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4.e) Despues de ratificada la "Convención Preliminar de Paz de 1828".
El Ejército Republicano, creado para enfrentar al Brasil, se disolvió como fuerza común después de la paz de 1828, y a su regreso a Buenos Aires desencadenó la crisis política que culminó con el fusilamiento de Dorrego y el inicio de las guerras civiles entre unitarios y federales.
4.e.I) Recordemos:
Durante la
"Guerra de la Cisplatina" (1825-1828), el gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata atravesaba un período de transición y conflictos internos.
Cuando comenzó la "Guerra de la Cisplatina" en 1825, las "Provincias Unidas del Río de la Plata" no tenían un gobierno unificado. Cada provincia se gobernaba a sí misma de manera autónoma, con sus propios líderes y estructuras políticas.
La provincia de Buenos Aires, estaba gobernada por una "
Junta de Representantes" que funcionó entre 1820 y 1850, reemplazando al antiguo Cabildo, y era la encargada, de elegir al gobernador. Sesionaba en la actual "Manzana de las Luces" en el centro de Buenos Aires, cuya sala de reuniones tiene la entrada por la calle Perú 272.
Estaba compuesta por vecinos destacados de la ciudad y la campaña de Buenos Aires. Estos representantes eran elegidos por voto directo y debían cumplir ciertos requisitos, como poseer un determinado ingreso y patrimonio. Inicialmente, la Junta tenía 12 representantes por la ciudad. Luego se agregaron once representantes por la zona rural (campaña). La renovación de la Junta se realizaba por mitades anualmente mediante elección directa a lista completa.
Juan Gregorio de Las Heras ocupó el cargo el gobernador de la Provincia de Buenos Aires desde 1824 hasta 1826, y durante su mandato Buenos Aires declaró formalmente la guerra a Brasil, en diciembre de 1825. Además, promovió la organización del "
Congreso General de 1824", que buscaba establecer un gobierno nacional unificado.
Este nuevo intento de organización nacional, sesionó con la amenaza del "Imperio del Brasil", que ya había incorporado a la Banda Oriental, de invadir el litoral argentino.
La tensión con el Imperio de Brasil dio oportunidad de plantear la necesidad de un gobierno nacional capaz de conducir el ya inminente conflicto. La Ley de Presidencia fue rápidamente discutida y aprobada el 6 de febrero de 1826. Ella creó un Poder Ejecutivo Nacional permanente, con el título de "Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata". Para el cargo fue elegido "
Bernardino Rivadavia" y entre otros ministros "
Carlos María de Alvear", de guerra y marina.
Al asumir Rivadavia como Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, este presentó al Congreso un proyecto de "
capitalización de Buenos Aires". A través de este la ciudad y gran parte de la campaña circundante se proclamaba capital del Estado. El territorio de la capital se separaba de la provincia y se nacionalizaban sus recursos, es decir que las ganancias del puerto y la aduana, entre otras cosas, pasarían a ser de la Nación, no de Buenos Aires. La finalidad principal era que el Estado Nacional contara directamente con los principales recursos económicos que en ese momento tenía el país, para hacer frente a la Guerra con el Brasil. La Ley de Capitalización generó la fuerte oposición de los federales porteños.
En 1826, durante la presidencia de Bernardino Rivadavia, la provincia de Buenos Aires fue dividida en tres regiones (el territorio costero se asignó a Capital del país) y por tanto la "Junta de Representantes de Buenos Aires" cesó en sus funciones y el gobernador Las Heras debió renunciar.
Con el antecedente de la
victoria en Ituzaingó (20 de febrero de 1827), el ministro plenipotenciario argentino "
Manuel Jose García" fue enviado por Rivadavia a negociar la paz a la capital imperial, Río de Janeiro. García, se excedió en el cumplimiento de las instrucciones recibidas y terminó firmando la "
Convención Preliminar de Paz de 1827" en la que reconocía la soberanía del Imperio sobre la Provincia Oriental, estableciendo ademas que la Isla Martín García debía ser desarmada y que las Provincias Unidas del Río de la Plata no podrían utilizarla con fines militares, y se comprometía a pagarle a Brasil una indemnización de guerra. García convirtió por arte de la negligencia diplomática lo que había sido un resonante triunfo de las armas del Plata con la victoria en Ituzaingó, en una vergonzante derrota.
Cuando se conoció el texto de la Convención, la opinión pública en Buenos Aires y el
Congreso General Constituyente de 1824 (instalado en Buenos Aires) estallaron de indignación, obligando al presidente Rivadavia a rechazar el tratado, al que llamó «deshonroso». No obstante la rapidez de su reacción, al día siguiente del regreso de García, Rivadavia se vio obligado a renunciar a la presidencia.
Nota: El "Congreso General de 1824" se transformó en "Congreso General Constituyente". Inicialmente, convocado con el objetivo de restaurar la unidad nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, a medida que avanzaron sus sesiones, asumió facultades legislativas y constituyentes, convirtiéndose en el órgano encargado de estructurar un gobierno nacional y redactar una Constitución.
Instado en Buenos Aires el 6 de diciembre de 1824 y tuvo un papel clave en la política de la época. Entre las normas más importantes que dictó se destacan:
- Ley Fundamental (1825): Estableció que las provincias conservarían sus instituciones hasta la aprobación de una constitución nacional.
- Declaración de guerra a Brasil (1825): En respuesta a la anexión de la Provincia Oriental por el Imperio del Brasil.
- La Ley de Presidencia: Creó un Poder Ejecutivo Nacional permanente. Para el cargo fue elegido Bernardino Rivadavia, quien llegó con un proyecto fuertemente centralizador.
