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Estanislao López. Batallas en las que participó:

2.a) Combate del Espinillo.
22-febrero-1814, campos del Arroyo Espinillo, a 6 leguas (25 kms) al este de la ciudad de Paraná. Entre Ríos.
Aqui tambien hay dos versiones enfrentadas:

    - Versión épica: Lo ubica a López en este Combate del Espinillo. Se apoya principalmente en relatos biográficos y en la tradición oral. Diversas obras —como las de Félix Luna, Leoncio Gianello o el Memorial de la Patria de José R. López Rosas— sostienen que López, aún joven oficial santafesino, habría combatido contra las fuerzas artiguistas, sido derrotado y tomado prisionero.

Según esta narrativa, ese episodio marcó su primer contacto con José Artigas y con el ideario federal, convirtiéndose en un punto de inflexión que explicaría su tránsito de oficial de milicias provinciales a caudillo federal. Incluso fuentes como Wikipedia, reproducen esta versión, basadas en biografías del siglo XIX y en Rogelio Alaniz, reforzando la idea de que el Espinillo fue el escenario donde López abrazó el federalismo.

    - Versión académica: Sin embargo, los registros militares oficiales no lo mencionan en la nómina de combatientes del Espinillo. Investigaciones más críticas, como la "Nueva historia de Santa Fe" dirigida por Griselda B. Tarragó y Darío G. Barriera, subrayan que su supuesta participación pertenece a una construcción épica posterior, sin respaldo documental contemporáneo. En realidad, en 1814 López seguía siendo un oficial local en Santa Fe, sin subordinación directa a Holmberg y sin protagonismo nacional.

Por ello, su presencia en el Espinillo debe considerarse discutida y no comprobada, sin respaldo documental contemporáneo. Su consolidación como caudillo recién se produjo entre 1816 y 1818.

La clave es que el acercamiento de Estanislao López al federalismo y a Artigas no depende necesariamente de haber sido prisionero en el Espinillo.

López era oficial de las milicias locales, dedicadas a defender la frontera contra los indígenas y a resistir la injerencia porteña. Santa Fe estaba en tensión constante con Buenos Aires por el centralismo del Directorio. López absorbió ese clima de resistencia.

La versión romántica dice que López fue prisionero en el Espinillo y allí conoce las ideas federales y pasaría de ahora en más a militar por ellas.

Puesto en libertad volvió a Santa Fe. Lo cierto es que López sí conoció a Artigas, pero años después, cuando Santa Fe se incorporó a la Liga de los Pueblos Libres (1816–1818).

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2.a.I) Combate del Espinillo. 22 de febrero de 1814. La batalla.
      Campos del Arroyo Espinillo, a 6 leguas (25 kms) al este de la ciudad de Paraná. Entre Ríos.
      Primera batalla de la guerra civil rioplatense, entre unitarios y federales.

Placa recordatoria en el lugar del combate al costado de la Ruta Nacional n°18

El 20-enero-1814 José Gervasio Artigas abandonó con sus milicias orientales y entrerrianas (unos 2.000 hombres) el sitio de Montevideo (el segundo) que realizaba en conjunto con las tropas del ejercito regular (principalmente infantería de línea) que estaba bajo el mando de José Rondeau, designado por el Directorio.

Lo hace por estar en desacuerdo con la política del Director Supremo Gervasio Antonio de Posadas, luego de que la Asamblea del año XIII rechazara a los diputados orientales artiguistas. (ver).

Artigas se dirigió hacia la "Villa de Belén" (localidad uruguaya ubicada a 60 kms al norte de Salto, sobre las costas del río Uruguay en la desembocadura del arroyo Yacuy), cerca de la cual estableció su Cuartel General en los potreros de Arerunguá. Belén ofrecía un punto estratégico para reagrupar a sus hombres y mantener comunicación con Corrientes y Entre Ríos. Ademas, podía vigilar y proteger la región misionera de las incursiones portuguesas desde Brasil.

Belén se convirtió, así, en el cuartel general artiguista, desde donde organizó la resistencia contra el Directorio y el proyecto de la "Liga de los Pueblos Libres".

Posadas respondió con un decreto, el 11-febrero-1814, declarándolo traidor y enemigo de la patria, ofreciendo 6.000 pesos a quien lo entregara vivo o muerto. Y por esas razones Artigas declaró la guerra al Directorio Porteño.

El 20-febrero-1814 el caudillo local Eusebio Hereñú (oriundo de Nogoyá) ocupó la villa de Paraná, y se hizo nombrar comandante militar de la misma, con el grado de teniente coronel. Reconoció a Artigas como "Protector de los Pueblos Libres", desconociendo la dependencia de la "Tenencia de Gobierno" de Santa Fe a la cual estaba sujeta Entre Ríos desde 1810, arrestó al comandante Francisco de la Torre, y se apoderó de las armas allí depositadas.

Hereñú, era un jefe local de Paraná, con ascendencia sobre las milicias de la zona, que en los primeros años de la revolución (1810–1813) osciló entre obedecer al gobierno de Buenos Aires o acercarse a Artigas ya que compartían la oposición al centralismo porteño.

