comercio exterior estaba paralizado, los ingresos aduaneros disminuían y la población porteña vivía bajo la amenaza constante de la escuadra brasileña. En ese contexto, el Congreso General Constituyente, reunido en Buenos Aires desde fines de 1824, asumió la dirección política de la guerra y otorgó poderes extraordinarios al Ejecutivo para organizar la defensa nacional. El gobernador Juan Gregorio de Las Heras, aunque seguía al frente del gobierno de Buenos Aires, quedó subordinado a las decisiones del Congreso, que actuaba como autoridad nacional. Desde el Ministerio de Guerra y Marina, Carlos María de Alvear impulsó la reorganización de las fuerzas navales y propuso la designación del almirante Guillermo Brown como jefe de la escuadra. Brown, veterano de las campañas de la independencia, fue el encargado de reconstruir una marina prácticamente inexistente y enfrentar el bloqueo con recursos limitados. La expresión “organizar la defensa naval” abarcó un conjunto de medidas coordinadas. Se dispuso la creación de una escuadra nacional, mediante la compra y equipamiento de buques, el reclutamiento de marinos y la instalación de arsenales en el puerto. El Congreso autorizó la guerra de corso, permitiendo que particulares atacaran barcos enemigos bajo patente nacional, lo que multiplicó la capacidad ofensiva argentina en el Río de la Plata. Además, se establecieron mecanismos de financiamiento mediante fondos aduaneros y préstamos internos, y se separó el área de Marina del Ministerio de Guerra para darle autonomía operativa. Estas decisiones marcaron el paso de una reacción local a una organización nacional de la defensa, preludio del nuevo orden institucional que culminaría con la elección de Bernardino Rivadavia como presidente en febrero de 1826. La creación de la escuadra y la dirección de Brown simbolizaron el esfuerzo de Buenos Aires y del gobierno central por resistir el bloqueo y afirmar la soberanía en el río, transformando una crisis en el punto de partida de la marina argentina moderna.
Plano histórico (1829) muestra los accesos náuticos, balizas y fondeaderos (pozos) del puerto de Buenos Aires en el Río de la Plata durante el siglo XIX , indicación de balizas y pozos principales. De Quijav, sobre mapa de Adriano H. Mynssen

La acuarela “Vista de Buenos Aires” de Carlos Enrique Pellegrini fue realizada en torno al año 1828. Colección Museo Nacional de Bellas Artes

Iniciado el bloqueo naval del puerto de Buenos Aires el 22 de diciembre de 1825, el gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata procedió a organizar la defensa naval.

Fue autorizada la guerra de corso contra el comercio marítimo brasileño, se adquirieron embarcaciones para formar una escuadra naval y se nombró como su jefe a Guillermo Brown. Se contó con un solo buque de gran porte: la corbeta “25 de Mayo”. A ella se sumaron 4 bergantines, 3 goletas y 9 lanchas cañoneras.

Durante la contienda, la escuadra argentina consiguió mantener las líneas de comunicación y abastecimiento con el ejército en operaciones, en ocasiones neutralizó el bloqueo naval y se enfrentó a la escuadra del Imperio del Brasil durante toda la guerra.

Ante la Escuadra Imperial, la de la Provincias Unidas no sólo era muy inferior en medios, sino también en maniobras conjuntas, dado que había sido recientemente formada.

La Escuadra Imperial dominaba casi la totalidad de la costa septentrional del Río de la Plata, siendo sus principales asentamientos Montevideo y Colonia. El primero era apostadero para fondeadero y sostén logístico del núcleo más importante de la flota brasileña, mientras que el segundo servía de apoyo a la flotilla brasileña que operaba en el río Uruguay, y a los corsarios que jaqueaban el comercio fluvial.

En este contexto, el esquema estratégico naval fue relativamente sencillo, y aspiró a impedir que el bloqueo del puerto de Buenos Aires se consolidara, hostigando los movimientos de la escuadra brasileña con persistentes acciones ofensivas que desgastaran al adversario.

Debido a la escasez de medios, el corso bajo bandera de las Provincias Unidas del Rio de la Plata fue el medio más efectivo de llevar la guerra en el mar.

Durante la contienda destacan las siguientes acciones navales:

• Combate de Punta Colares, en enero de 1826
• Ataque a Colonia del Sacramento. La escuadra argentina inició un ataque a Colonia del Sacramento que se mantuvo desde fines de febrero hasta mediados de marzo de 1826. Se retiró con pobres resultados y numerosas pérdidas humanas y materiales.
• Asalto nocturno contra la fragata imperial brasileña “Emperatriz”, que sufrió averías y tuvo numerosas bajas en su tripulación, el 27 de abril de 1826.
• Combate Naval de Los Pozos, del 11 de junio de 1826. Sucedió en el fondeadero de Los Pozos (cerca de la actual Dársena Norte) y desde las barrancas del río fue presenciado por la población de la ciudad de Buenos Aires. Cuatro buques al mando del entonces Coronel Mayor de Marina Guillermo Brown, acompañados por seis cañoneras, hicieron frente a una división naval brasileña compuesta por treinta y una naves. Pese a la inmensa superioridad de las fuerzas enemigas, nuestros marinos rechazaron el ataque y la Escuadra Imperial se retiró del combate.
Antes del combate, Brown, izó al tope de su palo mayor su famosa consigna: “Fuego rasante que el pueblo nos contempla”.
• Combate de Quilmes, del 29 al 30 de julio de 1826, donde luego de una lucha encarnizada, por temor a quedar varados por la bajante, las naves brasileñas se retiraron.
Combate de Quilmes. Acuarela. E. Biggeri. Museo Naval de la Nación.
Boceto de Diógenes Hequet.
• Combate Naval del Juncal, entre el 8 y 9 de febrero de 1827. Fue una de las grandes victorias navales argentinas dado que neutralizó el bloqueo al puerto de Buenos Aires.
• Batalla de Carmen de Patagones, del 7 de marzo de 1827. Siendo el fuerte de Carmen de Patagones el más austral del territorio argentino, su posesión constituía una potencial ventaja estratégica. Fuerzas navales brasileñas llevaron a cabo un ataque naval y terrestre contra su población y puerto, repelido con éxito por marinos corsarios argentinos comandados por el capitán Santiago Jorge Bynnon.
ver: a) Patagones contra el Imperio www.pagina12.com.ar - b) Maragatos www.pagina12.com.ar
• Combate Naval de Monte Santiago, del 7 y 8 de abril de 1827. La escuadra argentina sufrió un revés que costó setenta muertos, ochenta heridos y la pérdida de los bergantines “República” e “Independencia”. Luego de esta derrota, la escuadra republicana quedó reducida y el contendiente brasileño tuvo chance para reforzar el bloqueo.

Y recordemos las siguientes acciones terrestes:

- Batalla de Sarandí (12 de octubre de 1825): Victoria de las fuerzas orientales lideradas por Juan Antonio Lavalleja contra el ejército brasileño.
- Batalla de Ituzaingó (20 de febrero de 1827): La mayor batalla terrestre del conflicto, donde las fuerzas argentinas y orientales derrotaron al ejército imperial brasileño.


Fuentes:
1) La Guerra contra el Imperio del Brasil (1825-1828) . www.argentina.gob.ar