- La Ley de Capitalización: La ciudad de Buenos Aires quedara bajo jurisdicción nacional, separándola de la provincia homónima, que dejó de existir como entidad política.
- La Constitución Argentina (1826): (ver) Fue rechazada por todas las provincias. Establecia un régimen de gobierno unitario, en virtud del cual los gobernadores de las provincias quedaban bajo el mando del presidente, adoptando una clara postura centralista unitaria a favor de la ciudad de Buenos Aires.
El Congreso enfrentó fuertes oposiciones, especialmente de los sectores federales, y su intento de establecer un gobierno unitario con la Constitución de 1826 fracasó. Tras la renuncia de Bernardino Rivadavia en 1827, el Congreso perdió influencia y finalmente se disolvió en 1829.
No sin consecuencias: las autoridades nacionales se disolvieron y cada provincia volvió a su autarquía concediendo a la provincia de Buenos Aires solo la representación diplomática de las relaciones exteriores. Una situación que se mantuvo no sin sobresaltos hasta 1852.
Tras la caída de Rivadavia fue suprimida la Presidencia de la Nación y clausurado el Congreso Nacional.
La provincia de Buenos Aires reasumió su autonomía y para gobernarla, encontrandose los unitarios desorganizados por los sucesos de Rivadavia, fue elegido el líder de la oposición y miembro del partido federal porteño,
Manuel Dorrego, que asumió el 13 de agosto de 1827. Desde el principio, éste declaró que estaba dispuesto a continuar la guerra contra el Imperio del Brasil.
El sostén logístico y politico del "Ejército Republicano" dependía ahora del gobierno de Dorrego en Buenos Aires, quien nombro a
Juan Antonio Lavalleja, líder de los Treinta y Tres Orientales, su Comandante en Jefe en reemplazo de Carlos María de Alvear. Decisión que tenía un fuerte contenido político: integrar más plenamente a los orientales en la conducción de la guerra y desplazar a los jefes unitarios.
Viéndose apoyado por Dorrego, Lavalleja el 12 de octubre de 1827 disolvió la Sala de Representantes de la Provincia Oriental y asumió el gobierno en Durazno. Este acto fue interpretado por algunos como un golpe de Estado, mientras que otros lo vieron como una medida para reafirmar la autonomía provincial frente a una legislatura que había aprobado la Constitución rivadaviana, de corte centralista.
Pese a la intención de Dorrego de enviar recursos al "Ejército Republicano", vencedor en Ituzaingó, que seguía desplegado en la Banda Oriental contra el Imperio del Brasil, no tenia con que, y las deudas impagas se acumulaban.
De modo que Dorrego tuvo que recurrir a las milicias. Apoyó entonces el proyecto del gobernador de la provincia de Santa Fe,
Estanislao López, de invadir las Misiones Orientales. El plan exitoso en lo militar debilitó alianza de Dorrego con Lavalleja, porque quien lo llevó adelante fue
Fructuoso Rivera, enemigo personal de Lavalleja.
Para entonces, se había sumado la insistente presión de Inglaterra, para renegociar la paz con Brasil, y Dorrego no encontró otra opción que ratificar en parte lo tramitado por
Manuel José García.
Dorrego envió a Río de Janeiro a dos diplomáticos, al general
Tomás Guido y su Ministro de Guerra el general
Juan Ramón Balcarce, falto de opciones, Dorrego utilizó la
invasión de Rivera a las Misiones Orientales como moneda de cambio para la negociación.
Entre el 11 y el 27 de agosto de 1828, los generales argentinos negociaron con los ministros del
Emperador Pedro I del Brasil, llegando en esa última fecha a convenir en la llamada
"Convención Preliminar de Paz de 1828".
Implícitamente, la Convención disponía la retirada de Rivera de las Misiones Orientales, que seguirían perteneciendo al Brasil, y la creación de un estado independiente, que dio origen a la actual República Oriental del Uruguay.
4.e.II) De la Cisplatina al Estado Tapón:
La mediación británica y el nacimiento de Uruguay (1828–1830):
Para terminar con la guerra el Imperio de Brasil debió acordar los términos, bajo mediación británica. Estos, concluyeron con la independencia del territorio oriental -provincia Cisplatina para Brasil y Banda Oriental para las Provincias Unidas- y la creación de Uruguay.
El imperio aspiraba a dominar la cuenca del Río de la Plata para potenciar su comercio exterior, dominar un puerto de aguas profundas como el de Montevideo -desde el cual podía dominar el comercio fluvial interior y ampliar su territorio a través de la "provincia Cisplatina". Este fue elnombre oficial portugués-brasileño dado a la Banda Oriental tras su anexión en 1821, donde “Cis” significa “de este lado” del río, es decir, del lado brasileño del Río de la Plata, la que fue una provincia del Imperio del Brasil hasta 1825, cuando comenzó la insurrección de los
Treinta y Tres Orientales.
Otra denominación usada en fuentes argentinas para referirse a la misma región, fue "provincia Transplatina", donde Trans” significa “del otro lado” del río, es decir, vista desde Buenos Aires y el litoral argentino, y fue empleaba en la prensa y en documentos para remarcar que era un territorio “más allá” del Río de la Plata.
Las "Provincias Unidas" trataba de definir sus fronteras y de asegurarse la navegabilidad desde su único puerto importante que era el de Buenos Aires, controlando la cuenca del Río de la Plata -que incluye los ríos Paraná y Uruguay- a partir del dominio de la Banda Oriental.
