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Estanislao López. Batallas en las que participó:

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5.a) Batalla de la Cañada de la Cruz. 28 de junio de 1820.
    Arroyo de la Cruz, cerca de la localidad de Capilla del Señor, provincia de Buenos Aires.

Monolito-batalla-cañada-de-la-cruz-1.jpg
Monolito recordatorio de la Batalla de la Cañada de la Cruz

Después del "Tratado de Pilar", Buenos Aires entró en una crisis política profunda.

El tratado estipulaba que en 60 días debía reunirse un congreso en San Lorenzo para organizar la federación. Buenos Aires nunca lo convocó.

La provincia no cumplió con lo pactado porque la élite porteña rechazó la hegemonía de los caudillos federales.

Esto derivó en la llamada “anarquía del año XX”, con múltiples gobernadores destituidos en pocos meses y enfrentamientos entre ciudad y campaña.

El gobierno de Manuel de Sarratea duro apenas 11 días. Una cláusula secreta del Tratado del Pilar, obligaba al gobernador a entregarles armamento. Cuando comenzó a cumplir ese punto del acuerdo, el 6 de marzo, los militares con mando de tropa, entre los que se destacaron Soler, Balcarce y Quintana, lo derrocaron, juzgando que la provincia quedaba indefensa.

Durante la "Anarquía del año XX", los gobernadores de Buenos Aires eran elegidos y depuestos por Cabildos abiertos, Asambleas populares o golpes de fuerza, en cuestión de días. Seis Gobernadores se sucedieron en 1820.

Caido Sarratea, asumió el mando el general Juan Ramón Balcarce, pero no se pudo sostener sino unos pocos días, y volvio nuevamente Sarratea.

El 1 de mayo de 1820, a falta de apoyo, renunció Sarratea. En su lugar asumió el presidente de la Junta de Representantes Ildefonso Ramos Mejía, pero no tenía poder alguno.

Mientras tanto, López que permanece con tropas en la frontera norte de Buenos Aires, presionando a la ciudad para que cumpliera lo pactado, confirmando que Buenos Aires no cumpliría lo acordado, invade la provincia para obligar a su gobierno a acatar el Tratado de Pilar.

Francisco Ramírez tomó un rumbo distinto al de Estanislao López, después de la firma del Tratado del Pilar, se replegó hacia Entre Ríos para consolidar su poder interno y proclamarse “Supremo Entrerriano”.

El 17 de junio, el Cabildo de Luján y el ejército nombraron gobernador a Miguel Estanislao Soler, quien era hasta ese momento comandante del ejército de campaña de la provincia de Buenos Aires. Ramos Mejía renunció el día 20, y recién el 23, la legislatura provincial reconoció como gobernador a Soler.

Soler salió con urgencia a la campaña con unos 2.000 hombres (el ejército porteño incluía 178 de artillería con 4 piezas, 156 de infantería, 232 dragones, 247 blandengues y 290 cazadores) a defenderse de López, que avanzaba al frente de 1.500 jinetes federales.

El cruce se dio en la Cañada de la Cruz, el 28 de junio, a unos 13 km al suroeste de la localidad de Capilla del Señor, provincia de Buenos Aires.

En este enfrentamiento, aliados a Lopez, participaron dos personajes inesperados (exgobernantes de Argentina y Chile) que se acababan de unir contra los porteños: Carlos María de Alvear al mando de un grupo de cincuenta oficiales leales a su causa entre los que se encontraban: Juan Zufriátegui, Antonio F. Díaz, Manuel Oribe, Tomás de Iriarte, Martiniano Chilavert, Carlos Forest, Gregorio Perdriel. Junto al general chileno José Miguel Carrera al mando de una tropa de 300 soldados.

El ala izquierda, mandada por el coronel Domingo French (el mismo de la Semana de Mayo), quedó empantanada en la inundada cañada, y toda la división fue tomada prisionera, incluido French. El ala derecha, bajo el mando del coronel Manuel Pagola, y el centro, al mando del mismo Soler fueron rechazados. Los porteños tuvieron alrededor de 200 muertos, 500 prisioneros y perdieron todas sus piezas de artillería. El ejército Federal apenas 15 muertos, lo que muestra la contundencia de la victoria.

Soler escapó con una pequeña escolta en dirección a Luján y en los días siguientes presentó su renuncia. Pagola retrocedió furioso hasta la ciudad, tomó el Fuerte y organizó la resistencia.

Después de vencer, Estanislao López no avanzó sobre la ciudad de Buenos Aires, sino que se mantuvo en la campaña bonaerense. Esta decisión muestra su estilo político: prefería presionar desde la campaña y negociar desde una posición de fuerza, en lugar de arriesgarse a un enfrentamiento urbano.

López y Carrera hicieron que el Cabildo de Luján eligiese a Alvear como gobernador el 1 de julio. Sin embargo, el Cabildo de Buenos Aires desconoció su elección y cuatro días más tarde, el 5 de julio de 1820, eligió al coronel Manuel Dorrego, recién regresado de su exilio, como gobernador, que unos días más tarde logró que el coronel Pagola le entregara sus hombres y el Fuerte.

Dorrego decidió vengar el revés sufrido por el ejército porteño y lanzó una ofensiva contra las fuerzas federales. López se había retirado detrás del Arroyo del Medio, dejando a las fuerzas de Carrera y Alvear acantonadas en la villa de San Nicolás de los Arroyos.

Nota: La alianza entre el caudillo santafesino Estanislao López, Carlos María de Alvear (tres meses director supremo, obligado a renunciar) y el chileno Miguel Carrera (ex presidente en Chile) fue por una transitoria conveniencia ya que el objetivo de los tres era el de derrocar al gobierno de Buenos Aires pero por razones diferentes; sus enemistades y diferencias complicaron la colaboración.


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5.b) Batalla de San Nicolás de los Arroyos y Batalla de Pavón. 2 de agosto y 12 de agosto de 1820
Significó la muerte del plan unitario de Alvear y Carrera, quedando definitivamente marginados del escenario político rioplatense.

