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El "Ejército Expedicionario al Paraguay" se pone en marcha

Finalmente, el 22 de septiembre de 1810 una expedición militar al mando de Manuel Belgrano, salio de Buenos Aires hacia el Paraguay, denominada oficialmente “Ejército Expedicionario al Paraguay”.

Recorrerá 1700 Kilometros

de los cuales 280 kilómetros seran en territorio Paraguayo

desde el 22-sep-1810 saliendo de Buenos Aires

hasta el 19-enero-1811 en Paraguarí (a 60 kms de Asunción) donde lo esperaba un ejército paraguayo, descanzado, con entre 4 y 6 veces mas efectivos.

derrotado se retira 240 kms hasta Tacurí donde Belgrano se hace fuerte a la espera de refuerzos

alli el 9 de marzo de 1811 es atacado, y sorprendido fue envuelto por la retaguardia. La situación militar se vuelve insostenible y Belgrano capituló.

regresa escoltado unos 70 km hasta Itapuá (hoy Encarnación) donde el 11 de marzo de 1811 cruza con, las tropas que le quedan, 400 a 500 soldados, de los 950 a 1.100 con que había entrado en Paraguay el 20 de diciembre de 1810) por 3ra vez el río Paraná.

Formada por alrededor de 1.100 hombres reclutados en Buenos Aires, de los regimientos de Patricios, Granaderos y Pardos; y algunos destacamentos de caballería.

Ese mismo dia, 22 de septiembre, la Junta emitió una nota en la que ponía a Corrientes bajo la autoridad de Manuel Belgrano, para asegurar que los recursos locales (caballos, víveres, armas) quedaran bajo su mando, ya que la Junta temía que Corrientes dudara en reconocerla, como había hecho Asunción, y por eso reforzó la legitimidad de Belgrano como delegado. Y designo al correntino Elías Galván como Teniente de Gobernador, y su papel fue asegurar la adhesión política de Corrientes a la expedición.

Corrientes contaba con 6 compañías, de 100 hombres cada una, del Regimiento de Voluntarios de Caballería de Corrientes. Además Galván ofreció a Belgrano 50 indígenas de Santa Lucía y otros 50 de Santa Ana de los Guácaras, junto con 80 pardos para servir en la artillería.

Las tropas reunidas en Corrientes esperian el paso del ejercito, en la zona de San Roque, Paso Santa Lucía. Belgrano al recibirlas, las distribuyó dentro de las divisiones del Ejército Expedicionario al Paraguay, no formo un cuerpo autónomo con ellas. Galván se quedo en Corrientes

El 28 de septiembre de 1810, Belgrano llegó a San Nicolás donde lo estaban esperando una fuerza de 200 veteranos de infantería al mando de Juan Ramón Balcarce (quien no se sumo a la expedición), y parte del recientemente creado Regimiento de Caballería de la Patria (la continuación y reorganización de los antiguos Blandengues de la Frontera, despues de las invasiones Inglesas), al mando del coronel Antonio de Olavarría (quien no se sumo a la expedición) y del sargento mayor José Ildefonso Machain. Esta unidad tenía 430 hombres, de los cuales 60 eran soldados veteranos y el resto milicianos de los partidos de la zona (piquetes de San Nicolás de los Arroyos, Rosario y Coronda).

Pasada la revista de esta unidad, Belgrano informó: "Los soldados todos son bisoños y los más huyen la cara para hacer fuego [...] Las carabinas [...] son malísimas [...] se arreglaron muy mal pues [...] a los tres o cuatro tiros quedan inútiles". De los 6 cañones se enviaron 4 a Buenos Aires por inservibles (eran "cañones de a 2" es decir que el peso del proyectil que disparaba era de 2 libras de hierro (aprox. 0,9 kg), el diámetro interno del ánima era a unos 6–7 cm)).