Este hecho estableció de facto la autonomía de la provincia.

Para frenar el avance de las milicias federales y capturar a Artigas, Posadas ordenó al coronel prusiano Eduardo Holmberg que alistara 400 soldados con artillería en Santa Fe y pasara a Entre Ríos, en donde debía reunirse con las tropas que pudiera alistar el recientemente nombrado (en enero) comandante de Entre Ríos, coronel Hilarión de la Quintana, el cual se hallaba en Concepción del Uruguay.

Nota: El barón Eduardo Kaunitz de Holmberg fue un militar austríaco, que combatió en el bando independentista en la guerra de Independencia Argentina.

Había cursado sus estudios militares en Prusia entre 1794 y 1795. Sirvió durante las guerras napoleónicas en las tropas del ducado de Berg y posteriormente en las Guardias Valonas de España. En Cádiz se unió a la logia masónica entablando alli relación con José de San Martín, José Matías Zapiola y Carlos María de Alvear, a quienes acompaña a Londres.

Hacia 1812 se trasladó al Río de la Plata en la fragata inglesa George Canning, junto a San Martín, Zapiola y Alvear, atraído por la posibilidad de sumarse a la lucha por la independencia, llega a Buenos Aires el 9-marzo-1812.

Aficionado a la botánica, traía en su equipaje numerosas colecciones de bulbos de plantas florales que eran desconocidas en la Argentina.

Inmediatamente, se sumó al Ejército del Norte, con el grado de teniente coronel, comandando la artillería del general Manuel Belgrano, y se hizo cargo de la maestranza del ejército, fabricando los primeros cañones y obuses en bronce en cuatro hornillos de barro.

Siguió la guerra contra los realistas en el frente de Montevideo, donde en 1813 fundó la primera compañía de Zapadores del Ejército Argentino.

Holmberg fue uno de los pioneros de la telegrafía en el país. En 1815 presentó al Cabildo de Buenos Aires el "Plan de un telégrafo para la comunicación de los Pueblos interiores". Propone: "«Hacer algunas banderas de 4, ó, 5 colores, algunos anteojos y algunos libritos en que esten pintadas las banderas de señal con sus respectivos colores, y apuntado su correspondiente numero." y de noche, se utilizarían globos iluminados utilizando: "la pirotechnia (que) como todo el mundo sabe, nos enseña claramente el modo de dar a la polvora diferentes colores".

En 1821, el gobierno de la provincia de Buenos Aires le encomendó en la construcción de fuertes para tratar de contener el ataque de malones indios en el sur de la frontera.

En 1826 Holmberg luchó en la Guerra del Brasil bajo las órdenes de su antiguo compañero de armas, el general Alvear.

Holmberg, venía de Buenos Aires, donde había sido designado por el Director Supremo Posadas como comandante de artillería y encargado de organizar fuerzas para enfrentar a los federales.

El 11-febrero-1814, Holmberg cruzo el rio Parana desde Santa Fe hacia Paraná (La Bajada).

Ante el inminente cruce del río Paraná por las fuerzas directoriales, el coronel artiguista Fernando Otorgués (montevideano, primo de Artigas), desde Paysandú, cruzó el río Uruguay por el Paso de Vera y ocupó Concepción del Uruguay y Gualeguaychú, desalojando a Hilarión de la Quintana, marchando luego aceleradamente hacia la Villa de Paraná, que fue ocupada por Holmberg.

Holmberg como no confiaba en la población de la villa, se estableció varias leguas al noreste de ella, esperando reforzar sus fuerzas con los restos de la tropa derrotada de Quintana, que nunca llegaron.

El 22-febrero-1814 la columna de Otorgués, junto con las fuerzas de Hereñú, iniciaron una serie de ataques sobre el campamento de Holmberg con unos mil hombres (400 de infantería y unos 600 de caballería), de acuerdo al parte posterior de Holmberg. Tras dos ataques que rechazó exitosamente pero le costaron más de cien hombres, el barón inició la retirada hacia Paraná; pero a corta distancia fue rodeado por la caballería, que le causó otro gran número de bajas durante las tres leguas que alcanzó a recorrer hasta llegar al arroyo Espinillo, donde finalmente se rindió.

Otorgués respetó las vidas de Holmberg y de la Quintana y luego los liberó.

A consecuencia de esta victoria, el 23 de abril se declaró la independencia de los pueblos de Entre Ríos y el Directorio inició negociaciones con Artigas, enviándole delegados que aceptaron los planteos federalistas pero fueron negados por Buenos Aires.

Fue El Combate del Espinillo, la primera batalla de la guerra civil rioplatense, que dividiría al país entre unitarios y federales hasta 1875, y dio a los federales artiguistas el control del oeste de la Provincia de Entre Ríos.


Mapa_ARGENTINA_1816.png
El mapa de la división política en 1815,
reflejo de la asistencia a cada Congreso.
El Combate del Espinillo puede considerarse la fecha fundacional del federalismo pues es la afirmación del ideario federal que propugnaba el reconocimiento y respeto a las autonomías provinciales, la conformación de un estado independiente de todo poder extranjero.