A) Estanislao López (Santa Fe) - B) Carlos María de Alvear (Ex Director Supremo - Buenos Aires) - C) Miguel Carrera (fue caudillo de la Patria Vieja en Chile, pero su derrota en Rancagua y su enfrentamiento con O’Higgins y San Martín lo dejaron sin espacio político. Por eso terminó exiliado en el Río de la Plata, donde intentó recuperar protagonismo aliándose con Alvear) - D) Manuel Dorrego (Gobernador interino - Buenos Aires)

Manuel Dorrego fue exiliado en 1816 por orden del Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón debido a su oposición al centralismo porteño y, sobre todo, porque denunció que Buenos Aires permitiera la entrada de tropas portuguesas en la Banda Oriental, debilitando a Artigas. En su exilio en Baltimore, EE.UU., estudió el federalismo y escribió las Cartas apologéticas.

A su regreso en 1820, en plena “Anarquía del Año XX”, Dorrego fue elegido gobernador interino de Buenos Aires porque el Cabildo necesitaba un militar con prestigio y apoyo popular para sostener el poder en medio del caos institucional.

Después de la Batalla de la Cañada de la Cruz (28-junio-1820), las tropas de línea de Buenos Aires quedaron desorganizadas, sin capacidad de operar como ejército nacional. La mayoría se concentró en la guarnición porteña y en pequeños destacamentos. El coronel Manuel Pagola, tenia el mando de las tropas en el Fuerte de Buenos Aires (la principal guarnición urbana), y terminó entregándole tanto sus hombres como la plaza a Dorrego. El Fuerte era el símbolo del poder porteño; tenerlo significaba gobernar.

A las fuerzas de línea bajo el mando del gobernador Manuel Dorrego se sumaron las milicias rurales organizadas por Martín Rodríguez y Juan Manuel de Rosas. El tránsito de Rodríguez, desde la derrota sufrida en Cepeda hasta convertirse en jefe de esas milicias que respaldaron a Dorrego, se entiende en el marco de las guerras civiles: un revés en el campo de batalla no anulaba la autoridad de un oficial si conservaba prestigio y vínculos de influencia. En ese contexto, las derrotas militares no borraban el capital personal de un jefe experimentado.

Dorrego intentó proyectar autoridad saliendo con tropas desde Buenos Aires, para enfrentar a Estanislao López en un movimiento bastante improvisado, porque su fuerza era insuficiente frente a López.

Tras derrotar a Soler en la Cañada de la Cruz (28-junio-1820), López, Alvear y el chileno Carrera, avanzaron hacia el norte bonaerense y llegaron juntos a San Nicolás de los Arroyos, que era un centro militar porteño clave porque alli tuvo lugar el acantonamiento del Ejército de Observación de Viamonte en 1819 y desde allí podrían embarcar tropas hacia Buenos Aires.

El plan de Carlos María de Alvear y el Miguel Carrera, era, en San Nicolás (allí había caballada, artillería y logística porteña) reagrupar tropas, y aprovechar el vacío de poder proyectando un regreso político-militar hacia la capital.

López fiel al Tratado del Pilar, retrocede a Santa Fe (cruza el arroyo del Medio, que es el limite con Buenos Aires). No quería arriesgarse a quedar asociado a Alvear (ex Director Supremo, símbolo del centralismo) y Carrera (un exiliado chileno, sin raíces en el litoral), de quienes desconfiaba.

Resumiendo: el 28-julio-1820, Alvear y Carrera entraron San Nicolás, instalaron su cuartel y sometieron a la población con saqueos y violencia. López, más cauteloso, se replegó hacia el Arroyo del Medio, dejando a Alvear y Carrera expuestos.

Dorrego, en marcha nocturna, avanzó desde Arrecifes con unos 2.000 hombres y entró en San Nicolás la noche del 1-agosto, capturando la caballada enemiga (unos 3.000 caballos), dejando a Alvear y Carrera sin movilidad.

El 2-agosto, Dorrego organizó tres columnas (aprox. 1.400 hombres) que penetraron en la ciudad. Los defensores se atrincheraron en casas y plazas, pero fueron superados tras combates cuerpo a cuerpo.

Derrotado Alvear y Carrera huyeron hacia Santa Fe. Dorrego tomó cinco piezas de artillería, capturó unos 450 prisioneros y recuperó la caballada.

López, quien estaba en desacuerdo con Carrera y Alvear sobre el rumbo del enfrentamiento con Buenos Aires, reabrió negociaciones de paz con el gobernador Dorrego, quien las aceptó bajo la base de un armisticio de tres días, durante los cuales debería quedar la paz ajustada, por medio de los respectivos comisionados, que lo fueron por Santa Fe don Cosme Maciel, y don Martín Rodríguez y don Juan Manuel de Rozas por Buenos Aires.

Mientras que el general Rodríguez iniciaba los arreglos con el comisionado Maciel, Rosas (con 27 años) se trasladó directamente al alojamiento de López (con 34 años), con quien se reunio el 9 de agosto de 1820.

Estos dos hombres, destinados a desempeñar después un papel prominente, quedaron de acuerdo en no llevar la guerra a Santa Fe, y que López no invadiría nuevamente Buenos Aires, rompiendo con Alvear y con Carrera; y Rosas se comprometio a poner toda su influencia para que la elección de gobernador de Buenos Aires recayese en un ciudadano que mantuviera la paz estable con Santa Fe, y fuera un aliado fiel de López contra el gobernador de Entre Ríos, en caso en que éste quisiese volver a invadir Santa Fe.

López se inclinaba a creer que fuera el mismo Dorrego (a quien suponía partidario de la guerra y recordaba como tropas a su mando saquearon Santa Fe en 1815), el canditado de Rosas a gobernador de Bs.As.

Cuando llegaron milicias de Santa Fe a reforzar el ejército de López, Dorrego, ordenó a los comisionados que exigieran inmediatamente las últimas proposiciones de López, y que saliesen del campo enemigo. Lo que López propuso daba a entender que no quería tratar con Dorrego: "pedía indemnización de los perjuicios sufridos por Santa Fe en la guerra civil, y que se le devolviera la división de Carrera tomada en San Nicolás".

Dorrego denunció el armisticio, movió sus tropas y encontró a las de López del otro lado del arroyo de Pavón, el día 12 de agosto, derrotandolo y dispersandolo. Las fuerzas enfrentadas tenían una composición aproximada de 1.000 combatientes cada una. En recompensa al buen desempeño al mando de la caballeria, Rosas fue ascendido a teniente coronel, jefe del 5° regimiento.