Es decir que, no todo armamento inglés confiscado llegó a Belgrano. La expedición al Paraguay se armó con lo que había disponible en el litoral, y eso incluía muchas carabinas coloniales en mal estado. Belgrano debió marchar con un ejército mal equipado, lo que explica en parte sus derrotas.

Al dia siguiente Belgrano marchó hacia Santa Fe, con aproximadamente 630 hombres efectivos, dejando atrás a los más bisoños o mal equipados, que debían ser reagrupados y entrenados antes de seguir. El resto se incorporaría más adelante en distintos puntos del camino.

Nota: San Nicolás funcionaba como “puerta de entrada” al litoral para las tropas de Buenos Aires, un lugar donde se repostaban, reorganizaban y, en ocasiones, embarcaban hacia otros destinos.

A medida que iba avanzado con destino a Paraguay iba obteniendo nuevos reclutamientos para su tropa.

El 2 de octubre de 1810 llegó a Santa Fe, y según sus Instrucciones en esta ciudad debía incorporar 200 hombres. Sin embargo, la única Compañía de Blandengues existente era la del capitán Francisco Aldao, con solo 100 hombres, de los cuales 40 eran veteranos y el resto reclutas.

José Ildefonso Machain fue ascendido a "teniente coronel" y simultáneamente designado "mayor general", promovido rápidamente para darle jerarquía como segundo jefe del ejército expedicionario. El ascenso fue político y estratégico, más que fruto de méritos en campaña. Machain era paraguayo de nacimiento, lo que se pensaba facilitaría adhesiones locales, y la Junta necesitaba oficiales con jerarquía para legitimar sus expediciones.

En Santa Fe, Belgrano se quejó a la Junta por la falta de caballos "pertenecientes al Rey" pese a los recursos que se habían dispuesto. Para compensar tuvo que intimar a los vecinos a hacer donaciones. Por su contribución a la expedición, Belgrano otorgó a la ciudad el título de “Muy Noble”.

El 8 de octubre comenzó a cruzar el río Paraná , llegando Belgrano a La Bajada (actual ciudad de Paraná) el día 9. Allí se instaló un campamento para instruir a las tropas, recibir víveres y el donativo de 750 caballos hecho por el pueblo.

La Junta, envió el 16 de octubre un refuerzo de 200 hombres del Regimiento de Patricios (regimientos N.º 1 y 2) al mando del capitán Gregorio Perdriel. El 25 de octubre la Junta entregó a Belgrano el despacho de coronel de ejercito.

El 20 de octubre llegó a La Bajada la artillería que había salido de Buenos Aires el 27 de septiembre, era un piquete del Batallón Real de Artillería Volante, compuesto por el capitán José Ramón de Elorga, 2 sargentos y 20 soldados, con dos cañones de a 2 y dos cañones de a 4, y con una dotación total de 120 tiros.

A fines de octubre inició la marcha desde La Bajada hacia las puntas del río Mocoretá, habiendo dividido sus aproximadamente 730 hombres en cuatro divisiones con una pieza de artillería cada una y separadas por una jornada.

Manuel Belgrano, tenía 40 años en 1810, cuando encabezó la expedición al Paraguay tras la Revolución de Mayo (habia nacido el 3-junio-1770 en Buenos Aires).

y 42 años, en 1812, cuando creó la bandera Argentina, ya en otra campaña que lo llevo a Rosario cumpliendo la orden del Primer Triunvirato de fortificar las barrancas del río Paraná contra posibles ataques realistas desde Montevideo.

<<-- Retrato de Manuel Belgrano (1770-1820) realizado en Londres (1815) por el artista francés Francois Casimir Carbonnier, para quien posó Belgrano durante su misión diplomática en la capital inglesa. El cuadro actualmente se conserva en el Museo Municipal de Artes Plásticas Dámaso Arce de Olavarría.

Durante la expedición, Manuel Belgrano se desplazaba principalmente a caballo, como era habitual en los jefes militares de la época, ya que el caballo le permitía estar cerca de la tropa, moverse con rapidez y mantener contacto directo con sus oficiales.