Con ese propósito se buscaba intervenir de manera directa para evitar la consolidación de un caudillo con la influencia de
José Gervasio Artigas; y en consecuencia, las fuerzas orientales fueron integradas dentro de las tropas nacionales bajo la órbita de Buenos Aires. Artigas se encontraba exiliado en Paraguay desde septiembre de 1820, tras su derrota frente a las fuerzas de
Francisco Ramírez en Entre Ríos, donde vivió en aislamiento hasta su muerte en 1850.
El Imperio de Brasil a pesar de la superioridad de las fuerzas terrestres y navales; y de las desfavorables condiciones en que las Provincias Unidas encararon las negociaciones -en buena medida derivadas de las desavenencias y celos entre los diferentes caudillos provinciales, líderes políticos y oficiales militares-, el gobierno de Río de Janeiro no logró quedarse con la provincia Cisplatina.
Debe destacarse que la gran victoria en esta guerra la obtuvo el Reino Unido que, tras desgastar a ambas partes, logró la instalación de un Estado-tapón, en este caso Uruguay, que impidió que las Provincias Unidas se quedaran con el control de ambas costas y, por consiguiente, de las vías fluviales por las que transitaba el comercio hacia el interior del subcontinente.
El fin de la guerra también le garantizaba a Londres la normalización del comercio en la región, la que representaba un papel relevante para su economía, ya que ponia fin a de las actividades corsarias que tornaban insegura la navegación en el Atlántico Sur, y finalizaba el bloqueo de la escuadra imperial al puerto de Buenos Aires.
Debe tenerse en cuenta, ademas, que Brasil era el principal mercado de exportación, de los productos ingleses.
La mediación británica derivó en una nueva secesión del territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
El fin del conflicto fue celebrado por los ganaderos de la provincia de Buenos aires como así también por los británicos.
La República Oriental del Uruguay promulgó su Constitución en 1830.
4.e.III) El "Ejército Republicano" regresa a Buenos Aires.
La frustración de sus soldados y oficiales se transformó en combustible para las guerras civiles entre unitarios y federales.
La acuarela “Vista de Buenos Aires” de Carlos Enrique Pellegrini fue realizada en torno al año 1828. Colección Museo Nacional de Bellas Artes
Las tropas argentinas regresaron a Buenos Aires en dos grupos, en noviembre y diciembre de 1828, bajo el mando de los Generales de Brigada
Juan Galo Lavalle con 31 años y
José María Paz con 36 años. Ambos eran coroneles en febrero de 1827 y fueron ascendidos a generales tras la victoria de Ituzaingó, y su prestigio militar los convirtió en protagonistas inmediatos de la crisis política que siguió a la guerra con Brasil.
Nota: Sobre Manuel Dorrego: Nació el 11 de junio de 1787 en la ciudad de Buenos Aires, estudió en el Colegio de San Carlos (era el principal centro educativo de Buenos Aires, heredero del antiguo colegio jesuita de la Manzana de las Luces, fundado en 1772) y luego jurisprudencia en Chile, donde participó en 1810 de la revolución.
Incorporado al Ejército del Norte, las dos heridas en el combate de Sipe-Sipe le valieron el ascenso a teniente coronel. Volvió a demostrar su arrojo en las batallas de Tucumán y Salta, al mando de Belgrano, quien lo ascendió a coronel.
Se exilió en los Estados Unidos en 1816, tras ser desterrado por el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón, por su oposición al centralismo y por sus críticas a la invasión luso-brasileña en la Banda Oriental, residio en Baltimore donde estudió el sistema federal norteamericano y escribió las "Cartas apologéticas", defendiendo la autonomía provincial. Aprovechando la caída del Directorio, despues de la Batalla de Cepeda, regresó en abril de 1820, a un Buenos Aires sin autoridad central. En ese contexto, la Legislatura lo designa gobernador provisional de Buenos Aires, pero dura menos de una semana, porque la situación era caótica y se sucedían gobiernos efímeros, era la llamada “Anarquía del Año XX”.
Su verdadero gobierno estable llegaría recién en 1827, cuando asumió como gobernador de Buenos Aires con facultades nacionales tras la renuncia de Rivadavia.
Cuando, ya gobernador, rechazó un ascenso militar superior, argumentando que los grados militares no debían otorgarse por decreto político, sino por méritos en el campo de batalla. Ese gesto se convirtió en parte de su mito político: un militar valiente, orgulloso y fiel a la idea de mérito, incluso en medio de la lucha partidaria.
El Coronel Dorrego, de pensamiento auténticamente federal, de fuerte predicamento entre los gauchos y los más humildes, debió enfrentar el descontento de las tropas al sentirse traicionadas por el acuerdo de paz. Y comenzó la conspiración.
Los integrantes del grupo rivadaviano, los primeros endeudadores del país, tras dejar a un Estado nacional en ruinas con una guerra ganada en los campos de batalla pero perdida en los papeles, se retiraron del gobierno, pero no del poder. Le dejaron a Manuel Dorrego una maldita herencia con mínimos márgenes para cambiar el rumbo de la economía y la política.
Dorrego resolvió suspender el servicio de la deuda externa, que había sido contraída principalmente con la banca británica, como medida de emergencia fiscal.
Nota: El famoso empréstito Baring Brothers de 1824 contratado por la Provincia de Buenos Aires, bajo el gobierno de Martín Rodríguez, impulsado por su ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores Bernardino Rivadavia y negociado por el ministro de Hacienda Manuel Jose García -el mismo que firmo la "Convención Preliminar de Paz 1827" con Brasil.