Envalentonado por los sucesivos triunfos de San Nicolás y Pavón, donde fueron decisivas las milicias rurales (gauchos y peones de estancias curtidos en las batallas con los pueblos originarios que Rosas había entrenado y equipado a su costo), Dorrego en vez de negociar con López, como sugerían Martín Rodríguez y Juan Manuel de Rosas, continuó la guerra invadiendo el territorio de Santa Fe, en busca de la aniquilación de los federales del Interior.

En desacuerdo con que el ejército de Buenos Aires penetrase en Santa Fe, Rodríguez se separó del ejército y lo mismo hizo Rosas, por cuanto, en su calidad de comisionado para ajustar la paz, habíale anticipado a López seguridades que desaparecían en presencia de la invasión que se llevaba sobre Santa Fe. Debemos ademas tener presente que los ganaderos de la provincia de Buenos Aires ansiaban una paz duradera que no estorbe el negocio.

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5.c) Batalla de Gamonal. 2 de septiembre de 1820.
En las naciente del arroyo Pavón. Gana la estrategia y el conocimiento del suelo que se pisa.

Tras la derrota en Pavón, las milicias del ejercito de López se retiran hacia el interior de Santa Fe, hostigando con su caballería a las tropas que las perseguían, y llevándolas sigilosamente en dirección a campos de pastos malignos para las caballadas.

López tenia una estrategia y un arma secreta: un pasto con un componente venenoso para los caballos (el “mío-mío”). Con esta idea, llevo a la tropa de Dorrego hasta un lugar donde pusieron a descansar y a pastar los caballos, y asi la mayor parte de ellos murieron a la mañana siguiente.


Nota: El “mío-mío” o "Romerillo". El arma biológica que usaron los santafesinos.

A) Arbusto florecido B) sin flor C) Hoja D) Flor

El “mío-mío” (Baccharis coridifolia) es un subarbusto perenne, de 3 a 9 dm de altura, de suelos fértiles o arenosos. Las hojas son lineales, alternas, de 1 a 3 cm de ancho, sin nervaduras y lisas, márgenes dentados diminutos. La flor es pequeña de color anaranjado, con floración estival, resiste sequía y calores fuertes.
Originario de Sudamérica y se encuentra en Uruguay, sur de Brasil, Paraguay y gran parte de Argentina. Toda la planta es tóxica (flores, hojas, tallos y raíces) y se debe a que el “mío-mío” absorbe micotoxinas que son producidas por hongos saprofitos del género Myrothecium (roridium y verrucaria) que crece en relación simbiótica en el suelo de las proximidades de la planta. La mayor toxicidad se da durante el periodo de floración, y luego que la planta es cortada la toxicidad se puede mantener hasta 18 meses.
Esta maleza nativa es de lenta implantación y cualquier competencia impide o afecta su establecimiento. Para que los animales no lo consumen se los puede acostumbrar frotando sus encías y labios con plantas frescas.

El lugar es conocido como los pastizales de Gamonal, y ese 2 de septiembre de 1820 los santafesinos pasaron al ataque obligando a las tropas porteñas a retirarse, comenzando una sangrienta persecución que dejo un saldo de 320 bajas porteñas. Esta matanza convenció a López de que era necesario concluir definitivamente con la lucha fratricida si se pretendía subsistir como Nación.

La derrota de Gamonal puso fin al breve gobierno de Manuel Dorrego, que se había retirado a San Antonio de Areco, con unos 1.400 hombres.

La alarma llegó a Buenos Aires, que habia elegido una nueva junta de representantes para votar a un nuevo gobernador. Juan Manuel de Rosas enseñando una carta de López en la que le daba la seguridad de no invadir y que aguardaba el nombramiento del nuevo gobernador para entrar inmediatamente en arreglos de paz, hizo valer a su candidato y el 26 de septiembre fue elegido gobernador de Buenos Aires el general Martín Rodríguez.

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5.d) Golpe de estado en Buenos Aires. Octubre de 1820.
      “El triunfo de las milicias rurales, pone fin a la Anarquía del año XX”.

Sectores ligados al gobierno anterior de Manuel de Sarratea, oficiales que habían servido bajo Miguel Estanislao Soler y Dorrego, y parte de las milicias urbanas rechazaban tanto la elección de Rodríguez como la Junta de Representantes que lo había designado.

Las tropas de la capital no aceptaban ceder poder a las milicias rurales comandadas por Rodríguez y Rosas..

Apoyados por el Cabildo, el 1 de octubre de 1820 brigadas cívicas armadas se encaminan hacia la plaza de la Victoria. El coronel Manuel Pagola y Gregorio de Lamadrid estan al frente de estas milicias. Después de un reñido y sangriento combate en las calles y en las azoteas que rodeaban las plazas entonces de la Victoria y de Mayo, Pagóla desalojó del Fuerte a las tropas leales a Rodríguez y las puso en completa dispersión. La ciudad ha sido tomada.

Mientras tanto, el gobernador Rodríguez, resuelto a mantener su autoridad, situó su cuartel general en una chacra al sur de Barracas. Ahí se le reunieron numerosos grupos de la capital y algunos milicianos de los alrededores. Al dia siguiente se le incorporó Rosas con el 5° regimiento, unos 500 hombres perfectamente equipados, montados y sostenidos a su costa; por manera que el gobernador alcanzó a formar una fuerza respetable en favor de su causa de unos 1.000 hombres (aproximadamente ya que los numeros varian segun el relator).

A Rosas no le había sido difícil concurrir prontamente al llamado de Rodríguez, porque tenía su regimiento reunido en las inmediaciones de la estancia de «Los Cerrillos» ya que al retirarse del cuartel general de Dorrego, despues de la batalla de Pavón, lo mantuvo listo, por las dudas.

El Cabildo, enfrentado a Rodríguez, desconoció su autoridad, y reunió un cabildo abierto (asamblea), para elegir un nuevo gobernador, pero fracasó en medio de tumultos.

El 4 de octubre de 1820, Martín Rodríguez regresó a Buenos Aires al frente de unos mil hombres provenientes de las milicias del sur de la provincia. Entre ellos destacaban, por su disciplina, los célebres “Colorados del Monte”, comandados por Juan Manuel de Rosas. Rodríguez intentó abrir negociaciones con Hilarión de la Quintana (estuvo con Dorrego en Gamonal, pero tras esa derrota se replegó a Buenos Aires y asumió un rol político como funcionario del Cabildo), pero los milicianos se negaron a aceptar cualquier acuerdo.