El carruaje era más un recurso logístico que un símbolo de mando. Su imagen de jefe montado reforzaba la autoridad y la disciplina en un ejército improvisado.

Las memorias de esa durísima campaña militar describen que el ejército avanzaba mayormente a pie, flanqueado por un tren de artillería y carretas de carga rústicas con bueyes para llevar el equipaje, víveres y municiones, a través de los terrenos inundables, esteros y pantanos del litoral.

La expedicion recorria 4 leguas por dia (20 kilometros).

Las "galeras de campaña" eran un tipo de carruaje grande, fuerte y techado que se utilizaba para realizar viajes largos por las rutas y caminos del territorio rioplatense durante el siglo XIX. Los ejemplares sobrevivientes de estos transportes de época están principalmente bajo la custodia del museo de Luján.

A) Foto de una carreta colonial auténtica exhibida en el Museo del Transporte de Luján (Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo). Es un ejemplar de madera con ruedas grandes, muy similar a las que acompañaron a Belgrano en la campaña al Paraguay, B) Recreacion artistica.


Nota: El vehículo histórico más cercano y célebre (pero no usado en la campaña al Paraguay), que se conserva y exhibe en el Museo de Transporte de Luján, es:

Sopanda del General Manuel Belgrano.

Histórico vehículo considerado el más antiguo de todos los que se conservan en el país, usado por el General Manuel Belgrano en el año 1813, durante la batalla de Salta a causa de su mal estado de salud.

Se le llamaba "sopanda" porque el habitáculo no tenía elásticos de metal (que no resistían los caminos de tierra del virreinato), sino que estaba suspendido sobre gruesas correas de cuero ("sopandas") para amortiguar los golpes del viaje.

Es exactamente el mismo tipo de coche en el que se trasladaban los diputados coloniales en largas travesías, como los viajes desde Buenos Aires hacia el Congreso de Tucumán en 1816.


3.a) Recorrido de la Campaña de Belgrano al Paraguay:

Tras los pasos de Belgrano. La campaña al Paraguay
Video del Canal de YouTube del Senado de la Nacion

Para contar con la sorpresa, eligió Belgrano la ruta central, a fin de llegar al Alto Paraná sin que el adversario tuviese noticias concretas. Los territorios de Entre Ríos, Corrientes y Paraguay abundan en ríos, lagunas, esteros y bosques pantanosos, y por entonces no los cruzaban caminos ni existían poblaciones en el trayecto de un millar de kilómetros.

Varios paraguayos acompañaron a Belgrano: los dos hijos del ya fallecido José de Espínola y Peña., José y Ramón, edecanes de Belgrano, el mayor general de la expedición, José Ildefonso Machain y el capitán de artillería Bonifacio Ramos. A este grupo se unió José Alberto de Cálcena y Echeverría como intendente del ejército dada su experiencia en la provisión de víveres y vestuario, sus contactos y parientes en el Paraguay, donde había vivido largos años, y su conocimiento de las Misiones.


3.b) Contexto disciplinario:

Durante la marcha, Belgrano se enfrentó a un ejército improvisado y con escasa disciplina. La deserción se convirtió en un problema constante: Los soldados, que mayoritariamente eran reclutados a la fuerza, desertaban al inicio de las marchas antes de alejarse de sus familias o lugares conocidos, aprovechando los descuidos de los guardias y oficiales que custodiaban las columnas en movimiento.

Para frenar ese desbande, en Santa Fe ordenó fusilar a tres desertores y, poco después, en Curuzú Cuatiá, mandó ejecutar a otros dos. Estos castigos ejemplares buscaban mostrar que la desobediencia no sería tolerada. Esta disciplina basada en la represión suponía la poca identificación de muchos soldados con los motivos por los cuales habían sido reclutados.

En un parte a la Junta dice Belgrano: “La falta de sentimientos en estos hombres, criados poco menos que como animales, me obliga a usar de la mayor severidad para contenerlos.”