Asumió, Dorrego la gobernación de Buenos Aires en 1827, con 40 años, y en su mensaje a la Legislatura afirmó:
“Se ha pretendido cargar sobre la provincia una deuda ruinosa, fruto de especulaciones escandalosas, en que un hombre público se ha enrolado y participado de sus beneficios.”
El "Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas" conserva el texto del mensaje completo
Con esto aludía directamente a empréstito Baring Brothers y a la Compañía de Minas fundada en Londres por Rivadavia, cuyos accionistas reclamaban indemnización por minas inexistentes (de 52.520 libras esterlinas, “inútilmente gastadas, puesto que las minas no existían”).
El principal objetivo de la política financiera de Dorrego fue terminar con la especulación que tenía como sede al "Banco Nacional" creado por los rivadavianos.
Nota: El "Banco Nacional" fue fundado en 1826 por Bernardino Rivadavia, con el objetivo de centralizar el crédito y nacionalizar instituciones financieras, estaba compuesto en 1828 por capitales mixtos: fondos del Banco de Descuentos de Buenos Aires, parte del empréstito Baring Brothers y acciones privadas, en gran medida de comerciantes británicos.
Tenia como funciones: emisión de billetes, otorgamiento de préstamos, recepción de depósitos y acuñación de moneda.
La suspención del pago de la deuda externa y la reducción de los gastos militares, afectaban directamente los intereses financieros ligados al Banco, lo que generó fuertes críticas de los sectores unitarios y de los comerciantes ligados al crédito externo, que lo acusaban de aislar al país.
Buscando el apoyo de los ganaderos, entre ellos de
Juan Manuel de Rosas, decretó la
libre exportación de carnes.
Su hermano "Luis Dorrego" fue socio comercial de Rosas ("Sociedad Rosas, Terrero y Dorrego" constituida en 1815) en el negocio de los saladeros y la exportación de carnes saladas y cueros hacia mercados europeos. Estos vínculos comerciales fortalecieron la alianza política entre Manuel Dorrego y Rosas en el plano federal.
Rosas estaba extendiendo la frontera sur de la provincia de Buenos Aires. Como jefe de milicias rurales, organizaba expediciones para avanzar sobre los territorios indígenas al sur del Salado. El objetivo era proteger las estancias y saladeros de ataques indígenas, asegurando la producción ganadera. En 1828 se consolidaron puestos militares y fortines en zonas como Monte, Chascomús y Dolores, que marcaban la línea de frontera. Mientras Manuel Dorrego gobernaba Buenos Aires, Rosas se convertía en el líder natural de la campaña, con poder económico y militar.
Dorrego se interesó por la suerte de los gauchos y peones de estancias, que padecían los efectos de la leva -sistema usado, desde las guerras de independencia, para el reclutamiento forzoso de hombres para el ejército— moderando su aplicación, favoreciendo el enrolamiento de las milicias provinciales.
En favor de las clases populares, fijó precios máximos sobre el pan y la carne para bajar la presión del costo de la vida y prohibió el monopolio de los productos de primera necesidad.
Mientras tanto, la prensa unitaria (periódicos: "El Tiempo" de
Florencio Varela, "La Gaceta Mercantil", "El Nacional", "El Diario de Buenos Aires") descargaba su odio contra Dorrego alimentando el desprestigio de su gobierno, exacerbó el descontento militar y legitimó el golpe de Lavalle.
A pesar de que Dorrego, en su mensaje a la Legislatura, denunció como el "Ejército Republicano" en operaciones en la Banda Oriental, victorioso en Ituzaingó, pasaba penurias y que los soldados no habían recibido “ropa ni paga durante los últimos siete meses”, esta le negó los recursos para continuar la guerra, llevándolo así a iniciar conversaciones de paz con el Imperio.
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4.f) La Revolución Decembrina
Asi se conoce históricamente a la sublevación que depuso a Manuel Dorrego en diciembre de 1828.
A) Manuel Dorrego, B) Manuel Dorrego, quien va a ser fusilado, se despide de Gregorio Aráoz de Lamadrid. Del pintor argentino Augusto Ballerini, C) juan lavalle. Fotografía extraída del libro "Historia de la Literatura Argentina Vol I" editado por Centro Editor de América Latina. Publicado en 1968
Julián Segundo de Agüero, quien fuera Ministro de Gobierno de Rivadavia, reunió en una casa de la calle Parque, hoy Lavalle, el día 30 de noviembre de 1828, a los que, al siguiente día, habrían de sublevarse contra Dorrego, Gobernador legal de Buenos Aires. Ésta habría de ser ejecutada por el General
Juan Galo Lavalle.
Al amanecer del 1° de diciembre de 1828, las tropas de Lavalle, que estaban acantonadas desde la noche anterior en la Recoleta, fueron ingresando al centro de la ciudad por Florida, San Martín y Reconquista, hasta ocupar la Plaza de la Victoria (hoy Plaza de Mayo).
Dorrego pronto comprendió que sus pocos efectivos no le respondían y decidió marchar en busca de auxilios.
Algunos de los golpistas se sintieron en la obligación de darle cierta legitimidad a su acción y frente a la
capilla de San Roque armaron una farsa, a la que llamaron elecciones. Hasta allí llegó la “clase decente” de Buenos Aires y designó a Agüero “presidente del acto electoral”. Para votar había que tener galera o sombrero de copa. Levantarlo o dejárselo puesto sería la forma de expresar el voto. Cuando fue preguntado “el pueblo” si votaban por don Juan Lavalle como gobernador y capitán general de la provincia de Buenos Aires, se arremolinaron los sombreros importados y así Lavalle fue elegido gobernador “por voluntad popular de los portadores de galeras”.