Al día siguiente, 5 de octubre, las fuerzas de Pagola se habían reducido a menos de 1.000 hombres debido a la deserción. Rosas lanzó entonces el ataque: Pagola concentró sus tropas en la Plaza de la Victoria, colocó cañones en las bocacalles y distribuyó a los cívicos en las azoteas que dominaban las calles adyacentes. Rodríguez ordenó el ataque general al mediodía, confiando la ejecución a Rosas, mientras él permanecía con una columna en su cuartel de Barracas al Norte.

Rosas desplegó sus hombres en la calle México y envió columnas hacia Bolívar y Victoria. Finalmente, encabezó tres escuadrones de su 5.º regimiento y cargó a galope tendido contra el cantón frente a la Iglesia de San Francisco. A pesar del fuego intenso de la artillería y de los cívicos apostados en las azoteas, los Colorados lograron apagar los cañones y forzar un combate cuerpo a cuerpo. La lucha al arma blanca fue encarnizada y sangrienta, pero terminó con la derrota de los cívicos.

Combates del 5-octubre-1820, para reponer al Gobernador Martin Rodriguez. Participación destacada de los "Colorados del Monte" comandados por Rosas.
Cuando el comandante Rosas entró en la plaza, acababa de ser rechazada la columna que mandó avanzar por la calle de la Victoria (hoy Av. Hipólito Yrigoyen); y los cívicos que defendían el cantón frente al Colegio de San Ignacio y las azoteas contiguas se mantenían firmes todavía, y mientras llegaban los refuerzos de la infantería, lanzó nuevamente sus escuadrones sobre las bocacalles de la plaza de la Victoria, venciendo y dispersando los cantones de la calle de las Torres (hoy Rivadavia).

Al mismo tiempo Rosas salió de la plaza a la cabeza de dos escuadrones, cargó por retaguardia al cantón del Colegio, mientras la infantería qué enviaba de refuerzo el gobernador penetraban por los edificios vecinos y trepaban a las azoteas del Colegio desalojando de ellas a los cívicos. El cantón del Colegio fué el último que se rindió. Los sublebados sufrieron más de 300 muertos

Los Colorados del Monte fueron bautizados «restauradores de las leyes», título que poco después quedó identificado con el coronel Rosas. El traje que llevaban era: gorro colorado de manga volcada a imitación del gorro frigio o del catalán, camiseta colorada también, pantalón de brin blanco, bota de potro, espuela de pihuelo moderado; montados en recado común al uso del país, lazo a un lado del recado, boleadoras a la cintura, y armados de tercerola y sable.

El día 7 llego la noticia de que el coronel Dorrego, a la cabeza del ejército de su mando, venía sobre Buenos Aires respondiendo al llamado de auxilio del Cabildo, y de los promotores de la vencida rebelión. Pero Dorrego suspendió su marcha esperando en Lujan las órdenes de la Junta, la cual le ordenaba que suspendiese su marcha, esperara y obedeciera las órdenes del gobernador Rodríguez. El coronel Dorrego, se sobrepuso a sus ambiciones que atizaban sus allegados, y hizo reconocer a su ejército al general Rodríguez como gobernador de la Provincia. Y así lo comunicó el 10 de octubre a la Junta.

Consolidando así a Martín Rodríguez, quien contaría ahora con la legitimidad y la fuerza militar que le permitiría disolver en 1821 al "Cabildo", que era una estructura heredada del período colonial, y reemplazarlo por la "Junta de Representantes de Buenos Aires".

El orden público quedaba establecido después de haber sido sofocada la anarquía que nadie pudo dominar hasta entonces.

El nuevo gobierno de Buenos Aires, ascendió al Comandante Don Juan Manuel de Rosas a "Coronel de caballería de línea y jefe del 5° Regimiento", quien dió por terminada su participación en la cosa pública y resolvió trasladarse a sus estancias que había abandonado con motivo de las campañas descriptas: Batalla de San Nicolás (2 agosto 1820) y Batalla de Pavón (12 agosto 1820), y del golpe de estado de octubre de 1820 en Buenos Aires.

Antes de ausentarse explicó su conducta en los últimos sucesos en un Manifiesto al pueblo, el cual lleva la fecha de 10 de octubre de 1820, y fue publicado por la Imprenta de la Independencia en Buenos Aires.

Como quedaban pendientes los anticipos que la sociedad de "Rosas, Terrero y Dorrego" había hecho para equipar y sostener la división con la cual asistió Rosas a la campaña sobre Santa Fe, el gobernador Rodríguez pidió dicha cuenta y firmó la orden de pago por los "siete mil ciento noventa y tres pesos" que se adeudan.

Pero el gobierno tuvo necesidad de ocupar a Rosas todavía. Estaban aun pendientes las cuestiones con Santa Fe.

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5.e) Tratado de Benegas. 24-noviembre-1820.
      “Acuerdo López-Rodríguez-Rosas: paz porteña, ganados exigidos, Ramírez excluido.

A) Estanislao López (Santa Fe) - B) Juan Manuel de Rosas garante - D) Martín Rodríguez (Buenos Aires) - D) Juan Bautista Bustos (Mediador Córdoba)

López aceptó la mediación de Juan Bautista Bustos, gobernador de Córdoba, con el fin de firmar un nuevo tratado de paz con Buenos Aires. Los representantes de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba se reunieron en la estancia de Tiburcio Benegas, mediante el cual se establecía el fin de la guerra y la reunión de un congreso en Córdoba.

Córdoba estaba en posición intermedia entre Santa Fe y Buenos Aires. Bustos buscó mantener equilibrio y evitar que la guerra se extendiera hacia su provincia.

La única dificultad para concluir, consistía en que López exigía cierta cantidad de ganados, a lo cual se negaba Rodríguez por considerar semejante cláusula humillante para su Provincia.

Como de esto se hacía depender la paz, Rodríguez consintió, pero a condición de que no figurase como cláusula del tratado. López declaró que él aceptaría la garantía personal del coronel Juan Manuel de Rosas, con preferencia a toda otra. En vista de esto, Rosas salvó la dificultad constituyéndose personalmente obligado a entregar a Santa Fe 25.000 cabezas de ganado para ser distribuidas entre los vecinos de esa provincia que hubieran sufrido a causa de la guerra.