La rigidez disciplinaria de Belgrano se explica por el contexto: la Junta lo había enviado a una campaña decisiva, con la misión de imponer su autoridad en Paraguay. Un ejército que se desintegrara antes de llegar al destino habría significado un fracaso político y militar para Buenos Aires. Sin experiencia previa en la conducción de tropas, Belgrano recurrió a los métodos habituales de la época: la pena de muerte como instrumento de control.


3.c) Funda el pueblo de "Curuzú Cuatiá"

Cuando el 16 de noviembre de 1810 llega Belgrano a este paraje, no se llamaba así, solo había pobladores dispersos, dedicados a la ganadería y agricultura.

El nombre Curuzú Cuatiá significa “Cruz grabada o escrita” y refleja tanto la tradición guaraní como la presencia jesuítica en la región. Su sentido histórico está ligado a la posta del cruce de caminos y a las marcas religiosas que señalaban el territorio.

- Curuzú: es la guaranización de la palabra castellana “cruz”. El guaraní no admite ciertas combinaciones de consonantes, por lo que “cruz” se adapta como curuzú.
- Cuatiá: en guaraní significa “escrito, grabado, señal, marca”. Por extensión puede referirse a “papel, carta, documento”.

Como necesitaba un punto de apoyo logístico en el camino hacia Corrientes, fundó el pueblo respetando la denominación guaraní y lo bautizó como “Nuestra Señora del Pilar de Curuzú Cuatiá”, dictando un reglamento que establecía autoridades locales, ordenaba la distribución de tierras y fijaba normas de convivencia, dejando un campamento militar estable con guarnición cuando partió.

Aqui reorganizo la tropa, redistribuyó divisiones y reforzó la disciplina, ademas de reunir víveres, caballos y recursos para continuar la expedición.

La estadía en Curuzú Cuatiá, donde permaneció alrededor de una semana, fue más que un paso militar: Belgrano dejó allí una estructura institucional que perduró, transformando un campamento en un pueblo organizado. Fue un ejemplo de cómo combinaba la campaña militar con su visión ilustrada de orden civil.

Nota: Belgrano organizó su ejército en divisiones y asignó un color distintivo a cada una: azul, rojo y amarillo, para diferenciarlo. Fue el primer paso de Belgrano antes de llegar a la conclusión definitiva, dos años más tarde en Rosario (1812), de que los patriotas necesitaban una insignia nacional completamente propia para no confundirse con las tropas realistas que usaban los mismos símbolos hispánicos.

En la 2da quincena de noviembre de 1810, llega a un lugar conocido como "Paso Pay Ubre”, donde se detuvo unos días en una estancia abandonada que bautizó como "Nuestra Señora del Carmen", y que mas tarde se consolidaria como la localidad de “Mercedes”.

Tras salir de Mercedes a fines de noviembre de 1810, Belgrano dividió su ejército en dos columnas para atravesar la región de los Esteros del Iberá, evitando los pantanos y facilitando el avance:

Una Columna se dirigio al paso "Caá-Guazú", sobre el rio Corrientes (hoy localidad de Chavarria) siguiendo al arroyo "Pay Ubre", para luego seguir hacia "Concepción del Yaguareté Corá", aqui venian Belgrano y sus oficiales principales, para mantener contacto con las poblaciones guaraníes.

Belgrano menciona en sus partes, como alternativa al Paso Caá-Guazú, al Paso Caraguatá, que seria otro vado natural usado por arrieros, que permitía cruzar el Corrientes en dirección a San Roque (Santa Lucía), en la misma zona.

El 8 de octubre de 1810, las tropas correntinas (300 hombres) reunidos por el gobernador Elías Galván apostadas en el paso estratégico del río Santa Lucía (en San Roque) aguardardando al ejército expedicionario, se unieron en el camino de la expedición rumbo a Candelaria.

Otra colunma siguió el sur de los esteros, al mando de Teniente Coronel José Ildefonso Machain, transportaba artillería y pertrechos por caminos más secos, pasando por Paso Batel y Saladas.