La elección que ungió a Lavalle gobernador fue por 79 contra dos, uno por Carlos de Alvear y el otro para Vicente López, en una ciudad de entre 55.000 y 60.000 habitantes.
Nota: En 1801 con Censo del virrey Joaquín del Pino, la ciudad de Buenos Aires tenia 40.000 habitantes.
En 1822 con Censo realizado durante el gobierno de Martín Rodríguez y su ministro Bernardino Rivadavia, la ciudad de Buenos Aires se estimaba en torno a 55.000 habitantes (el censo no separó con precisión la cifra urbana de la rural, en toda la provincia se contabilizaron 118.646 habitantes, incluyendo la ciudad y la campaña). Con fuerte concentración en el casco urbano y expansión hacia barrios como San Telmo, Barracas y la zona del Riachuelo.
La composición social de la ciudad era, en 1828: Criollos y españoles descendientes, minorías extranjeras (británicos, franceses, genoveses, portugueses) vinculadas al comercio, y Afroporteños que seguían siendo un sector numeroso; hacia 1810 eran un tercio de la población porteña, pero la participación masiva y forzada en la infantería -Batallones de Castas (pardos y morenos)-durante las guerras de emancipación y la guerra con Brasil, redujo drásticamente su población masculina.
Aun no habian llegado las epidemias de cólera (1867–1868) y fiebre amarilla (1871) que golpearian con especial dureza a las barriadas afrodescendientes del sur de Buenos Aires porque allí se concentraban condiciones de hacinamiento, pobreza y falta de infraestructura sanitaria (Hacinamiento y agua contaminada: la falta de cloacas y agua potable). Estos factores hicieron que la mortalidad fuera desproporcionadamente alta en comparación con otros sectores sociales,y aceleraron el descenso demográfico de los afrodescendientes, ya golpeados por la guerra y la pobreza.
Antes de 1828, Buenos Aires padeció epidemias de viruela, sarampión, tifus y fiebres intermitentes, todas con fuerte impacto en la población urbana y rural. La viruela de 1827 fue particularmente grave y coincidió con la crisis política que desembocó en el fusilamiento de Dorrego.
Investido de este modo, Lavalle reunió a sus mejores jinetes, que sumaban unos 600 coraceros, veteranos de la guerra con el Brasil, y partió en persecución del gobernador derrocado.
Mientras toda la farsa se cumplimentaba, Dorrego llegaba a Cañuelas, donde buscó reagrupar fuerzas, pero la indisciplina y las deserciones hicieron que no pudiera sostenerse. En Cañuelas no había un gran cuartel ni fortín, sino milicianos rurales y estancias federales que ofrecieron apoyo inicial.
El Comandante de Campaña Juan Manuel de Rosas estaba en su estancia de San Miguel del Monte, organizando la resistencia federal.
En 1828, la comunicación entre jefes federales se hacía por mensajeros a caballo, que llevaban cartas o instrucciones verbales. Los mensajeros solían viajar ligeros, con caballos de posta, cambiando montura en estancias amigas, recorrian unas 10–15 leguas/día, 5 días para llevar un mensaje de Cañuelas a San Miguel del Monte.
Dorrego intentó coordinar con Juan Manuel de Rosas, que se encontraba en su estancia de San Miguel del Monte, con mando sobre una milicia rural de unos 1.000 a 1.200 jinetes gauchos, conocidos como los “Colorados del Monte”. Este no era un ejército regular, sino tropas de vecinos y peones de estancias. Eran jinetes rurales, armados con lanzas, boleadoras y algunos fusiles; organizados para sostener la causa federal, sin experiencia en batallas campales.
Rosas le recomienda a Dorrego (a traves de mensajeros), que no intentara resistir en la campaña bonaerense con milicias dispersas, sino que buscara refugio en Santa Fe, donde estaba Estanislao López con un ejército regular capaz de sostener la causa federal. Sus “Colorados del Monte” no estaban armados, ni preparados para hacer frente a los coraceros unitarios de Lavalle.
Los
coraceros eran caballería pesada con fusiles de chispa, pistolas de caballería, además de sables y corazas de hierro o cuero endurecido, que ofrecían cierta protección contra lanzazos y golpes. Montaban caballos seleccionados para choque, distintos de los usados por los gauchos para las tareas rurales, lo que les daba una clara superioridad frente a las milicias rurales. Esa diferencia explica por qué en Navarro los 600 coraceros unitarios pudieron derrotar a 2.000 gauchos federales en cuestión de horas.
Entonces Dorrego sale del Camino real (RN 205), busca camino hacia Fortín Navarro en dirección a Santa Fe. La distancia era enorme, unas 100 leguas (500 km) desde Cañuelas, mientras que San Miguel del Monte estaba a apenas 10 leguas (50 km)). Lavalle lo perseguía con caballería disciplinada que podía recorrer 10–15 leguas/día, lo alcanzó el 9 de diciembre antes de llegar a Navarro.
Las fuentes que narran la caída de Dorrego —crónicas militares, correspondencia y estudios modernos— no mencionan un paso por Lobos, sino un trayecto directo de Cañuelas a Navarro, una ruta directa que cruzaba campos y estancias en dirección noroeste.