Como el tratado fue firmado en la estancia de Benegas (ubicada en las márgenes del Arroyo del Medio) el 24 de noviembre de 1820, es conocido como el "Tratado de Benegas"

Rosas dirigió circulares a sus amigos haciendo valer las razones que mediaban para pedirles que contribuyesen con pequeñas suscripciones en ganados y asi reunió las 25.000 cabezas de ganado, a las que él aumentó con 6.000 de las suyas propias, y que fué entregando al gobernador de Santa Fe, según lo permitían las circunstancias.

El 10 de abril de 1823 el gobernador de Santa Fe puso al pie del recibo cancelatorio de la obligación que contrajo Rosas en nombre de Buenos Aires: «Queda chancelado el presente documento en que el benemérito coronel don Juan Manuel de Rosas llenó el compromiso de su contexto con el exceso de 5.146 cabezas más...»

Como en la negociación quedo afuera Francisco Ramírez, esto trajo como consecuencia el posterior enfrentamiento de Santa Fe y Entre Ríos.

Ramírez fue marginado tanto por razones prácticas (estaba lejos, ocupado en la guerra contra Artigas) como políticas (López no quiso compartir la negociación ni la entrega de ganados con él, y Rodríguez tampoco lo reconocía como interlocutor válido en ese momento).

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5.f) Combate de las Lomas de Coronda. 26 de mayo de 1821.
      En las riberas del Arroyo Colastiné, en cercanias de Coronda, provincia de Santa Fé.


Contexto: El 9 de julio de 1816 se declaró en el Congreso de Tucumán la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, pero en el mismo, con excepción de Córdoba, no fueron representadas las provincias pertenecientes a la Liga de los Pueblos Libres, que estaban bajo la autoridad de José Artigas.

En agosto de 1816 numerosas tropas luso-brasileñas (cuerpo militar formado por soldados portugueses y brasileños) invadieron la Provincia Oriental, con la complicidad tácita del grupo centralista porteño.

El gobierno de Buenos Aires estaba encabezado por el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón, elegido por el Congreso de Tucumán el 12 de julio de 1816, pocos días después de la declaración de la independencia. Su autoridad se extendía sobre las Provincias Unidas del Río de la Plata, con sede en Buenos Aires, mientras el Congreso seguía sesionando en Tucumán.

Debido a su superioridad numérica y material, las fuerzas luso-brasileñas vencieron a las de Artigas, y ocuparon Montevideo el 20 de enero de 1817. Indignado por la pasividad de Buenos Aires (las Provincias Unidas del rio de la Plata), Artigas le declaró la guerra, al tiempo que enfrentaba a los luso-brasileños con ejércitos que se vieron diezmados por sucesivas derrotas.

Después de tres años y medio de resistencia, la batalla de Tacuarembó, del 22 de enero de 1820, significó la derrota definitiva de Artigas, que debió abandonar la Provincia Oriental, a la que ya no volvió. Sus lugartenientes cayeron prisioneros o abandonaron la lucha.

Casi al mismo tiempo, los integrantes de la Liga Federal del litoral: Francisco Ramírez (gobernador de Entre Ríos), y Estanislao López (gobernador de Santa Fe), lograron finalmente la victoria sobre los unitarios en la batalla de Cepeda, el 1 de febrero de 1820, que forzó la caída del Directorio.

El 11 de febrero de 1820, Rondeau (susesor de Pueyrredón) renunció a su cargo de Director Supremo de las Provincias Unidas del Rio de la Plata y el Congreso de Tucumán se consideró disuelto al huir los diputados a sus provincias de origen.

El 23 de febrero de 1820, se firmó el "Tratado de Pilar", un acuerdo tripartito entre las provincias del litoral (Buenos Aires - Santa Fe -Entre Rios) poniendo fin al conflicto, y se convocaba a las provincias a un nuevo congreso.

Buenos Aires se convirtió en provincia y el 24 de febrero el Cabildo eligió gobernador a Manuel de Sarratea, ya en el nuevo marco político definido por el tratado.
Nota: Buenos Aires hasta 1819 no era “provincia” sino la capital del Estado centralizado de las Provincias Unidas, un territorio nacionalizado que recién recuperó autonomía provincial después de la caída del Directorio en 1820.

Pero entre la "Batalla de Cepeda" (1 de febrero de 1820) y el "Tratado de Pilar" (23 de febrero de 1820) había llegado al campamento federal la noticia de la derrota de Artigas en la batalla de Tacuarembó (22 de enero de 1820), a raíz de la cual este, perseguido por los luso‑brasileños se replegó hacia Corrientes. Por eso, en el tratado se dejaba a criterio posterior de los firmantes la colaboración en la guerra contra Portugal y se invitaba a Artigas, mencionado como gobernador de la Provincia Oriental, a adherir al Tratado.

. 5.f.I) Enfrentamiento entre Pancho Ramírez y Artigas. Las acciones militares en Entre Ríos:

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Ilustración Batalla de Tacuarembó

Después de la batalla de Tacuarembó, en abril de 1820, el derrotado Artigas se refugió en el sur de la provincia de Corrientes, cerca de Curuzú Cuatiá, instalando su campamento en tierras pertenecientes a la familia Ávalos, descendientes de los primeros pobladores españoles de Corrientes, buscando reorganizarse con apoyo correntino y misionero.

En el Campamento de Ávalos reunio unos centenares de hombres, eran tropas irregulares, con fuerte presencia de lanceros correntinos y restos de las fuerzas guaraníes de las Misiones que aún lo seguían.

Al enterarse de la firma del "Tratado del Pilar" (23 de febrero de 1820), lo interpretó como una traición a la causa federal, y el 8 de mayo 1820, desde Ávalos, le declara la guerra a Ramírez, acusándolo de pactar con Buenos Aires y de abandonar la lucha contra los portuguese, y avanzó sobre Entre Ríos con la intención de ocupar Concepción del Uruguay, punto estratégico frente a la Banda Oriental.