Este ideario federal fué luego consagrado en el: "Congreso del Arroyo de la China o Congreso de Oriente", en Concepción del Uruguay, en junio de 1815, un año antes que Tucumán.

Para el debate: la olvidada Declaración de Independencia de 1815. por Pacho O'Donnell

Bandera-de-entre-rios.jpg
La bandera de la provincia de Entre Ríos es la bandera de Artigas.

La franja roja que la cruza en memoria aquellos cayeron defendiendo nuestra libertad

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2.b) Revolución del 2 de marzo de 1816 en Santa Fe

Contexto: Mientras en Entre Ríos se libraba el Combate del Espinillo, Santa Fe seguía bajo control porteño. En esos años, el cargo de "Teniente de Gobernador" lo ocupaba Manuel Ignacio Fernández, que era representante del Directorio porteño.

Después de 1815, la secuencia de autoridades cambió rápidamente por la presión política y militar del momento.

Fernández se fue, porque Buenos Aires prefirió reemplazarlo, en abril de 1815, por un militar de confianza: el general Eustoquio Díaz Vélez con tropas para reforzar el control porteño en la provincia. Su gestión fue rechazada de inmediato por el cabildo santafesino.

El cabildo, presionando por autonomía, eligió a Francisco Antonio Candioti, amigo de José Artigas, el 26-abril-1815. Es decir que, Candioti asumió mientras Díaz Vélez todavía estaba en la provincia, desplazándolo de hecho.

Díaz Vélez, en agosto de 1815, presionado por el cabildo y sin legitimidad, abandonó Santa Fe.

Candioti, fue asi, el primer gobernador provincial autónomo, marcando el inicio de la autonomía santafesina. Era considerado el hombre más rico del Río de la Plata, apodado “Príncipe de los gauchos” por su inmenso patrimonio ganadero.

Su gobierno duró apenas cuatro meses, murió en Santa Fe el 27-agosto-1815, víctima de una enfermedad repentina mientras aún estaba en funciones. Tras su muerte, el cabildo santafesino nombró a Pedro Tomás de Larrechea como gobernador interino, intentando sostener la autonomía.

El Directorio envió al general Juan José Viamonte con tropas desde Buenos Aires para asegurar la provincia y frenar la influencia artiguista, que llegó dos días antes de la muerte del anciano Candioti.

Cuando Viamonte entró en Santa Fe en agosto de 1815, fue una ocupación militar significativa, lo hizo con un ejército de entre 1.600 y 3.000 hombres, según las fuentes. La cifra más aceptada por la historiografía es la de 1.600 soldados acompañados por dos buques de guerra, aunque otros relatos hablan de un contingente mayor, de unos 3.000 efectivos enviados por el Directorio.

Bajo presión militar, el cabildo fue forzado a aceptar a Francisco Tarragona como gobernador en agosto de 1815.

Tarragona era santafesino de nacimiento (descendía de Domingo Martínez de Irala, con raíces guaraníes, como varios próceres de la independencia), comerciante y político ligado al grupo porteñista de Cornelio Saavedra. Fue diputado a la Junta Grande en 1810, y fue siempre un firme apoyo del régimen porteño en la provincia.

Santa Fe volvió a estar subordinada al Directorio, aportando recursos y tropas sin autonomía.

El Directorio porteño trataba a la provincia como una especie de territorio subordinado, obligándola a sostener la guerra con hombres, caballos y dinero, sin autonomía para decidir.

Los Blandengues y otras compañías santafesinas eran enviados a campañas ordenadas desde Buenos Aires, muchas veces lejos de la provincia. También hubo levas forzosas durante esos años, y fueron uno de los puntos más conflictivos entre la población y el poder porteño.

Santa Fe, rica en recursos ganaderos, debía entregar caballos y mulas para los ejércitos porteños.

Se imponían contribuciones forzosas, impuestos y préstamos “patrióticos” para financiar la guerra contra los realistas, y ademas, el puerto santafesino servía como punto de paso de armas y pertrechos hacia el norte y el litoral.

Los vecinos sentían que Buenos Aires explotaba la provincia sin darle beneficios. Esa situación explica por qué el federalismo prendió tan fuerte allí.

Artigas buscaba sumar a Santa Fe a la Liga Federal. Sus emisarios y aliados locales difundían las ideas autonomistas.

Las compañías de Blandengues y milicias de frontera seguían defendiendo la provincia contra los ataques indígenas y vigilando el litoral.

Estanislao López era todavía oficial de Blandengues, con base en la campaña santafesina. Su papel era secundario, pero ya se perfilaba como jefe militar con ascendencia sobre la tropa.

El malestar acumulado desembocó en la Revolución del 2-marzo-1816.

La Revolución del 2-marzo-1816.
           liderada por Estanislao López y Mariano Vera, que expulsó a Viamonte y a Tarragona.