El 25 de noviembre llegó Belgrano a "Concepción del Yaguareté Corá" donde varios vecinos del pueblo se alistaron en el ejército revolucionario, entre ellos el niño Pedro Ríos (de 12 años), el Tambor de Tacuarí, quien fungió como tamborilero de combate y fue herido de muerte el 9 de marzo de 1811 en la batalla de Tacuarí.


3.d) En Candelaria (Misiones) cruza el rio Paraná

El 6 de diciembre de 1810, llegó a la antigua reducción de "Nuestra Señora de la Candelaria" (Misiones), y allí permaneció unos 12 días, instalando su cuartel general y redactando el famoso Reglamento para los Naturales de Misiones.

Candelaria, fundada el 2 de febrero de 1627, era la capital administrativa de las 30 misiones jesuíticas guaraníes, centro político y religioso del sistema reduccional, y más tarde un punto clave en las disputas entre Buenos Aires y Paraguay. Los restos de la antigua reducción están declarados Monumento Histórico Nacional.

Alli se sumaron a su ejército unos 400 guaraníes y misioneros, reunidos por el teniente gobernador de las Misiones Tomás de Rocamora, aportando conocimiento del territorio.

Tras la Revolución de Mayo, Tomás de Rocamora, teniente gobernador nombrado en 1809, por el virrey Liniers, reconoció tempranamente a la Junta de Buenos Aires y organizó la adhesión de los pueblos guaraníes, convocado a un Cabildo Abierto en Candelaria, el 8 de julio, donde criollos y guaraníes, convirtieron a Misiones en la primera provincia en adherir oficialmente a la Revolución.

Aunque Belgrano recibió a las tropas de las Misiones, mantuvo cierta desconfianza, temiendo que pudieran pasarse al bando realista, por la influencia del gobernador Velasco en Paraguay.

Por esa razón, Rocamora y sus hombres fueron mantenidos en la retaguardia, lejos de las acciones decisivas en Paraguarí y Tacuarí, utilizados como fuerza de apoyo y vigilancia, evitando comprometerlos en el frente de batalla. De este modo, aunque Rocamora se sumó formalmente a la expedición y representó la adhesión política de las Misiones, su papel militar quedó limitado.


Los treinta Pueblos de las Misiones Guaraníes.
Las “30 Misiones Jesuíticas Guaraníes” fueron un conjunto de pueblos fundados por la Compañía de Jesús entre los siglos XVII y XVIII en territorios del Virreinato del Perú, con el objetivo de evangelizar y organizar a los pueblos guaraníes.

Se convirtieron en comunidades autosuficientes, con cabildos indígenas, producción agrícola y ganadera, y una estructura social que combinaba elementos europeos con tradiciones locales. Producian yerba mate, cuero, lana y carne, con estancias y puestos que abastecían a toda la región. Los pueblos tenían escuelas, talleres y orquestas, fomentando la música y las artes como parte de la evangelización.

Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, las misiones quedaron bajo administración civil y militar, perdiendo gran parte de su organización original.

Nota: Candelaria, después de la derrota de Belgrano, quedó bajo la órbita del Paraguay (Tratado de 1811), recuperada en 1815 por Andrés Guacurarí (“Andresito”), volvió a manos paraguayas en 1821, permaneciendo bajo su control hasta 1865.


El gobernador Bernardo de Velasco y Huidobro (español, nacido en Villadiego en 1742), era la máxima autoridad realista en el Paraguay cuando estalló la Revolución de Mayo.
<<-- Velasco en 1767, por Guillermo Da Re - Museo Casa de la Independencia.

Logro reunir un ejército de 6.000 a 7.000 hombres, de los cuales 1.000 eran de infantería y el resto milicianos de caballería, con unas 15 piezas de artillería.

Estableció una primera defensa en las costas orientales del Paraná y si el enemigo llegaba a ellas lo iría desgastando en encuentros hacia el interior del territorio.