. Ante los preparativos militares de Artigas, Ramírez regresó a Entre Ríos desde Buenos Aires, y decidido a frenar el avance de Artigas, salió a su encuentro y se produjeron choques en el "Arroyo Grande" y luego, el 13 de junio, en la llamada "Batalla de Las Guachas" cerca del río Gualeguay. El resultado fue incierto, con un leve predominio artiguista que obligó a Ramírez a replegarse hacia Paraná, mientras Artigas ocupaba momentáneamente Concepción del Uruguay.

Las fuerzas de Ramírez rondaban entre 500 y 600 jinetes, con un núcleo de unos 400 dragones disciplinados, mientras que Artigas lo superaba en número con aproximadamente 1.000 a 1.500 combatientes, aunque sin la misma organización.

En Paraná rearmó su ejercito gracias con armas y municiones que el gobierno de Sarratea le proporcionó (el Tratado del Pilar incluía un compromiso secreto de Buenos Aires de proveer auxilios y armas a Santa Fe y Entre Ríos), Ramírez reunió 700 hombres (un batallón de unos 320 hombres, además de su disciplinada caballería de 400 dragones, y 6 piezas de artillería) y esperó la llegada de los 1.200 hombres, mal armados y sin disciplina de Artigas (las deserciones y la falta de recursos iban menguando sus fuerzas) en una posición favorable en las afueras de Paraná.

"Combate de las Tunas" o de la Bajada del Paraná: El 24 de junio, Artigas se acercaba a Paraná sin saber que Ramírez le tendía una trampa a la orilla oeste del arroyo Las Tunas. El entrerriano dispuso su escasa artillería y carabineros en forma de embudo alrededor del camino. Cuando las tropas del oriental llegaron e intentaron cruzar el arroyo, fueron masacrados.

Nota: Algunos relatos historiográficos sostienen que el gobierno de Sarratea envió a Ramírez una infantería de 200 hombres armados con carabinas bajo el mando de Lucio Norberto Mansilla. Esta versión aparece en crónicas posteriores y suele usarse para subrayar el respaldo de Buenos Aires al caudillo entrerriano tras el "Tratado del Pilar". Sin embargo, las fuentes contemporáneas hablan más bien de “auxilios y armas” y de pequeños destacamentos, sin constancia documental de un cuerpo regular porteño.

La insistencia en Mansilla y sus carabineros responde a la intención de algunos historiadores de remarcar que Ramírez no actuaba solo, sino con apoyo directo de Buenos Aires, reforzando la idea de que Artigas quedó aislado políticamente. En cuanto a Mansilla, su presencia en Entre Ríos no está firmemente acreditada: es posible que haya tenido algún papel en la logística, pero no hay pruebas sólidas de que comandara un batallón porteño en combate.

"Combate de Sauce de Luna" (17 de julio 1820): Tras su derrota, Artigas se situó a orillas del arroyo Sauce de Luna, cerca del río Gualeguay, esperando reforzar sus fuerzas. Ramírez partió de Paraná con unos 500–600 jinetes y un pequeño contingente de infantería, avanzando hacia el campamento artiguista. El 17 de julio se produjo el combate, donde Artigas fue nuevamente vencido y se vio obligado a retroceder hasta su campamento en Ávalos, próximo a Curuzú Cuatiá, en Corrientes.

"Batalla de Avalos" (29 de julio 1820): El caudillo oriental estaba al frente aún de 600 hombres, e intentó un último combate cuando Ramírez atacó el campamento el 29 de julio, pero fué completamente derrotado, cayeron prisioneros sus mejores oficiales y pasaron a poder de Ramírez toda la artillería, armas y municiones, 25 carretas y 500 bueyes.

En permanente huida hacia el norte por el territorio de Misiones, perseguido de cerca por los de lugartenientes Ramírez, se acercó a la frontera del Paraguay con sus últimos 200 hombres fieles, y viendo su causa definitivamente perdida, el 5 de septiembre de 1820, José Artigas cruzó el río Paraná hacia el exilio en Paraguay, dejando atrás su patria y su familia.

El dictador paraguayo José Gaspar Rodríguez de Francia le dio refugio, pero cuidó que no conservara ninguna influencia política, su único acompañante durante el resto de su vida fue el Negro Ansina.

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A) José Artigas. Dibujo de J.M.Blanes. B) Escudo de la República Entre Ríos (una pluma de ñandú con los colores de la bandera de la "liga de los Pueblos Libres" detras) C) Francisco «Pancho» Ramírez en un retrato hipotético; no existen imágenes contemporáneas del caudillo.

Tras su victoria, Ramírez proclamó la República de Entre Ríos, que comprendía Entre Ríos, Corrientes y Misiones.

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5.f.II) La República de Entre Ríos

Republica_de_entre_rios-territorio-y-bandera.png Fundada por Francisco Ramírez el 29 de septiembre de 1820,
Desapareciendo poco después de su muerte ocurrida el 10 de julio de 1821.

El territorio comprendía a las actuales provincias de Entre Ríos y Corrientes y parte de Misiones. Esta última se encontraba en constante ataque por parte de Portugal, por la riqueza de sus yerbatales. Con capital en Concepción del Uruguay y su bandera la bandera de la "liga de los Pueblos Libres" creada por Artigas

El 29 de septiembre, Ramírez expidió en Corrientes un Reglamento Constitucional para las tres provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones. El 24 de noviembre fue elegido en Gualeguay Jefe Supremo de la República, de donde le vino el mote del Supremo Entrerriano, que nunca usó. Seis días más tarde proclamaba en el territorio de esas tres la constitución de la República de Entre Ríos, una provincia federal que deseaba unirse a las demás en una federación de iguales, y no una nación soberana.

Se sancionaron reglamentos en lo militar, lo político, lo económico y la recaudación de impuestos, eliminando los derechos de importación. Estableció un régimen de administración de justicia, un servicio de correos, ordenó la realización de un censo y decretó la obligatoriedad de la enseñanza primaria. Prohibió además la matanza de ganado cimarrón, promoviendo la cría en estancias.

Decidido a enfrentar a los portugueses para recuperar la Banda Oriental necesitaba más fuerzas militares. Creyó encontrarlos en Paraguay, pero como el dictador José Gaspar Rodríguez de Francia se negaba, decidió invadir ese país y reintegrarlo a la organización de las Provincias Unidas. Solicitó el apoyo de López mientras concentraba su ejército en Corrientes pero este se negó (quizas recordaba la fracazada expedición militar de Manuel Belgrano, una década atrás). Y también solicitó ayuda a Buenos Aires según lo firmado en el Tratado del Pilar, que no encontro la respuesta que esperaba.