La oportunidad llegó cuando Viamonte mandó buena parte de sus tropas a unirse al Ejército del Norte y al Ejército de los Andes, a principios de 1816.

El 2 de marzo, la compañía de blandengues al mando de Estanislao López, se levantó en Añapiré y se atrincheró en San José del Rincón.

Estanislao López tenía el grado de teniente y era jefe del primer escuadrón de Blandengues, destacado en la guarnición de Añapiré desde fines de 1815.

Añapiré no corresponde a una localidad actual de Santa Fe, sino a un era una posta o puesto militar de frontera que existía a comienzos del siglo XIX, estaba ubicada en la zona de la actual Laguna Añapiré, cerca de Campo Andino, 12 leguas (60 kms) al noreste de la ciudad de Santa Fe.

En su apoyo se pronunció Mariano Vera, que se encontraba en Entre Rios, buscando respaldo para la autonomía santafesina y reunió unos 200 hombres enviados por Artigas, bajo el mando de José Francisco Rodríguez. Su papel fue clave, porque aportó legitimidad política y el respaldo artiguista al levantamiento iniciado por López.

Mariano Vera, era descendiente de una antigua familia santafesina, designado Procurador en 1812, y en 1815 Secretario del Cabildo (que nombro a Candioti como primer gobernador).

El mismo día de la sublevación de López en Añapiré, Vera organizaba el cruce del río Paraná para unirse a la insurrección. Luego se unió a las fuerzas de López en San José del Rincón, reforzando el sitio de la ciudad.

La posición en San José del Rincón, desde la costa opuesta, permitía cortar comunicaciones y abastecimientos hacia el puerto y aduana, donde Viamonte estaba acuartelado, manteniendo sitiada a Santa Fe.

El 9-abril-1816, tras algo más de cinco semanas de sitio efectivo, Viamonte aceptó negociar y firmar el pacto que reconocía la autonomía santafesina: Pacto de Santo Tomé.

El cabildo nombró a Mariano Vera como gobernador interino, y Lopez fue promovido a capitán y poco después a teniente coronel, convirtiéndose en comandante de armas de la provincia.

Viamonte y sus oficiales fueron llevados presos, pero Tarragona logró escapar hacia Rosario. Sus bienes fueron confiscados por orden del gobernador Vera.

Tras la rendición de Viamonte, el Directorio en Buenos Aires nombró a Manuel Belgrano jefe del llamado Ejército de Observación, con la mision de vigilar a Santa Fe y Entre Ríos, y evitar que se expandiera la influencia de Artigas y preparar una eventual intervención. Sus fuerzas se componían de unos cuantos escuadrones de milicias, acantonadas en Rosario bajo el mando de Eustoquio Díaz Vélez, en cuyo puerto se hallaban ocho buques menores de guerra.

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2.b.I) Pacto de Santo Tomé (El 9-abril-1816)
Manuscrito original firmado en la capilla de Santo Tomé.
Archivo General de la Provincia de Santa Fe.
Es considerado el acto fundacional de la autonomía santafesina.

Aunque Viamonte había sido el jefe porteño sitiado, los firmantes formales fueron Eustoquio Díaz Vélez (coronel mayor de húsares de la Unión, representante de Buenos Aires) y Cosme Maciel (comandante de las fuerzas de mar de Santa Fe, autorizado por José Francisco Rodríguez, jefe de las tropas orientales).

Contenido esencial del pacto:

- Se dispuso que Manuel Belgrano no asumiera el mando del Ejército de Observación.
- Las fuerzas de Buenos Aires debían retirarse de Santa Fe.
- Santa Fe recuperó su gobierno propio y se alineó con la Liga de los Pueblos Libres de Artigas.

La secuencia con Belgrano es un poco enredada:

- Belgrano fue nombrado antes de la firma del pacto.
- El pacto anulaba ese nombramiento.
- Buenos Aires no acató lo firmado, Belgrano quedó nombrado en los papeles, pero nunca tomó posesión efectiva ni se trasladó a Rosario.

Mariano Vera gobernó la provincia por dos años y cuatro meses. Su capacidad de administración se vio limitada, ya que todo el tiempo estuvo en guerra contra el gobierno porteño. Su primera actuación fue tomar preso a Viamonte (que no había cumplido con la capitulación) y enviárselo a José Artigas, del cual era aliado.

Meses después, en agosto de 1816, Díaz Vélez al mando del Ejército de Observación asentado en Rosario, intentó ocupar Santa Fe. Trasladando sus tropas en embarcaciones, logró entrar a Santa Fe, pero quedó sitiado por López y Vera; se retiró el 31 de agosto tras negociaciones.

El ataque mostró que Buenos Aires no respetaba lo firmado en Santo Tomé, y consolidó a López como jefe militar de Santa Fe. Rosario quedó como base porteña.

Paralelamente, el Congreso de Tucumán se inauguró en marzo de 1816 con diputados enviados por las provincias bajo la órbita del Directorio. Santa Fe, en ese momento, estaba en plena rebelión contra Buenos Aires y había firmado el Pacto de Santo Tomé el 9 de abril.