Instaló dos puntos de observación: uno frente a Paso del Rey, a cargo de Antonio Yegros, y otro frente a Candelaria, a cargo de Pablo Thompson.

Belgrano intentó hasta el último momento evitar el uso de la fuerza para someter a la provincia del Paraguay. Desde el campamento en Candelaria (proximo al Paso Ibaricary) dirigió oficios al gobierno, al cabildo y obispo de Asunción. El capitán de dragones Ignacio Warnes, secretario de Belgrano, llevó esas notas, pero fue apresado por el capitán paraguayo Antonio Tomás Yegros y enviado engrillado a Asunción vía Ñeembucú.

En sus oficios, Belgrano argumentó que la conducta de Velasco era: "ajena a un verdadero español" y le pidió que se retracte y "tranquilizando la provincia la ponga a mi disposición". Advirtió que separarse de la "obediencia" a Buenos Aires, daría lugar a una "guerra civil" que la definió como "la efusión de sangre entre hermanos, hijos de un mismo suelo y vasallos de un mismo rey".


El Paraná tiene frente a Candelaria (provincia de Misiones) aproximadamente 1.000 metros de ancho y tenía una fuerte correntada que desviaba la ruta en más o menos una legua y media aguas abajo del lugar elegido para iniciar el cruce.

Toda la región del Alto Paraná se caracteriza por correr sobre una base de rocas basálticas, perteneciente al macizo de Brasilia, que provocaba saltos, correderas y remolinos muy peligrosos para la navegación, un ejemplo muy famoso eran los Rápidos de Apipé, y en la zona de Candelaria y Itapúa ("punta de piedra" en guaraní) (hoy Encarnación) el fondo de piedra generaba corrientes muy turbulentas, que aumentaban drásticamente en época de crecidas.

Muy diferente a lo que hoy vemos, pues con el llenado definitivo del embalse de Yacyreta, se transformo un río torrentoso en uno de aguas calmas similares a un lago.


3.e) Del Paso de Apipé a la Represa de Yacyretá

Cuando Belgrano llego a la zona del alto Paraná existian dos posibles pasos: el "Paso de Apipé" y el "Paso Ibaricary". La Represa de Yacyretá, cuya construcción se inició el 7 de diciembre de 1983, modifico por completo este escenario.

Año 1973. Primera imagen obtenida por un satelite (LandSat 1)
Año 2024.

A) Imagen LandSat 4 - Infrarrojo -25-mar-1983- B) Imagen LandSat 8 - Infrarrojo -12-may-2015-
La misión Landsat 4 captó la zona antes de la construcción de la represa; y a través de la comparación de ambas imágenes puede apreciarse la diferencia del caudal del río aguas abajo.

Nota: La Represa hidroeléctrica Yacyretá-Apipé se ubica en los Saltos de Apipé, sobre el Río Paraná; comenzó a generar energía en septiembre de 1994 cuando se puso en marcha la primera turbina. La presa es de 67 Km de largo, y forma un embalse de 1.600 km2. Hoy cuenta con 20 turbinas, con una potencia instalada de 4.050 Mw. y con una capacidad energética de 19.080 GW/h, lo que representa el 40% de la energía consumida en la Argentina.

El albardón arenoso que separa los Esteros del Iberá del río Paraná es una formación geológica de varios kilómetros de longitud, con alturas que oscilan entre 5 y 15 metros y anchos de hasta 2–3 km, actuando como una barrera natural que impide la conexión directa entre el embalse Yacyretá y las lagunas del Iberá. Actúa como divisoria de aguas, evitando que el Paraná inunde directamente el Iberá. El humedal se alimenta principalmente de lluvias y filtraciones subterráneas.

Cuando el nivel del embalse Yacyretá se eleva, puede superar la cota de las lagunas más altas del Iberá. En ese caso, el agua podría infiltrarse naturalmente a través del albardón arenoso: Transvasamiento de las aguas del Embalse Yaciretá a los Esteros del Iberá

3.f) El combate de Campichuelo 18 de diciembre de 1810.