El 24 de noviembre de 1820 el gobernador de Buenos Aires, Martín Rodríguez, y el de Santa Fe, Estanislao López, firmaron el "Tratado de Benegas" por mediación de Juan Manuel de Rosas y del gobernador de Córdoba, Juan Bautista Bustos. Por este tratado Santa Fe fue indemnizada con ganado vacuno por Buenos Aires y se acordó la reunión de un congreso de diputados en la ciudad de Córdoba, con el objeto de organizar el país.

El tratado dejaba solo a Ramírez en su empeño por liberar la Banda Oriental.

Recordemos que Lopez y Ramirez vencieron juntos al ejercito porteño en la "Batalla de Cepeda" (1 de febrero de 1820) y forzaron a Buenos Aires a firmar el "Tratado del Pilar" que la obligaba a: Convocar un Congreso Federal que debía reunirse en San Lorenzo, a reconocer el sistema federal (aceptaba abandonar el centralismo del Directorio), a retirar tropas, a liberar prisioneros, a abrir la navegación de los ríos.

Al no convocar el Congreso Federal y manteniendo trabas y controles a navegación de los ríos, Estanislao López consideró roto el Tratado del Pilar y volvió a invadir Buenos Aires en julio de 1820, sin Ramirez que se encontraba en su provincia en campaña contra Artigas.

Con la elite porteña bajo presión de los sectores rurales -anarquía de año XX-, López impone el federalismo con la fuerza de las montoneras y la estrategia; y despues de vencer en la "Batalla de Gamonal" (2 de septiembre de 1820) obliga a Buenos Aires a firmar un nuevo acuerdo, esta vez excluyendo a Ramírez: El "Tratado de Benegas" (24 de noviembre de 1820).

Instalado su campamento en la ciudad de Corrientes, hacia fines de 1820, Ramírez reunió entre 3.000 y 4.000 hombres gracias al apoyo de sectores locales vinculados a su cuñado Juan José Fernández Blanco, quien, aunque aún no ejercía como gobernador, integraba el grupo dirigente que le abrió acceso a recursos y logística en la provincia.

La fuerza reunida estaba compuesta por caballería entrerriana veterana, infantería reclutada en Corrientes y Misiones, algunas piezas de artillería ligera y montoneras de disciplina irregular. Frente a esta heterogénea tropa, el doctor Francia disponía de unos 3.000 soldados profesionales, bien entrenados y equipados, además de una flotilla artillada sobre el río.

Sin embargo, tras el Pacto de Benegas, Entre Ríos quedó bloqueada y ningún gobernador consintió en apoyarlo en la proyectada invasión al Paraguay. Aislado y sin refuerzos, en marzo de 1821 Ramírez desistió de la campaña y se replegó hacia Paraná con unos 2.000 hombres.

Desengañado, en la cima de su poder al vencer a Artigas y contando con el apoyo de Corrientes, Ramírez decidió tomar armas contra Buenos Aires nuevamente y contra López.

Dragones de la Muerte. Cuerpo ceremonial de la Policía de Entre Ríos.
Al organizar la provincia de Entre Ríos y delinear su propia fuerza armada, Ramírez convocó a todos los entrerrianos de catorce a cuarenta años para integrar su ejército, para defender los ideales de federación, unión y libertad.

El regimiento de Dragones de la Muerte fue la base para la creación del ejército, el atuendo elegido era similar al de los regimientos de caballería española de la época. En sus filas, que se destacaban por su destreza sobre las monturas, se encontraban indígenas charrúas y guaraníes.

En la actualidad, un cuerpo ceremonial de la Policía de Entre Ríos lleva el nombre de este antiguo regimiento, especializado en homenajes y agasajos.

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5.f.III) El enfrentamiento entre Estanislao López y Pancho Ramírez.
          Dos caudillos del Litoral disputan poder, alianzas y destino político.

En abril de 1821, Ramírez concentró sus fuerzas en La Bajada (actual Paraná), después de haber abandonado la campaña hacia Paraguay.

Las fuentes contemporáneas señalan que salió de Corrientes con unos 2.000 hombres y, aunque logró sumar algunos refuerzos en Entre Ríos, difícilmente superó los 2.500 efectivos. La tropa estaba compuesta principalmente por caballería entrerriana veterana, acompañada de infantería reclutada en Corrientes y Misiones, algunas piezas de artillería ligera y montoneras locales de disciplina irregular. Las cifras posteriores que hablan de 4.000 hombres, 20.000 caballos y 70.000 vacunos deben entenderse como exageraciones o imágenes propagandísticas de la magnitud logística de la República de Entre Ríos.

Con este ejercito, Ramírez solicitó a Estanislao López permiso para atravesar Santa Fe y atacar Buenos Aires. López, sin embargo, estaba comprometido por el "Pacto de Benegas" firmado en noviembre de 1820 y se negó a romper la paz con los porteños. Aislado y frustrado, Ramírez resolvió entonces enfrentarse directamente con López, iniciando la campaña que culminaría con su derrota y muerte en julio de 1821.

A comienzos de mayo, una división del ejercito de Ramirez logra dar un golpe de mano en Coronda apoderándose de la caballada de López, debilitando momentáneamente la movilidad santafesina.

Luego de eso el 6 de mayo Ramírez cruzó el Paraná con 1.000 hombres desde Punta Gorda (hoy Diamante), para reagruparse y avanzar hacia Buenos Aires para presionar militarmente.

Buenos Aires percibió la amenaza y reaccionó enviando a Gregorio Aráoz de Lamadrid con un destacamento de unos 300–400 hombres para contenerlo.

El 8 de mayo de 1821, en Oliveros, jurisdicción de San Lorenzo, Francisco Ramírez derrotó a las fuerzas porteñas enviadas bajo el mando de Gregorio Aráoz de Lamadrid. El destacamento de Buenos Aires, compuesto por apenas 300 a 400 hombres, había sido despachado para contener el avance entrerriano. La superioridad numérica de Ramirez, que contaba en ese momento con 2.000 hombres, le permitió imponerse con claridad. El choque en Oliveros fue más un episodio de hostigamiento que una batalla.