No hubo diputados santafesinos en Tucumán.

Santa Fe se negó a enviar representantes porque consideraba ilegítimo al Directorio y al Congreso bajo su control.

Vera reforzó la alianza con Artigas y la Liga de los Pueblos Libres, que también rechazaba el Congreso por considerarlo centralista.

El Congreso declaró la independencia el 9 de julio de 1816, pero Santa Fe no participó ni reconoció plenamente esa autoridad en ese momento.

El Congreso, dominado por provincias bajo el Directorio, consideraba a Santa Fe “rebelde”, y reforzó la idea de que Buenos Aires debía controlar el litoral, lo que generó nuevas expediciones militares (como la de Díaz Vélez).

La provincia sufrió un hostigamiento constante mediante bloqueos, saqueos y expediciones menores que desgastaron su economía y recursos, debilitamdo a Mariano Vera. Estanislao López, con prestigio militar y apoyo popular, se convirtió en el verdadero conductor de la resistencia.

Mariano Vera, debilitado por la presión porteña, renunció en 1818, y el

14-julio-1818 el cabildo nombró Estanislao López como Gobernador, iniciando una gobernación que duró dos décadas.

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2.c) Batalla de Fraile Muerto. 8 de noviembre de 1818
      Fraile Muerto, hoy en día Bell Ville, provincia de Córdoba.

Combate-de-fraile-muerto.jpg
Combate de Fraile Muerto. Ilustración www.revisionistas.com.ar/

En 1815, tras la caída de Carlos María de Alvear, Álvarez Thomas asumió como Director Supremo. En ese contexto, se dispuso la convocatoria a un Congreso General para reunir a los diputados de las provincias.

Ignacio Álvarez Thomas convocó el Congreso de Tucumán de 1816, pero no llegó a presidirlo porque renunció en abril de 1816 tras el Pacto de Santo Tomé.

El pacto fue visto en Buenos Aires como una humillación política y militar. El Directorio había intentado controlar Santa Fe y terminó reconociendo su autonomía.

El ejército al mando de Viamonte en 1815–1816 fue uno de los cuerpos más grandes movilizados por Buenos Aires en esos años. Entre 1.600 y 3.000 hombres (en campañas del Alto Perú, los ejércitos patriotas rara vez superaban los 3.000 efectivos) con apoyo naval de dos buques de guerra. Las fuerzas de Santa Fe y de López eran mucho menores, más cercanas a milicias locales.

Su fracaso mostró que la fuerza militar porteña no bastaba para imponer el centralismo frente al federalismo emergente.

El Congreso comenzó a sesionar en marzo de 1816, con un Director Supremo interino: Antonio González Balcarce.

El 3-Mayo-1816, el Congreso eligió a Juan Martín de Pueyrredón como nuevo Director Supremo, quien sostuvo y respaldó el proceso hasta la declaración de la independencia el 9 de julio.

Retrato de Juan Martín de Pueyrredón. Óleo,
Autor: su hijo Prilidiano Pueyrredón.
Museo Pueyrredón de San Isidro.
Cuando Estanislao López asumió como gobernador de Santa Fe en julio de 1818, el Director Supremo Pueyrredón ordenó una nueva invasión a Santa Fe y Entre Ríos.

En septiembre de ese año (1818) inició el ataque en tres frentes:

- desde Córdoba, unos 600 hombres al mando del coronel Juan Bautista Bustos, y

- desde el sur, el "Ejército de Observación" unos 3.000 hombres y 8 piezas de artillería, al mando de general Juan Ramón Balcarce,

- desde el rio, la operación militar contra Santa Fe seria acompañanda por otra a la provincia de Entre Rios (gobernada por Francisco Ramírez), con unos 300 entrerrianos al mando del coronel Eusebio Hereñú, embarcados en una flotilla formada por dos bergantines, una goleta y varios lanchones armados a órdenes del sargento mayor Ángel Hubac, que tenían la misión de bloquear la ciudad de Santa Fe.

Nota: Hay dos etapas distintas para este “Ejército de Observación” porteño:

- 1816 – Rosario (Díaz Vélez):
Tras el Pacto de Santo Tomé, el Directorio mantuvo un cuerpo reducido en Rosario bajo Eustoquio Díaz Vélez. Era un ejército limitado, con unos 1.000–1.600 hombres, que intentó ocupar Santa Fe en agosto de 1816, pero fracasó y se retiró, quedando como guarnición simbólica, en Rosario, más que como fuerza ofensiva.

- 1818 – San Nicolás (Balcarce):
Dos años después, Pueyrredón reorganizó un nuevo ejército de observación, esta vez mucho más numeroso. Reunió en San Nicolás de los Arroyos, unos 3000 hombres de infantería y caballería y 8 piezas de artillería, al mando de Juan Ramón Balcarce. Su objetivo era invadir Santa Fe y Entre Ríos.

No se trata de la misma fuerza trasladada, sino de dos reorganizaciones distintas bajo el mismo nombre.
El Directorio usaba la etiqueta “Ejército de Observación” para designar a las tropas destinadas a vigilar y presionar el litoral, pero su composición, tamaño y ubicación cambiaban según la coyuntura política y militar.