La RN 205 actual conserva el eje del Camino Real colonial en su tramo bonaerense, nace en el barrio porteño de Villa Luro (Av. Rivadavia) y se extiende hacia el suroeste, pasando por localidades como Cañuelas, Lobos, Saladillo y se detiene en Bolívar. El Camino Real, en cambio, era más extenso: conectaba Buenos Aires con el interior y las Salinas Grandes, siendo la arteria vital de comercio y defensa en el siglo XVIII y XIX.
Nota: Sobre Dorrego y Estanislao López: Manuel Dorrego, oficial del ejército revolucionario porteño, combatió en las campañas contra las fuerzas federales del litoral lideradas por Estanislao López, con quien fue enemigo durante la década de 1810. Tras la caída del Directorio y la batalla de Cepeda (1820), Dorrego se acercó al federalismo, mientras López emergía como figura central del Pacto de Pilar, consolidando la alianza entre Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires. A partir de entonces, ambos se transformaron en aliados federales, y en 1828 López se convirtió en el sostén militar que Rosas aconsejaba buscar para salvar a Dorrego.
Nota: Sobre Dorrego y Lavalle: Manuel Dorrego y Juan Lavalle se conocían mucho antes de 1828, pues ambos compartieron campañas militares durante la guerra de independencia. Dorrego, oficial del Ejército del Norte, combatió en las expediciones al Alto Perú entre 1810 y 1817. Lavalle, más joven, se incorporó en 1817 y sirvió en las mismas filas, aunque con menor rango.
Dorrego no participó en la campaña de los Andes dirigida por San Martín, ya que fue apartado del Ejército por problemas de disciplina y conflictos con sus superiores. Su valentía en combate era indiscutible, pero su carácter indómito y episodios de indisciplina llevaron a que San Martín lo excluyera del cruce de la cordillera en 1817. Lavalle, en cambio, sí integró el Ejército de los Andes y participó en las campañas de Chile y Perú, consolidándose dentro del círculo de oficiales revolucionarios.
Por eso, en 1828, cuando Lavalle (31 años) derrocó y persiguió a Dorrego (41 años), no se trataba de un desconocido: era un antiguo compañero de armas que se había convertido en adversario político.
En Navarro no hubo un combate formal. Dorrego, con tropas mal reunidas en la campaña, intentó resistir, pero sus fuerzas eran disciplinadas. El enfrentamiento fue breve, más parecido a una dispersión que a una batalla. Dorrego fue apresado con facilidad, pues sus tropas se desbandaron. Fue una rendición forzada por la falta de apoyo; Dorrego cayó prisionero en gran medida porque sus propios hombres lo abandonaron. Oficiales como Mariano Acha y Bernardino Escribano se sublevaron y lo entregaron.
Lavalle contaba con unos 600 coraceros veteranos de la guerra contra Brasil, mientras que Dorrego reunió entre 1.500 y 2.000 milicianos rurales —gauchos y paisanos poco entrenados—. La disciplina y el armamento de los unitarios dieron la victoria a Lavalle, quien perdió apenas 5 hombres, mientras que Dorrego dejó más de 100 muertos en el campo.
La “traición” fue recordada por los federales como un acto de cobardía y deslealtad, reforzando la imagen de Dorrego como mártir sacrificado por la perfidia unitaria. Rosas, al organizar la resistencia después, utilizó esa narrativa para cohesionar al federalismo porteño.
Lavalle toma prisionero a Dorrego el 9 de diciembre de 1828 y lo ejecutada, fusilandolo el 13 de diciembre de 1828, sin juicio, sumario ni causa legal. Lo acusa de traicionar la causa nacional al aceptar la independencia de la Banda Oriental.
Tras ser tomado prisionero es conducido hasta el casco de la Estancia "El Talar", donde Lavalle levanto su cuartel, y desde una de sus habitaciones redactó la sentencia de muerte del vencido ex Gobernador Dorrego. El Juez de Paz de Navarro en ese 1828 , don Juan Pedro Almeyra, dueño de la Estancia “El Talar” era el compadre (vínculo entre el padre de un niño y su padrino o madrina en el bautismo) de Lavalle.
El Casco-fortaleza de la Estancia "El Talar" se encuentra a media legua de Navarro donde se encontraba el Fortín Navarro (también llamado "Guardia de San Lorenzo", nombre original del fortín fundado en 1767, con el tiempo, el topónimo “Navarro” se impuso por la cercanía a la laguna de ese mismo nombre) sobre la rivera noroeste de la laguna de Navarro, y conservase íntegramente en la actualidad, siendo una de las casonas más antiguas de la campaña de Buenos Aires que permanecen en pie. Fue construido en 1796 por Almeyra fuera de la lineal de fronteras, defendiéndola por sus propios medios de los ataques de los indígenas.
El 13 de diciembre de 1828 un peloton de fusilamiento condujo al Coronel Dorrego desde el casco de la estancia hacia un terreno lindante a unos 500 metros de distancia, donde se llevó a cabo la ejecución.
Gregorio Aráoz de Lamadrid estuvo con Manuel Dorrego en sus últimas horas; intentó impedir sin éxito, el fusilamiento del gobernador ordenado por Lavalle. Dorrego era padrino de la hija de Lamadrid, lo que reforzaba un vínculo personal además del militar.
Lamadrid se encontraba en el campamento unitario en la estancia de Juan de Almeyra, cuando Dorrego fue traído prisionero. Allí se produjo el encuentro entre ambos. Dorrego pidió verlo y le confió su chaqueta militar para que se la hiciera llegar a su familia junto a una a carta que escribió a su esposa. Lamadrid le dio un abrazo de despedida y le entregó su chaqueta militar para que Dorrego muriera con ella.