Tras esa victoria, Ramírez invirtió su rumbo y se dirigió hacia la ciudad de Santa Fe. Y el 13 de mayo, en el Carrizal de Medina, dispersó a una fuerza santafesina enviada en auxilio de Lamadrid. Aunque se trató de un choque menor, el episodio profundizó la ruptura con López y confirmó que Ramírez ya no buscaba coordinar con Santa Fe, sino enfrentarlo directamente.

Ese día Lucio Norberto Mansilla intenta cruzar el rio Paraná con 1.000 infantes, en una flotilla al mando de Manuel Monteverde, para atacar Santa Fe. La operación se suspende; Mansilla reembarca y regresa a Paraná.

Nota: Aunque porteño de origen, Mansilla se vinculó a Francisco Ramírez tras el Tratado del Pilar de 1820, cuando Buenos Aires se comprometió a enviar armas y auxilios a Entre Ríos para sostener la lucha contra Artigas. Su papel inicial parece haber estado más ligado a la logística de esos envíos. Sin embargo, ya en 1821 Mansilla aparece como uno de los principales jefes militares de la República de Entre Ríos, dado que Ramírez necesitaba oficiales con experiencia para organizar su ejército. Mansilla, con formación militar y contactos porteños, era un candidato ideal.

Tras vencer en Oliveros y en el Carrizal de Medina, Ramírez continuó su campaña en Santa Fe; donde volvió a enfrentarse con Lamadrid el 24 de mayo, proximo al rio Carcarañá, en un choque menor, y finalmente se midió con Estanislao López el 26 de mayo en Coronda, donde fue derrotado.

En el Combate de Coronda, del 26 de mayo de 1821, Ramírez se enfrentó a las fuerzas combinadas de López y Lamadrid, que actuaron juntos, aunque no como un ejército unificado, sino como fuerzas convergentes con el mismo objetivo de frenar a Ramírez.

Ramírez estaba en clara inferioridad cuando llegó a Coronda, sus fuerzas estaban ya muy reducidas, entre 700 y 1.000 hombres, desgastados por los movimientos previos y con problemas de logística. En cambio, López reunió unos 2.500 a 3.000 efectivos santafesinos, reforzados por los sobrevivientes del destacamento porteño de Lamadrid (unos 200–300 hombres).

Nota: La disparidad entre los relatos contemporáneos y las narraciones posteriores sobre el número de hombres de Ramírez en Coronda revela cómo se construyen las memorias históricas. Mientras los partes militares y testimonios cercanos a los hechos hablan de apenas 700 combatientes —y de unos 400 sobrevivientes tras la derrota—, los historiadores del siglo XIX inflaron las cifras hasta 1.500 o 2.000 (el numero inicial reuninido en Entre Rios) para magnificar la batalla y el prestigio del caudillo entrerriano.
Esta diferencia no es menor: muestra cómo la historiografía puede transformar un ejército desgastado en una fuerza casi épica, y cómo la memoria política del Litoral osciló entre la crudeza de la derrota y la necesidad de preservar la imagen heroica de Ramírez.

La presencia de Lamadrid, aunque reducida, dio un carácter de acción conjunta entre Santa Fe y Buenos Aires, sellando el aislamiento de la República de Entre Ríos.

Tras la derrota, Ramírez quedó con apenas unos 400 hombres sobrevivientes y emprendió una retirada desesperada hacia Córdoba. Su objetivo era hacer un rodeo a Saanta Fe para cruzar luego por el Chaco hacia Corrientes, buscando mantener viva la República de Entre Ríos. Sin embargo, el aislamiento político era total: López había consolidado su posición en Santa Fe con el respaldo de Buenos Aires por el Pacto de Benegas, y el gobernador cordobés Juan Bautista Bustos no estaba dispuesto a darle apoyo.

La marcha de Ramírez se convirtió en un lento desgaste, acosado por la falta de recursos y siendo hostigado por destacamentos cordobeses enviados por Bustos para cerrarle el paso, ya que lo consideraba una amenaza para la estabilidad provincial.

Una semana después de Coronda, en reacción a esa persecución, Ramírez intentó recomponer sus fuerzas aliándose con el exiliado chileno José Miguel Carrera, que traía unos 700 hombres desde San Luis; y el 16 de junio ambos atacaron sin éxito a Bustos, fortificado en Cruz Alta, en lo que se conoció como el combate de Cruz Alta (16-junio-1821).

Poco después, en Fraile Muerto (actual Bell Ville), Ramírez y Carrera se enemistaron y se separaron, quedando el chileno rumbo a Río Cuarto y Ramírez cada vez más debilitado, con 200 hombres avanzó hacia el norte por las sierras de Córdoba en dirección a Santiago del Estero, perseguido por una partida de Bustos.

Finalmente, el 10 de julio de 1821, en Chañar Viejo (cercano a San Francisco del Chañar y a la Villa de María del Río Seco), fue alcanzado por las tropas de Bustos y murió en combate mientras intentaba rescatar a su compañera La Delfina, caída prisionera. Pancho Ramirez, el Supremo Entreriano tenía 33 años. Así concluyó la experiencia de la República de Entre Ríos: un proyecto audaz que, en apenas un año, pasó de la ofensiva contra Artigas y López a la derrota y desaparición, dejando a López como el caudillo indiscutido del Litoral.

Su cabeza fue exhibida, en una pica, en Villa de María del Río Seco y trasladada a Santa Fe. Allí fue entregada a Estanislao López, quien la hizo embalsamar y exponer en una jaula en la puerta del Cabildo santafesino.

Nota: La brutalidad del final de Francisco Ramírez quedó registrada no sólo en la memoria oral, sino también en un documento administrativo: en el Archivo Histórico de Santa Fe se conserva un recibo por el pago del embalsamamiento de una cabeza en 1821. La tradición sostiene que se trataba de la del caudillo entrerriano. Este dato, otorga verosimilitud a la versión de que la cabeza de Ramírez fue trasladada y conservada en Santa Fe, aunque la célebre imagen de su exposición en una jaula frente al Cabildo pertenece más al terreno de la leyenda que a la documentación oficial. Así, el recibo funciona como un raro testimonio material de la violencia política de la época.

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En "San Francisco del Chañar", prov.de Cordoba, donde Pancho Ramirez perdió la vida, se yergue un monumento a la vera del camino real (Ruta Prov. n°18).