Por otro lado, López no disponía de ejército organizado alguno. Apenas contaba con el "Cuerpo de Dragones", de unos 300 hombres, que el mismo había creado algunos años antes, y de algunas partidas de paisanos e indígenas carentes de instrucción militar y sin otras armas que las que cada uno de ellos podía procurarse, con lo cual llegaba a los 1000 hombres a lo sumo.

¿Qué podía hacer Lopez, frente a ejércitos organizados, constituidos por las tres armas (infantería, caballería y artillería) y perfectamente pertrechados ?

Recreación artistica de la tactica de los paisanos de Lopez.
Aprovechando la velocidad de sus tropas y la lentitud del enemigo para avanzar, decidió atacar, primero, al contingente cordobés para disminuir el número de enemigos, mientras disponía algunas partidas de montoneros cerca de Rosario para que atrasen a Balcarce. La estrategia de López era: desgastar al enemigo con ataques continuos de tropas que huían enseguida.

Su táctica de batalla consistía en usar parejas de jinetes, con armas de fuego: uno de ellos disparaba sus armas a pie, mientras el otro le sostenía el caballo; enseguida cargaban con sus lanzas.

López atacó primero. Al frente de un contingente reducido de jinetes e indígenas aliados, sorprendió a las fuerzas cordobesas de Juan Bautista Bustos en la zona de Fraile Muerto, el 8-noviembre-1818.

El ataque no se centró en atacar frontalmente al enemigo, sino en desarticular su capacidad de movimiento y subsistencia: López arreó los caballos y el ganado de Bustos, dejándolo sin medios para alimentar a sus hombres ni para desplazarse con rapidez.

El efecto fue inmediato y decisivo. Bustos, inmovilizado y sin recursos, quedó imposibilitado de cooperar oportunamente con el ejército de Juan Ramón Balcarce, que avanzaba desde San Nicolás con el grueso de las tropas porteñas.

De este modo, López logró neutralizar a un contingente superior mediante un golpe de mano preciso, frustrando la coordinación de la campaña organizada por el Directorio. La acción en Fraile Muerto demostró la eficacia de la guerra de recursos y la astucia estratégica que caracterizaron al liderazgo de López.

Y enseguida retrocedió hacia su provincia. Allí Balcarce, a pesar de la resistencia impuesta por las guerrillas dejadas por López, avanzó y ocupó sucesivamente Rosario, San Lorenzo y Coronda. Lopez se dirigió hacia el Salado, para disputar a Balcarce el franqueo de dicho obstáculo y para ello se fortificó en el "Paso de Aguirre".

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2.d) Combate del Paso de Aguirre. 27 de noviembre de 1818
      Sobre el río Salado, frente a Santo Tomé, Santa Fe.

El antiguo “Paso de Aguirre” sobre el río Salado estaba ubicado en la zona más angosta del cauce del rio Salado, frente a Santo Tomé, en el sector del actual balneario municipal. Antes de los puentes, era el vado natural que conectaba directamente las costas de Santa Fe y Santo Tomé. En época colonial era parte del camino real que unía Santa Fe con Córdoba y Buenos Aires. Allí se construyó en 1875 el primer puente de madera.

En este Combate el general Juan Ramón Balcarce, al mando de las tropas de Buenos Aires, venció al general Estanislao López, que con seiscientos hombres se habían atrincherado en este paso, buscando sorprender a Barcarce.

En "Paso de Aguirre", Lopez debió replegarse ante un inesperado avance de una columna enemiga que guiada por un baqueano vadeó el río por un paraje próximo y apareció sobre el flanco de López, en el preciso instante en que otras fuerzas de Balcarce lo atacaban frontalmente.

López huyó al norte y Balcarce ocupó sin resistencia una desierta Santa Fe, enviando su caballería en persecución de los santafesinos, quienes la derrotaron en el "Combate de Monte Aguiar".

A partir de ese instante, las partidas de López desaparecieron de las vistas del Ejército de Observación. Pero su acción se la sentía en todas partes. Diariamente las tropas de Buenos Aires sentían los efectos de la guerra de recursos que desarrollaban sus adversarios.

La ciudad de Santa Fe, fue además, evacuada casi totalmente por sus pobladores, de manera que muy pronto Balcarce se sintió completamente aislado y sin recursos, a pesar de haber alcanzado en parte su objetivo y de tener ya a la escuadrilla cerrando las bocas del Colastiné.

Las ocupaciones porteñas de Santa Fe (1815 con Viamonte, 1816 con Díaz Vélez y 1818 con Balcarce)
fueron saqueadoras y muy gravosas para la población local.

El ejército entró con fuerza numerosa y se alojó en casas de vecinos, imponiendo contribuciones y requisas de alimentos. Se denunciaron saqueos de haciendas, confiscación de ganado y abusos contra pobladores.

Las tropas porteñas vivían a costa de los vecinos, consumiendo ganado y cosechas.