Profundamente conmovido se retiró antes del disparo porque confesó no tener el valor de verlo morir. La presencia de Lamadrid muestra cómo el fusilamiento de Dorrego quebró lazos personales entre unitarios y federales que habían combatido juntos en la independencia.
Si bien Lavalle actuó “por su orden” no faltaron conspiradores que lo instaron al crimen. Entre ellos estaba el
Juan Cruz Varela,
Julián Segundo de Agüero, el ex presidente
Bernardino Rivadavia y
Salvador María del Carril.
Tras el golpe, el ejército dejó de ser una fuerza nacional cohesionada y se fragmentó en facciones. Fue el inicio de las guerras civiles entre unitarios y federales, proceso que culminaría con el encumbramiento de Rosas al poder
El 27 de diciembre de 1936 se inauguró un monumento recordatorio, en el mismo sitio en que según la tradición fue ejecutado. Sobre este predio fue construido un templete para cubrir la cruz de madera con basamento de mampostería emplazada originalmente a cielo abierto. Aqui tiene asiento, desde el 11 de junio de 1989, el Museo Histórico Biográfico "Coronel Manuel Dorrego" de jurisdicción provincial. Fue
Declarado "Lugar Histórico Nacional" por
Decreto N° 709/2003 del 3 de septiembre de 2003.
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Sitio donde se llevó a cabo el fusilamiento del coronel Manuel Dorrego Declarado "Lugar Histórico Nacional" por Decreto N° 709/2003. Argentina.gob.ar
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Tranquera de Ingreso desde la RN 41 al "Parque Dorrego"
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4.f.I) El regreso truncado de San Martin:
“Intentó volver para la guerra contra Brasil, pero rechazó a Lavalle y eligió el exilio.”
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San Martín estaba en Europa, pero seguía atento a la política rioplatense.
Decidió regresar para la guerra contra Brasil (1825–1828). Su intención era ofrecerse como comandante militar, poniéndose al servicio del gobierno argentino.
Su decisión se basaba en apoyar a la causa nacional, no en colaborar con Rivadavia.
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La enemistad entre San Martín y Rivadavia no fue personal en el sentido íntimo, sino política e ideológica, documentada en cartas y testimonios:
- Carta de San Martín a Tomás Guido: escribió que Rivadavia y sus partidarios eran responsables de “los males de la patria” (Bruselas 1827).
- Correspondencia con O’Higgins: calificó a Rivadavia como “enemigo de la causa americana” y lo acusó de obstaculizar la independencia.
- Memorias de contemporáneos: varios testimonios señalan que Rivadavia desconfiaba de los militares y buscaba marginar a San Martín y otros jefes de la independencia. Rivadavia nunca apoyó ni reconoció las campañas libertadoras de San Martín.
San Martín se embarcó el 17 de noviembre de 1828 sabiendo que Rivadavia ya había renunciado (27 de junio de 1827) hacía más de un año. Su proyecto de volver no estaba ligado a Rivadavia, sino a la guerra contra Brasil, que terminó justo antes de su llegada. El viaje marítimo desde Falmouth (Inglaterra) hasta Buenos Aires en la década de 1820 solía durar entre dos y tres meses, dependiendo de las condiciones del viento, y las escalas.
Tras la renuncia de Rivadavia, asumió Vicente López y Planes como presidente provisional, y luego Manuel Dorrego como gobernador de Buenos Aires, la guerra con Brasil seguía en curso hasta la paz de agosto de 1828.
Después de la guerra San Martin, planeaba retirarse a su chacra "Los Barriales", en el actual departamento de San Martín (Mendoza), a la que llamaba cariñosamente “La Tebaida”. Allí había vivido como chacarero en 1823, tras la campaña libertadora, y mantenía correspondencia con vecinos y administradores de la finca. Su idea era instalarse definitivamente alli, dedicarse a la agricultura y a la educación de su hija Mercedes.
Cronología del viaje de San Martin:
- 17 de noviembre de 1828: embarca en Falmouth (Inglaterra) en el "Countess of Chichester", viajando bajo el nombre falso de “José Matorras” para evitar la vigilancia de los espías europeos.
- 15 de enero de 1829: escala en Río de Janeiro, allí se enteró del golpe de Lavalle y del fusilamiento de Dorrego. Esa noticia lo indignó y lo hizo dudar de desembarcar en Buenos Aires.
- 5 de febrero de 1829: el barco ancla en Montevideo, pero por cuestiones de equipaje sigue viaje hacia Buenos Aires.
- 6 de febrero de 1829: el "Countess of Chichester" fondea en las balizas exteriores de Buenos Aires, pero no bajó a tierra, convencido de que su regreso sería usado por una facción. La prensa rivadaviana: diarios como "El Pampero" y "El Tiempo" lo atacaron, acusándolo de querer imponerse como caudillo.
- 13 de febrero de 1829: San Martín trasborda al "bergantín General Rondeau", que lo lleva a Montevideo.
- Febrero–mayo 1829: permanece en Montevideo cerca de tres meses, alojado en una casa particular, donde recibió a los delegados de Lavalle.
- 6 de mayo de 1829: se embarca en el "Lady Wellington" desde Montevideo, regresando definitivamente a Europa, iniciando su exilio definitivo.
Claves del episodio:
- Motivo inicial: regresar para participar en la guerra contra Brasil.
- Cambio de planes: al llegar, la guerra ya había terminado y el país estaba en guerra civil.
- Decisión final: no desembarcar en Buenos Aires, entrevistarse en Montevideo con delegados de Lavalle y volver a Europa, rechazando involucrarse en la guerra civil.