El 3 de diciembre de 1810, Belgrano intentó pasar por el Paso de Ibaricary, pero fue repelido por las fuerzas paraguayas que defendían la costa.

El 18 de diciembre de 1810, Belgrano hizo pasar a la otra orilla una partida de 10 a 20 soldados, utilizando pequeñas canoas, que tomó por sorpresa al pequeño destacamento, establecido en un claro de la selva, llamado "Campichuelo", dispersándolo. Esa acción inicial permitió establecer una cabeza de puente.

El 20 de diciembre de 1810, tras asegurar la posición en Campichuelo, Belgrano consiguió cruzar unos 600 hombres y ocupar Itapúa (Encarnación), dado que los paraguayos se retiraron de alli, requisando unas 60 canoas y algunas armas.

El cruce se realizó principalmente en botes, canoas (muchas de ellas requisadas en la zona) y balsas improvisadas (que se construyeron con troncos y tablas, reforzadas con cueros de vacunos, para aumentar la flotabilidad). Hubo soldados que cruzaron a nado, pero el grueso pasó en embarcaciones pequeñas, en una acción audaz y precaria.

En diciembre de 1810, Itapúa ("punta de piedra" en guaraní ) (Hoy Encarnación) estaba defendida por unos 500 hombres paraguayos al mando del Capitán Pablo Thompson, con pequeños destacamentos como el de Campichuelo. La estrategia era impedir el cruce de Belgrano, pero tras la acción en "Campichuelo", las fuerzas paraguayas se replegaron, permitiendo el paso masivo de los patriotas el 20.

La defensa estaba organizada en puestos de observación más que en fortificaciones permanentes. Los paraguayos habían retirado o destruido embarcaciones del Paraná para dificultar el cruce.

Belgrano menciona en sus partes que el cruce fue “con los medios que se pudieron reunir”, lo que indica una mezcla de embarcaciones y balsas improvisadas. El uso de cueros inflados de vacunos era una técnica tradicional en la región para atravesar ríos, y se aplicó en algunos casos, aunque no de forma masiva.

Desde allí iniciaría la marcha hacia el interior paraguayo, rumbo a Asunción, a traves de bosques impenetrables, inmensos montes, lagunas y pantanos, en medio de la incertidumbre más absoluta.

En su repliegue, Velasco utilizó el procedimiento de evacuar la población y el ganado de la zona, haciendo que Belgrano, en su avance, solo encontrara aldeas y pueblos desiertos.

No fue posible continuar de inmediato la marcha, por tener que esperar las caballadas en Itapúa; pero Machain se adelantó entretanto con su vanguardia hacia Tacuarí para tomar posesión del paso del río.

El 25 de diciembre de 1810 Belgrano hizo el viaje por agua a Tacuarí, dada la escasez de caballos. Y reunido con Machain, se decidió que este, se adelantase con 300 hombres para empujar al enemigo más allá del río Tebicuary.

El 29 de diciembre llegó Machain a Santa Rosa y desde allí pudo enviar algunos caballos al grueso de las fuerzas para facilitar su avance.

Velazco disponía del grueso de las fuerzas para la contraofensiva sobre el río Paraguay; hasta allí había mantenido partidas de observación para ir trayendo a Belgrano hacia el interior y desgastarlo en marchas penosas.

El 6 de enero de 1811, reanudó Belgrano el avance, sin esperar que se le reuniese Tomás de Rocamora,que había llegado a Itapúa.

Al llegar a la tranquera de San Patricio, se enteró de que el día anterior había estado allí una fuerza paraguaya de 100 hombres y había llevado prisionero al subdelegado Pedro Ribera, que dio a conocer las proclamas de los patriotas.

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4) Batalla de Paraguarí - 19 de enero de 1811
    A 14 leguas (60kms) de Asunción, Belgrano es derrotado y debe retirarse.