Las campañas porteñas contra Santa Fe no solo fracasaron militarmente: dejaron una huella de violencia y saqueo que consolidó el liderazgo de Estanislao López y el sentimiento federal. En la memoria santafesina, Buenos Aires aparece como invasor y expoliador, lo que explica la dureza con que se defendió la autonomía provincial.

“…los vecinos se hallan oprimidos con exacciones de víveres y ganados, sin más compensación que el despojo y la violencia; las casas han sido tomadas por cuarteles y los moradores desalojados con desprecio de sus derechos…”
Cita de las Actas del Cabildo santafesino de agosto de 1816, cuando las fuerzas de Eustoquio Díaz Vélez ocuparon la ciudad.

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2.e) Incendio de la "Villa del Rosario". 31 de enero de 1819

Privado de recursos, Balcarce resolvió retirarse.

Nota: La permanencia de fuerzas porteñas en Santa Fe resultaba extremadamente difícil debido a las condiciones naturales del territorio. Rodeada por ríos, arroyos y extensos bañados, la región limitaba la movilidad de la caballería y complicaba el traslado de artillería y pertrechos.

A ello se sumaban los problemas sanitarios derivados del ambiente húmedo y la hostilidad de la población local, que negaba suministros y apoyaba a las milicias federales. En ese contexto, cualquier ejército invasor quedaba expuesto al desgaste, aislado de sus líneas de abastecimiento y vulnerable a los ataques sorpresivos, lo que hacía insostenible una ocupación prolongada.

En su retirada, siendo hostilizado por la caballería de López se refugia en la "Villa del Rosario", donde quedará sitiado. Después de dos meses de asedio, el ejército porteño estaba en disolución y Balcarce decidió levantar su cuartel.

Recreación artistica dei Incendio de la Villa del Rosario.
El 31 de enero de 1819, el general Juan Ramón Balcarce ordenó quemar la villa del Rosario, compuesta de endebles ranchos y casas dispersas, a modo de represalia, por la hostilidad con la que había sido recibido y se retira por el río, embarcado rumbo a San Nicolás de los Arroyos.

En 1820, López pidió al cura de la "Capilla del Rosario", núcleo religioso y fundacional del poblado, que tambien fue afectada por el incendio, un registro de las casas incendiadas; se contabilizaron unas 164 viviendas destruidas o dañadas.

En Buenos Aires cuestionado su desempeño será reemplazado en el mando por el General Juan José Viamonte.

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2.f) Batalla de La Herradura. 18 de febrero de 1819
      Margen Sur del río Tercero (actual río Ctalamochita), a 36 leguas (180 kms) al sureste de Cordoba.

Pero el Director Supremo Pueyrredón no se dio por vencido.

Ante el fracaso de Balcarce el gobierno de Buenos Aires dispuso que fuese relavado por el general Belgrano, al que ordenó bajar con el Ejército Auxiliar del Perú, para hacerse cargo de las operaciones en el litoral.

Pero, hasta tanto llegase dicho jefe, el "Ejército de Observación" fue puesto a órdenes del general Juan José Viamonte y reforzado en hombres y material de guerra. Igualmente, se reforzó el contingente de Córdoba con dos escuadrones de caballería al mando de los coroneles Paz y Lamadrid.

De modo que, al asumir el mando de las fuerzas, en febrero de 1819, el general Viamonte disponía de 2.500 hombres concentrados en San Nicolás y de 800 hombres al mando de Bustos en Córdoba.

Ese mismo mes Viamonte avanzó hacia Rosario, al mismo tiempo que el Ejército del Alto Perú se ponía en marcha desde Tucumán hacia Córdoba para concurrir a la guerra del litoral. En esta forma iban a converger sobre Santa Fe alrededor de 7.000 hombres.

En esos días López había recibido un refuerzo de 800 hombres, procedentes de Entre Ríos, los que sumados le permitieron disponer de un ejército de poco más de 2.000 hombres.

El problema estratégico que esta nueva campaña planteaba al gobernador de Santa Fe era muy semejante al del año anterior, con la diferencia que, inicialmente sus enemigos estaban divididos en tres núcleos separados por grandes distancias.

Por su parte, Bustos, que después de la acción de Fraile Muerto se había replegado sobre la Villa de los Ranchos (hoy Villa del Rosario, prov de Cordoba), al ser reforzado por Paz y Lamadrid, que sólo le aportaron 300 hombres, avanzó hasta el paraje conocido como "La Herradura".

Nota: "Villa de los Ranchos"¨o "Villa del Rosario" (Cordoba) estaba emplazada a la vera del Camino Real (que unía el puerto de Buenos Aires con el Alto Perú). Allí se cruzaba el río Segundo/Xanaes. Esto la convirtió en un lugar de paso histórico.

López comprendió que le era preciso resolver la situación con las fuerzas que amenazaban cercarlo antes de que se operase la reunión de Belgrano y Bustos, pues de lo contrario la superioridad enemiga sería aplastante. Sin pérdida de tiempo, dejó frente a Viamonte una fuerte partida para que lo retardase en su avance y, a la cabeza de 1.500 hombres, se desplazó rápidamente por el norte del Carcarañá hacia Córdoba, repitiendo la maniobra del año anterior.