Existen testimonios documentados de lo que San Martín dijo a los delegados de Lavalle en Montevideo en 1829:
- Según las memorias del general Tomás de Iriarte, cuando Lavalle le ofreció sumarse a su gobierno, San Martín respondió: “Sería yo un loco si me mezclase con esos calaveras: entre ellos hay algunos, y Lavalle es uno de ellos, a quienes no he fusilado de lástima cuando estaban a mis órdenes en Chile y el Perú. Los he conocido de tenientes y subtenientes, son unos muchachos sin juicio, hombres desalmados.”
- En carta a Bernardo O’Higgins, San Martín decía: “los autores del movimiento del 1° de diciembre son Rivadavia y sus satélites, y a usted le consta los inmensos males que estos hombres han hecho, no solamente a este país, sino al resto de América, con su conducta infernal. Si mi alma fuese tan despreciable como las suyas, yo aprovecharía esta ocasión para vengarme de las persecuciones que mi honor ha sufrido de estos hombres, pero es necesario enseñarles la diferencia que hay entre un hombre honrado y uno malvado”.
Fuente: El final de Manuel Dorrego: una sorda conspiración, la manipulación a Lavalle y la negativa de San Martín . www.Infobae.com
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4.f.II) Del crimen al ocaso.
Tras el fusilamiento de Dorrego, la resistencia federal derrotó a Lavalle en Puente de Márquez.
Juan Manuel de Rosas habia sido nombrado "Comandante General de las Milicias de la Campaña de Buenos Aires" el 13 de julio de 1827, por el presidente interino
Vicente López y Planes, a propuesta de
Tomás Manuel de Anchorena, institucionalizando así su jefatura de hecho. Esto ocurrió antes de que
Manuel Dorrego asumiera como gobernador en agosto de 1827, ya fortalecido Rosas en la campaña bonaerense.
El fusilamiento del gobernador electo, Manuel Dorrego, el 13 de diciembre de 1828 como consecuencia del motín unitario de Juan Galo Lavalle, desató un descalabro institucional, que marcó el comienzo de la carrera política de Juan Manuel de Rosas para restaurar el orden perdido, y que desembocaría con Rosas como gobernador de Buenos Aires en 1829.
El acto ejecutar a Dorrego, lejos de consolidar la autoridad de Lavalle, desató una ola de indignación en la campaña bonaerense y en las provincias federales, que consideraron el hecho un crimen político y un atropello a la legalidad.
Lavalle regresó a Buenos Aires para consolidar el poder unitario, asumiendo como gobernador de Buenos Aires, pero su legitimidad fue débil: la Legislatura lo desconoció y la población rural se levantó contra él. Sus tropas, disciplinadas en la capital, carecían de apoyo en la campaña.
En diciembre de 1828, las tropas al mando de
José María Paz desembarcaron en Buenos Aires procedentes de la campaña contra Brasil. Fueron recibidas con entusiasmo por Lavalle y se integraron al nuevo gobierno unitario, con Paz nombrado "ministro de guerra y jefe de las fuerzas de la capital".
El fusilamiento de Dorrego aisló políticamente a Lavalle y lo convirtió en blanco de la resistencia federal, que comenzó a organizarse en torno a Juan Manuel de Rosas y Estanislao López.
José María Paz no estuvo de acuerdo con la ejecución de Dorrego. Aunque en un primer momento colaboró con Lavalle tras el golpe unitario de diciembre de 1828. El mismo relata en sus memorias que la muerte de Dorrego fue “un acto precipitado” que generó rechazo en las provincias, y que habría sido más útil mantener a Dorrego como prenda de negociación.
Paz pronto se distanció de Lavalle porque no compartía su estrategia centrada en Buenos Aires. En Abril de 1829, Paz marcha hacia Córdoba, derrota a Juan Bautista Bustos en la Batalla de San Roque (22 de abril) y se convierte en gobernador de la provincia, desde donde organizó la
"Liga del Interior" con Tucumán, Salta, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero, enfrentando al
"Pacto Federal" de López y Rosas.
Rosas, desde su estancia en San Miguel del Monte, reunió a los “Colorados del Monte” y otras milicias rurales. Su estrategia fue prudente: evitar un choque inmediato con Lavalle y ganar tiempo para coordinar con
Estanislao López, gobernador de Santa Fe. Rosas se convirtió en el referente de la resistencia bonaerense, apoyado por la lealtad de los paisanos y por su capacidad de organización militar en la campaña.
Estanislao López, al enterarse del fusilamiento de Dorrego, movilizó sus tropas desde Santa Fe. Con experiencia militar y prestigio político, López se erigió en jefe de la causa federal. Su alianza con Rosas fue decisiva: juntos conformaron un frente común contra Lavalle, que se encontraba cada vez más debilitado en Buenos Aires. La coordinación entre López y Rosas permitió reunir fuerzas suficientes para enfrentar al ejército unitario.
El enfrentamiento decisivo tuvo lugar el 26 de abril de 1829 en el
Puente de Márquez, sobre el río Reconquista. Allí, las tropas federales de López y Rosas, con superioridad en caballería y apoyo rural, derrotaron a Lavalle, que se vio obligado a retroceder hacia Buenos Aires. La victoria federal consolidó el liderazgo de López y Rosas, marcó el fracaso del gobierno unitario y abrió el camino al predominio federal en la provincia.
Fuentes: 1) La Guerra contra el Imperio del Brasil (1825-1828) . www.argentina.gob.ar