Las "Rastrilladas Indígenas de la Pampa" tuvieron su origen en comportamientos sociales, políticos y económicos y no únicamente en la caza y recolección como se suele asumir.
Aún son visibles en sectores donde han recibido menos impacto relativo del hombre como las reservas de bosques y caldén. Estas huellas se formaron en principio por el uso de los grupos humanos y más tarde por el tráfico de animales, consolidado hacia mediados del siglo XVIII, lo cual fue generando grandes surcos en la tierra.
Algunos por su ancho y profundidad se clasifican en primarios y otros en secundarios. Los primeros con un ancho de 80 metros y una dirección específica: "El camino de los chilenos" conectaba los campos bonaerenses con Chile atravesando territorios de distintos grupos y grandes distancias. En cambio, los segundos son de un ancho de 15 metros y 2 metros de profundidad vinculándose es espacios del mismo territorio. El conocimiento, acceso y control de estas rastrilladas era fundamental para permitir la movilidad y la entrada a otros territorios.
Algunos lugares se les atribuía espíritus malignos o "engualichados" y eran evitados como las arenas "Huecuvú Mapu" o país del diablo, donde era probable morir en caso de tormentas de viento. También se rechazaban lugares donde había muerto algún miembro como el sitio "Loma de Chapalcó" en la geoforma de mesetas donde se rescataron restos de 6 individuos.
El cacique Nahuel Payún estaba asentado en la zona de médanos de Toay, a partir del cual es posible observa la disposición radial de las rastrilladas y de otras tolderías menores. Esta forma radial de ocupar el territorio no invalida el uso de otros espacios para obtener agua, pasturas, protección y Bosques.
(Texto extraído de cartel del parque Luro)