Bustos, que había instalado su campamento en la margen sur del Río Tercero, en un lugar en que, por describir este una curva pronunciada ha recibido la denominación de La Herradura, había situado sus tropas en forma de que no podían ser atacadas por los flancos ni por retaguardia, pues el río, a nado, constituía en ese sentido una excelente protección. Además, a ambos lados del emplazamiento elegido se extendían montes espesos. El frente fue cubierto por una empalizada, en la que se abrieron tres portones para permitir la oportuna salida de la caballería en caso necesario.

El 18 de febrero se inició el combate con la aproximación de las guerrillas santafecinas, que avanzaron en todo el frente de la posición de Bustos, que era la única parte accesible a un ataque, siendo rechazados por el fuego de la infantería enemiga, siempre protegida por la empalizada.

La batalla duró tres días, durante los cuales López intentó varias veces forzar la puerta del refugio de Bustos, sin lograr vencerlo.

Impacientes, los jefes de la caballería de Bustos, los coroneles Gregorio Aráoz de Lamadrid y José María Paz hicieron varias salidas al frente de sus escuadrones (300 hombres), para perseguir a López, pero, una vez fuera del alcance de los fuegos de la infantería las guerrillas santafesinas volvian rápidamente a la carga, obligando a la caballería de Bustos a ganar nuevamente el campamento.

Al no poder conseguir atraer a Bustos a campo abierto, volvía a presentarse a López una situación análoga a la del año anterior. Carecía de elementos apropiados para atacar a un enemigo atrincherado, y ahora las circunstancias eran más apremiantes, pues, a medida que transcurría el tiempo, se aproximaban las fuerzas de Belgrano.

Finalmente López abandonó "La Herradura" y se dirigió el noroeste, hacia la Villa del Rosario (Villa de los Ranchos) amenazando incursionar sobre Córdoba, esperando a que Bustos se decidiese a abandonar su posición.

Manuel Belgrano, de regreso del Alto Perú, el 28-febrero-1819, con unos 3.000 hombres, estableció su cuartel en la Villa del Rosario (o Villa de los Ranchos). Venía en retirada, con un ejército debilitado y necesitaba reagrupar tropas y recibir vituallas. Se quedo durante 22 días.

López, al enterarse de la llegada de Belgrano a la Villa del Rosario, con un ejército regular y con artillería, prefirió conservar sus fuerzas y evitar un enfrentamiento directo con Belgrano. Esa prudencia lo llevó a replegarse y reorganizarse en su provincia.

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2.g) Combate en las Barrancas del río Carcarañá. 10 de marzo de 1819
      En proximidades de San Lorenzo.

Mientras tanto, del Ejército de Observación al mando de Viamonte que se encontraba acantonado en San Nicolás de los Arroyos, se desprendio una división al mando del coronel Rafael Hortiguera, con 400 hombres, para efectuar un reconocimiento ofensivo hacia el norte.

A principios de marzo, Hortiguera cruzó el Carcarañá y se adelantó hasta Coronda. Al llegar a dicha población se apoderó de numeroso ganado y rechazó a varias partidas de montoneros que intentaron atacarlo. A continuación, retrocedió, llevándose el botín recogido.

El 10 de marzo, al llegar al rio Carcaraña, apareció de improviso, López con sus tropas, que volvian de Córdoba, y le dio combate.

Vencidos y desbandados, los restos de la división de Hortiguera se replegaron hacia Rosario, buscando refugio en la villa.

Rosario no era un punto seguro. Habia pasado, solo un mes desde que la villa fue incendiada durante la retirada de las tropas porteñas al mando de Balcarce.

Despues de permanecer sitiado unos días, Hortiguera rompio el cerco, y regresó a San Nicolás, donde estaba el grueso del Ejército de Observación comandado por Viamonte, con sus efectivos disminuidos y desgastados.


El ciclo de invasiones porteñas sobre Santa Fe, desde Viamonte en 1815 hasta Balcarce en 1818, dejó una huella de saqueo, violencia y despojo que marcó profundamente a la población. Las ocupaciones, sostenidas por ejércitos numerosos y bien pertrechados, no lograron someter la voluntad de un pueblo decidido a defender su autonomía. En ese escenario, la figura de Estanislao López emergió como conductor militar y político, capaz de transformar la guerra de recursos en un instrumento eficaz contra fuerzas superiores.

La memoria santafesina recuerda estos años como el inicio de una resistencia que consolidó el federalismo y debilitó al Directorio porteño. Los saqueos y exacciones, denunciados incluso por el cabildo, reforzaron la percepción de Buenos Aires como invasor y expoliador. Así, el fracaso militar del centralismo se convirtió en triunfo político para Santa Fe, que bajo el liderazgo de López y el respaldo de la Liga de los Pueblos Libres, se afirmó como bastión de la autonomía provincial y como protagonista decisivo en la construcción del ideario federal.