Cebadilla Criolla (Bromus catharticus).
Hábitat ideal para el ganado
La cebadilla criolla
ha desempeñado un papel crucial en la propagación y supervivencia del ganado cimarrón introducido por los conquistadores españoles en el Río de la Plata. El ganado cimarrón, también conocido como ganado salvaje, se originó a partir de animales domésticos que escaparon o fueron abandonados por los colonizadores españoles en 1536 durante la fallida primera fundación de Buenos Aires, por la expedición del Adelantado Pedro de Mendoza.
Su buena digestibilidad en todas las fases fenológicas del ciclo de vida de la planta, garantizó abundante y buen forraje en las praderas de estas pampas virgenes.
Cebadilla Criolla (Bromus catharticus) De bonanza forrajera. A plaga agrícola. A cobertura milagrosa
A) Vista completa B) Semillas, primer plano C) Espiguillas de flores maduras de color pajizo, primer plano D) Tamaño de la espiga.
La cebadilla criolla (Bromus catharticus), es una gramínea forrajera nativa anual/bianual o perenne, de clima templado que tiene una gran difusión en las planicies templadas de América del Sur. Las zonas de mayor abundancia son la región pampeana, sur de Entre Ríos y Uruguay. Florece en primavera
Descripción: Presenta raíz ramificada, tallo con nudos de consistencia herbácea, hojas lineales lanceoladas, paralelinervia, con presencia de lígula. La inflorescencia es una panoja laxa (prolongaciones de los tallos a partir de su último nudo. Este tipo de inflorescencia se observa en el trigo, la cebada y otros cereales. Se usa para referirse a una espiga de cereal que presenta un aspecto suelto y disperso). Se reproduce enteramente por semilla.
Es una planta cespitosa (plantas que crecen en forma de césped o en matas densas y compactas, suelen tener tallos cortos y hojas densamente agrupadas, lo que les permite formar una cobertura densa en el suelo) con tallos que alcanzan un tamaño de 20-100 cm de altura.
Requiere buenos suelos para su crecimiento, pues es altamente demandante de Nitrógeno. No tolera suelos mal drenados. Es sensible a los graminicidas y al herbicida glifosato, si bien ya se reportan numerosos casos de resistencia al mismo.
Cultivares:
Un cultivar es una población de plantas, seleccionadas artificialmente, que son cultivadas con el propósito de fijar en ellas una determinada característica.
La cebadilla criolla
fue llevada desde Argentina hasta Australia, donde se multiplicó, y luego
volvió a Argentina para su difusión como cultivada.
Ver:
INSTITUTO NACIONAL DE SEMILLAS - Catálogo Nacional de Cultivares
Ejemplos de la oferta de semilleros en el mercado argentino:
Una maleza. Una plaga:
A pesar de ser utilizada como forraje para el ganado doméstico, contribuyendo a la producción ganadera, por su capacidad para crecer en una amplia variedad de suelos y condiciones climáticas, que la convierte en una especie de pasto muy valorada para la alimentación del ganado,
en el modelo agrotecnológico actual es considerada una plaga.
Ver
Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo de Plagas/bromus-catharticus
El
www.sinavimo.gob.ar considera que la "Bromus catharticus" es una plaga debido a su capacidad para invadir y colonizar rápidamente áreas naturales y agrícolas, desplazando a las otras especies, sean nativas o no. Esta especie compite con los cultivos y disminuye la productividad agrícola. Por estas razones, se considera importante controlar y manejar la presencia de "Bromus catharticus" para proteger los ecosistemas y la agricultura.
Cebadilla criolla como complemento de la soja.
La caída de la rotación de los cultivos de maíz y soja, incidió negativamente en la generación de materia orgánica a incorporarse al suelo. La busqueda de alternativas, determinó un nuevo rol para que esta maleza pueda transformarse en cobertura.
Además, los ciclos de siembra, de la soja, tienden a ser más cortos. Entonces, el tiempo de no ocupación del suelo productivo es de aproximadamente siete meses al año, el cual se presenta sin cobertura y con baja a nula actividad biológica. Una alternativa es la siembra de los abonos verdes de gramíneas: cereales de invierno (trigo) o forrajeras invernales anuales (cebadilla criolla, adaptada a los ambientes de la pampa húmeda por ser nativa).
Para cultivar la Cebadilla Criolla como cobertura de la soja, se la siembra como si fuera una pastura, se lleva el cultivo hasta semillar a fines de octubre o principios de noviembre, a partir de de allí, se lo seca con glifosato, la planta muere lentamente y las semillas caen al suelo, y de esta forma se naturaliza el el lote.
El rastrojo de cebadilla se recicla dentro del cultivo de soja aportando nutrientes, el suelo queda con muy buena cobertura y las raíces muertas aportan una mejora de la estructura superficial. Mientras que el ambiente húmedo del cultivo de soja hace que las semillas germinen, de manera que al cosecharla, la nuva cebadilla ya nació, y sus raíces están en condiciones de captar los nutrientes aportados por el rastrojo de soja, entre ellos el nitrógeno mineral el cual es asumido muy rápido por la cebadilla.
De bonanza forrajera. A plaga agrícola. A cobertura milagrosa.
La "Cebadilla" siempre estuvo en las praderas de América del Sur, evolucionó con ellas. Es "criolla" , además, porque tiene en su genoma la mezcla que caracterizo en estas tierras el transporte de sus semillas por las caballadas y los rodeos, primero, y después por el masivo movimiento de granos de la agricultura a escala industrial que invadió los lotes.
Desde el comienzo de la agricultura en la región, fue considerada una Maleza por los colonos, que la combatieron primero mecánicamente (con arados) y después químicamente (con herbicidas).
Su potencial como forraje, los ganaderos de aquí lo conocían, pero fue en los semilleros de Australia (cuyas praderas están a nuestra misma latitud), donde fué introducida, quienes comenzaron a “cultivarla”. Y si ellos lo hacen, nosotros también podemos hacerlo. Ahora hay semilleros locales que cultivan la especie, mejorando artificialmente, las características que la hacen ser el forraje por excelencia de la ganadería del sur de América.
Se prendieron las alarmas, cuando empezaron a reportarse casos de resistencia al glifosato en lotes de quienes la consideran una "Maleza". Justo cuando el equilibro parecía estar cerca, ya que comenzaba a ser recomendado su uso como cobertura del suelo, entre siembra y siembra de otros cultivos, principalmente para la soja. Pero el manejo del control de su reproducción es con glifosato, del cual se está haciendo resistente.
Ganaderos y agricultores, ven a la planta de distinta y contrapuesta manera. Solo podemos estar seguros que su evolución estará asociada a la evolución de nuestras praderas.